SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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5. Lo mismo le acaeció a Moisés en el monte Sinaí, que estando allí en la presencia de Dios, tan altos y profundos visos de la alteza y hermosura de la divinidad de Dios encubierta echaba de ver, que no pudiendo sufrirlo (2), por dos veces le rogó le descubriese su gloria diciendo a Dios: Tú dices que me conoces por mi propio nombre, y que he hallado gracia delante de ti; pues luego si he hallado gracia en tu presencia, muéstratrame tu rostro (3) para que te conozca y halle delante de tus ojos la gracia cumplida que deseo (4); lo cual es llegar al perfecto amor de la gloria de Dios. Pero respondióle el Señor, diciendo: No podrás tú ver mi rostro, porque no me vera hombre y vivirá (5). Que es como si dijera: dificultosa cosa me pides, Moisés; porque es tanta la hermosura de mi cara y el deleite de la vista de mi ser, que no la podrá sufrir tu alma en esa suerte de vida tan flaca. Y así, sabedora el alma de esta verdad, ahora por las palabras que Dios aquí respondió a Moi^ sés, ahora también por lo que habernos dicho que siente aquí encubierto en la presencia de Dios, que no lo podrá ver en su hermosura en este género de vida, porque aun de sólo traslucírsele desfallece, como habernos dicho, previene ella a la respuesta que se le puede dar, como a Moisés, y dice: Y máteme tu vista y hermosura.

6. Que es como si dijera: pues tanto es el deleite de la vista de tu ser y hermosura que no la puede sufrir mi alma, sino que tengo de morir en viéndola (6), Máteme tu vista y hermosura.

1 Av.: detenerse. A y B: contentar el alma.

2 Ej. y G:...y profundos visos de la alteza y dignidad de Dios echaba de ver, que no pudiéndolo sufrir...Sg. lee casi igual. Por dignidad traslada divinidad.

3 Av.: fu gloria.

4 Exod.. XXXIII, 13.

5 Ibid., 20.

6 Av.: no la podrá ver mi alma sin morir viéndola.

7. Dos vistas se sabe que matan al hombre, por no poder sufrir la fuerza y eficacia de la vista. La una es la del basilisco, de cuya vista se dice mueren luego. Otra es la vista de Dios, pero son muy diferentes las causas; porque la una vista mata con gran ponzoña, y la otra con inmensa salud y bien de gloria. Por lo cual no hace mucho aquí el alma en querer morir a vista de la hermosura de Dios para gozarla para siempre; pues que si el alma tuviese un solo barrunto de la alteza y hermosura de Dios, no sólo una muerte apetecería por verla ya para siempre, como aquí desea, pero mil acerbísimas muertes pasaría muy alegre por verla un solo momento, y después de haberla visto pediría padecer otras tantas por verla otro tanto (1).

8. Para más declaración de este verso, es de saber que aquí el alma habla condicionalmente cuando dice que la mate su vista y hermosura, supuesto que no puede verla sin morir; que si sin eso pudiera ser, no pidiera que la matara. Porque querer morir es imperfección natural; pero supuesto que no puede estar esta vida corruptible de hombre con la otra vida inmarcesible (2) de Dios, dice: Máteme, etc.

9. Esta doctrina da a entender San Pablo a los de Corinto, diciendo: No queremos ser despojados, mas queremos ser sobrevestidos, porque lo que es mortal sea absorto de la vida (3). Que es decir: no deseamos ser despojados de la carne, mas ser sobrevestidos de gloria. Pero viendo él que no se puede vivir en gloria y en carne mortal juntamente, como decimos, dice a los Filipenses que desea ser desatado y verse con Cristo (4). Pero hay aquí una duda, y es: ¿por qué los hijos de Israel antiguamente huían y temían de ver, a Dios por no morir, como dijo Manué a su mujer (5), y esta alma a la vista de Dios desea morir? A lo cual se responde que por dos 1 Ej. y Sg.: por tornarla a ver otro momento. G: por tornarla a ver otro tanto.

2 A. B y Bz.: inaccesible. Bg.: incorruptible.

3 II ad Cor., V. 4.

4 1.23.

5 Judie, XIII, 22.— Bg. añade: Manué es nombre propio de su padre de Sansón.

causas. La una, porque en aquel tiempo, aunque muriesen en gracia de Dios, no le habían de ver hasta que viniese Cristo, y mucho mejor les era vivir en carne aumentando los merecimientos y gozando la vida natural que estar en el limbo sin merecer y padeciendo tinieblas y espiritual ausencia de Dios; por lo cual tenían entonces por gran merced de Dios y beneficio suyo vivir muchos años.

10. La segunda causa es de parte del amor, porque como aquéllos no estaban tan fortalecidos en amor, ni tan llegados a Dios por amor, temían morir a su vista; pero ahora ya en la ley de gracia, que en muriendo el cuerpo puede ver el alma a Dios, más sano es querer vivir poco y morir por verle (1). Y ya que esto no fuera, amando el alma a Dios, como ésta le ama, no temiera morir a su vista; porque el amor verdadero todo lo que le viene de parte del Amado, ahora sea adverso, ahora próspero, y los mismos castigos, como sea cosa que él quiera hacer, los recibe con la misma igualdad y de una manera, y le hace gozo y deleite; porque, como dice San Juan: La perfecta caridad echa fuera todo temor (2). No le puede ser al alma que ama amarga la muerte, pues en ella halla todas sus dulzuras y "deleites de amor. No le puede ser triste su memoria, pues en ella halla junta la alegría; ni le puede ser pesada y penosa, pues es el remate de todas sus pesadumbres y penas y principio de todo su bien; tiénela por amiga y esposa, y con su memoria se goza como en el día de su desposorio y bodas, y más desea aquel día y aquella hora en que ha de venir su muerte (5) que los reyes de la tierra desearon los reinos y principados (4). Porque de esta suerte de muerte dice el Sabio (5): ¡Oh, muerte! Bueno es tu juicio para el hombre que se siente necesitado (6). La cual, si para el hombre que se siente necesitado de las cosas de acá 1 A: "el alma a Dios por amor: digo es más sano querer vivir poco, y, por verle, morir."

2 I Joan.. IV, 18.

3 A: en qae ha de vivir su muerte.

4 Ej., G y Sg.: primados.

5 Av.: porque de esta suerte dice el Sabio.

6 Eccli., XLI, 3.

es buena, no habiendo de suplirle sus necesidades, sino antes despojarle de lo que tenía, ¿cuánto mejor será su juicio para el alma que está necesitada de amor com<o ésta, que está clar mando por más amor, pues que no sólo no la despojará de lo que tenía, sino antes le será causa del cumplimiento de amor que deseaba y satisfacción de todas sus necesidades? Razón tiene, pues, el alma en atreverse a decir sin temor: Máteme tu vista y hermosura; pues que sabe que en aquel mismo punto que la viese sería ella arrebatada a la misma hermosura, y absorta en la misma hermosura, y transformada en la misma hermosura, y ser ella hermosa como la misma hermosura, y abastada y enriquecida como la misma hermosura (1). Que por eso dice David, que la muerte de los Santos es preciosa en la presencia del Señor (2). Lo cual no sería si no participasen sus mismas grandezas, porque delante de Dios no hay nada precioso sino lo que él es en sí mismo; por eso el alma no teme morir cuando ama, antes lo desea. Pero el pecador siempre teme morir, porque barrunta que la muerte todos los bienes le ha de quitar y todos los males le ha de dar; porque, como dice David, la muerte de los pecadores es pésima (3). Y por eso, como dice el Sabio, les es amarga su memoria (4); porque como aman mucho la vida de este siglo y poco la del otro, temen mucho la muerte.

Pero el alma que ama a Dios, más vive en la otra vida que en ésta; porque más vive el alma donde ama que donde anima, y así tiene en poco esta vida temporal; por eso dice: Máteme tu vista, etc.

Mira que la dolencia De amor que no se cura, Sino con la presencia y la figura.

11. La causa por qué la enfermedad de amor no tiene otra cura sino la presencia y figura del Amado, como aquí dice, es 1 Ej. v G abrevian asi estas lineas: 'sena ella arrebatada y absorta en ¡a misma hermosura, y transformada en ella y ser ella como la misma hermosura.'' También en las iineas siguientes hay alguna ligera vanante que no afecta al sentido.

2 Ps. CXV. 15.

3 Ps. XXXIII, 22. i Eccli., XLI. 1.

porque la dolencia de amor, así como es diferente de las demás enfermedades, su medicina es también diferente; porque en las demás enfermedades, para seguir buena filosofía, cúranse contrarios con contrarios, mas el amor no se cura sino con cosas conformes al amor. La razón es, porque la salud del alma es el amor de Dios, y así cuando no tiene cumplido amor, no tiene cumplida salud, y por eso está enferma; porque la enfermedad no es otra cosa sino falta de salud, de manera que cuando ningún grado de amor tiene el alma, está muerta; mas cuando tiene algún grado de amor de Dios, por mínimo que sea (1), ya está viva, pero está muy debilitada y enferma por el poco amor (2) que tiene; pero cuanto más amor se le fuere aumentando, más salud tendrá, y cuando tuviere perfecto amor, sera su salud cumplida.

12. Donde es de saber que el amor nunca llega a estar perfecto hasta que emparejan tan en uno los amantes, que se transfiguran el uno en el otro, y entonces está el amor todo sano. Y porque aquí él alma se siente con cierto dibujo de amor, que es la dolencia que aquí dice, deseando que se acabe de figurar con la figura cuyo es el dibujo, que es su Esposo el Verbo, Hijo de Dios, el cual, como dice San Pablo, es resplandor de su gloria y figura de su sustancia (3), porque esta figura es la que aquí entiende el alma, en que se desea trans> figurar por amor, dice: Mira que la dolencia — De amor que no se cura, — Sino con la presencia y la figura.

15. Bien se llama dolencia el amor no perfecto, porque así como el enfermo está debilitado para obrar, así el alma que está flaca en amor lo está también para obrar las virtudes heroicas (4).

14. También se puede aquí entender que el que siente en sí dolencia de amor, esto es, falta de amor, es señal que tiene algún amor, porque por lo que tiene echa de ver lo que 1q 1 S: mas cuando tiene alguno, por mínimo que sea.

2 S: amor de Dios.

3 Hebr.. I, 3.

4 Bg.: en amor no está también en amar las virtudes heroicas.

falta; pero el que no la siente, es señal que no tiene ninguno o que está perfecto en él.

1. En esta sazón, sintiéndose el alma con tanta vehemencia de ir a Dios, como la piedra cuando se va más llegando a su centro, y sintiéndose también estar como la cera que comenzó a recibir la impresión del sello y no se acabó de figurar; y demás de esto, conociendo que está como la imagen de la primera mano y dibujo, clamando al que la dibujó para que la acabe de pintar y formar, teniendo aquí la fe tan ilustrada, que la hace visear (1) unos divinos semblantes muy claros de la alteza de su Dios, no sabe qué se hacer sino volverse a la misma fe, como la que en sí encierra y encubre la figura y hermosura de su Amado, de la cual ella también recibe los dichos dibujos y prendas de amor, y hablando con ella dice la siguiente canción: ¡Oh, cristalina fuente, Si en esos tus semblantes plateados Formases de repente Los ojos deseados, Que tengo en mis entrañas dibujados!

2. Como con tanto deseo desea el alma la unión del Esposo, y ve que no halla medio ni remedio alguno en todas las criaturas, vuélvese a hablar con la fe, como la que más al vivo le ha de dar de su Amado luz (2), tomándola por medio para esto; porque, a la verdad, no hay otro por donde se venga a la verdadera (3) unión y desposorio espiritual con Dios, según por 1 Av. y G: buscar. Bg.: divisar.

2 Ej., G y Sg.: le ha de decir de su Amado.

3 Ej., G y Sg.: perfecta.

Oseas lo da a entender diciendo: Yo te desposaré conmigo en fe (1); y con el deseo (2) en que arde, le dice lo siguiente, que es el sentido de la canción: ¡Oh, fe de mi Esposo Cristo! ¡si las verdades que has infundido (3) de mi Amado en mi alma, encubiertas con oscuridad y tiniebla (porque la fe, como dicen los teólogos, es hábito oscuro), las manifestases ya con claridad, de manera que lo que me comunicas en noticias informes y oscuras lo mostrases y descubrieses en un momento, apartándote de esas verdades (porque ella es cubierta y velo (4) de las verdades de Dios), formada y acabadamente volviéndolas en manifestación de gloria! Dice, pues, el verso: ¡Oh, cristalina fuente!

3. Llama cristalina a la fe por dos cosas: ia primera, porque es de Cristo su Esposo; y la segunda, porque tiene las propiedades del cristal en ser pura en las verdades y fuerte y clara y limpia de errores (5) y formas naturales. Y llámala fuente, porque de ella le manan al alma las aguas de todos los bienes espirituales. De donde Cristo Nuestro Señor, hablando con la Samaritana, llamó fuente a la fe, diciendo: que en los que creyesen en él haría una fuente cuya agua saltaría hasta la vida eterna (6). Y esta agua era el espíritu que habían de recibir en su fe los creyentes (7).

Si en esos tus semblantes plateados.

4. A las proposiciones y artículos que nos propone la fe llama semblantes plateados. Para inteligencia de lo cual y de los demás versos, es de saber que la fe es comparada a la plata en las proposiciones que nos enseña, y las verdades y sustanr cia que en sí contiene son comparadas al oro; porque esa mis- 1 H, 20.

2 A: deseo tan grande. B y Bg.: con el deseo grande.

3 Ej., Sg. y G: informado.

4 A: porque la cortina y velo. Av., G, Ej. y Sg.: porque la fe es cubierta y velo.

5 Sg.: clara y limpia de verdades y errores.

6 Joan., IV, 14, 7 Id.. VII, 39.

ma sustancia que ahora creemos vestida y cubierta con plata de fe, habernos de ver y gozar en la otra vida al descubierto, desnudo el oro de la fe. De donde David hablando de ella, dice así: Si durmiéredes entre los dos coros (1), las plumas de la paloma serán plateadas, y las postrimerías de su espalda serán del color de oro (2). Quiere decir: Que si cerráremos los ojos del entendimiento a las cosas de arriba y a las de abajo (a lo cual llama dormir en medio), quedaremos en fe, a la cual llama paloma, cuyas plumas, que son las verdades que nos dice, serán plateadas, porque en esta vida la fe nos las propone oscuras y encubiertas, que por eso las llama aquí semblantes plateados; pero a la postre de esta fe, que será cuando se acabe la fe por la clara visión de Dios, quedará la sustancia de la fe desnuda del velo de esta plata de color como el oro. De manera que la fe nos da y comunica al mismo Dios, pero cubierto con plata de fe; y no por esso nos le deja de dar en la verdad, así como el que da un vaso plateado, y él es de oro, no porque vaya cubierto con plata deja de dar el vaso de oro.

De donde cuando la Esposa en los Cantares deseaba esta posesión (3) de Dios, prometiéndosela él, cual en esta vida se puede, dijo que le haría unos zarcillos de oro, pero esmaltados de plata (4). En lo cual le prometió de dársele en fe encubierto. Dice, pues, ahora el alma a la fe: ¡Oh, si en esos tus semblantes plateados, que son los artículos ya dichos, con que tienes cubierto el oro de los divinos rayos, que son los ojos deseados, que añade lueqo diciendo: Formases de repente Los ojos deseados.

5. Por los ojos entiende, como dijimos, los rayos y verdades divinas; las cuales, como también habernos dicho, la fe nos las propone en sus artículos cubiertas e informes (5). Y 1 Asi todos los manuscritos. S: cleros.

2 Ps. LXV1I. 14.

3 Ej.. G y Sq.: presencia de Dios.

4 I. 10.

5 El copista del Ms. de Avila dice en nota: no se entiende sin charidad.

así es como si dijera: Oh, si esas verdades que informe y oscuramente me ensenas encubiertas en tus artículos de fe, acar bases ya de dármelas clara y formadamente descubiertas en ellos, como lo pide mi deseo. Y llama aquí ojos a estas verdades, por la grande presencia que del Amado siente, que le parece la está ya siempre mirando, por lo cual, dice: Que tengo en mis entrañas dibujados.

6. Dice que les tiene en sus entrañas dibujados, es a saber, en su alma según el entendimiento y la voluntad, porque según el entendimiento tiene estas verdades infundidas por fe en su alma. Y porque la noticia de ellas no es perfecta, dice que están dibujadas; porque así como el dibujo no es perfecta pintura, así la noticia de la fe no es perfecto conocimiento. Por tanr to, las verdades que se Munden en el alma por fe están como en dibujo, y cuando estén en clara visión, estarán en el alma como perfecta y acabada pintura, según aquello que dice el Apóstol diciendo: Cum aatem venerit quod perjectum est, evacaabitur qu-od ex parte est (1). Que quiere decir: Cuando viniere lo que es perfecto, que es la clara visión, acabaráse lo que es en parte (2), que es el conocimiento de la fe.

7. Pero sobre este dibujo de la fe, hay otro dibujo de amor en el alma del amante, y es según la voluntad, en la cual de tal manera se dibuja la figura del Amado y tan conjunta y vivamente se retrata, cuando hay unión de amor, que es verdad decir que el Amado vive en el amante, y el amante en el Amado; y tal manera de semejanza hace el amor en la transformación de los amados, que se puede decir que cada uno es el otro, y que entrambos son uno. La razón es, porque en la unión y transformación de amor el uno da posesión de sí al otro, y cada uno se deja y trueca por el otro (3); y así cada uno vive en el otro, y el uno es el otro y entrambos son uno por transformación de amor. Esto es lo que quiso dar a 1 I ad Cor., XIII, 10.

2 Sg.: lo que es temporal.

3 A, Av., B, Bg., Bz. y Sg.: se deja, da y trueca.

entender San Pablo cuando dijo: Vivo autem, jam non ego: vivit vero In me Christus (1). Que quiere decir: Vivo yo, ya no yo (2), pero vive en mí Cristo. Porque en decir vivo yo, ya no yo (3), dio a entender que aunque vivía él, no era vida suya, porque estaba transformado en Cristo, que su vida más era divina que humana; y por eso dice que no vive él, sino Cristo en él.

8. De manera que según esta semejanza de transformación, podemos decir que su vida y la vida de Cristo toda era una vida por unión de amor, lo cual se hará perfectamente en el cielo en divina vida en todos los que merecieren verse en Dios; porque transformados en Dios, vivirán vida de Dios y no vida suya, aunque sí vida suya, porque la vida de Dios será vida suya. Y entonces dirán de veras: vivimos nosotros y no nosoíros, porque vive Dios en nosotros. Lo cual en esta vida, aunque puede ser, como lo era en San Pablo, no empero perfecta y acabadamente, aunque llegue el alma a tal transformación de amor que sea en matrimonio espiritual, que es el más alto estado a que se puede llegar en esta vida, porque todo se puede llamar dibujo de amor en comparación de aquella perfecta figura de transformación de gloria. Pero cuando este dibujo de transformación en esta vida se alcanza, es grande buena dicha, porque con eso se contenta grandemente el Amado; que por eso deseando el que le pusiese la Esposa en su alma como dibujo, le dijo en los Cantares: Ponme como señal sobre tu corazón, como señal sobre tu brazo (4). El corazón significa aquí el alma, en que en esta vida está Dios como señal de dibujo de fe, según se dijo arriba; y el brazo significa la voluntad fuerte, en que está como señal de dibujo de amor (5), como ahora acabamos de decir.

1 Galat., II. 20.

2 S: mas ya no yo.

3 S. como en la nota anterior.

4 VIII. 6. — Av. y Bz. omiten: como señal sobre tu brazo. Ej. y G: Ponme como señal de dibujo de fe...5 S: como señal dibujado de amor. So,.: que en esta vida está Dios como señal de dibujo de amor.

). De tal manera anda el alma en este tiempo, que aunque en breves palabras, no quiero dejar de decir algo de ello, aunque flor palabras no se puede explicar. Porque la sustancia corporal y espiritual parece al alma se le seca en sed ( 1 ) de esta fuente viva de Dios, porque es su sed semejante a aquella que tenía David cuando dijo: Como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así mi alma desea a ti, Dios (2). Estuvo mi alma sedienta de Dios, fuente viva; cuándo vendré y pareceré delante la cara de Dios (3). Y fatígala tanto esta sed, que no tendría el alma en nada romper por medio de los filisteos, como hicieron los fuertes de David a llenar (4) su vaso de agua en la cisterna de Belén (5), que era Cristo; porque todas las dificultades del mundo y furias de los demonios y penas infernales no tendría en nada pasar por engolfarse en esta fuente abisal (6) de amor. Porque a este propósito se dijo en los Cantares: Fuerte es la dilección como la muerte, y dura es su porfía como el infierno (7). Porque no se puede creer cuán vehemente sea la codicia y pena que el alma siente cuando ve que se va llegando cerca de gustar aquel bien y no se le dan, porque cuanto más al ojo y a la puerta se ve lo que se desea y se niega, tanto más pena y tormento causa (8). De donde a este propósito espiriiual dice Job: Antes que coma, suspiro; y como las avenidas de las aguas es el rugido y bramido de mi alma (9), es a saber, por la codicia de la comida, entendiendo allí a Dios por la comida. Porque conforme a la codicia del manjar y conocimiento de él, es la pena por él.

1 S: le parece al alma que se le seca de sed.

2 Av., A, Ej. y S: mi Dios.

3 Ps. XLI. 3.

4 Ej. y G: llevar por llenar. Sg.: a llevarle el vaso...5 I Paralip., XI. 18.

6 Sg.: fuente caudal.

7 vm, 6.

8 Sg.: tanto tormento y pena mayor le causa.

9 Job., [fl, 24.

1. La causa de padecer el alma tanto a este tiempo por él, es que como se va juntando más a Dios, siente en sí más el vacío de Dios y gravísimas tinieblas (1) en su alma, con fuego espiritual que la seca y purga, para que, purificada, se pueda unir con Dios. Porque en tanto que Dios no deriva (2) en ella algún rayo de luz sobrenatural (3) de sí, esle Dios intolerables tinieblas, cuando según el espíritu está cerca de ella, porque la luz sobrenatural oscurece la natural con su exceso. Todo lo cual dio a entender David cuando dijo: Nube y oscuridad está en derredor de él; fuego precede su presencia (4). Y en otro Salmo dice: Puso por su cubierta y escondrijo las tinieblas, y su tabernáculo en derredor de él es agua tenebrosa en las nubes del aire; por su gran resplandor en su presencia hay nubes, granizo y carbones de fuego (5), es a saber, para el alma que se va llegando; porque cuanto el alma más a él se llega, siente en sí todo lo dicho hasta que Dios la entra en sus divinos resplandores por transformación de amor. Y entre tanto siempre está el alma como Job, diciendo: ¿Quién me dará que le conozca y le halle y venga yo hasta su trono? (6). Pero como Dios, por su inmensa piedad (7), conforme a las tinieblas y vacíos del alma son también las consolaciones y regalos que hace, porque sicut tenebrae ejus, ita et lumen ejus (8), porque en ensalzarlas y glorificarlas las humilla (9) y fatiga, de esta manera envió al alma entre estas fatigas ciertos rayos divinos de sí, con tal gloria y fuerza de amor (10), que la conmovió toda y todo el natural la desencajó, y así con gran 1 Bz., Ej. y G: grandísimas tinieblas.

2 A, Av.. Bz. y Sg.: derriba.

3 G pasa de esta palabra a la igual que viene luego.

4 Ps. XCVI, 2.— Sg.: nieve y obscuridad...5 Ps. XVII. 13.

6 S omite desde Y entre tanto.

7 Bg. y S: inmensa bondad. G y Ej.: bondad y piedad.

8 Ps. CXXXVIII, 12.

9 S: las humilla también y fatiga.

10 B: ciertos rayos de gloria de si con tal fuerza de amor.

pavor y temor natural dijo al Amado el principio de la siguiente canción, prosiguiendo el mismo Amado (1) lo restante de ella.

Apártalos, Amado, Que voy de vuelo.

Vuélvete, paloma, Que el ciervo vulnerado Por el otero asoma, Al aire de tu vuelo, y fresco toma.

2. En los grandes deseos y fervores de amor, cuales en las canciones pasadas ha mostrado el alma, suele el Amado visitar a su Esposa casta y delicada (2) y amorosamente, y con grande fuerza de amor; porque, ordinariamente, según los grandes fervores y ansias de amor que han precedido en el alma, suelen ser también las mercedes y visitas que Dios le hace, grandes. Y como ahora el alma con tantas ansias había deseado estos divinos ojos, que en la canción pasada acaba de decir, descubrióle el Amado algunos rayos de su grandeza y divinidad, según ella deseaba; los cuales fueron de tanta alteza y con tanta fuerza comunicados, que la hizo salir por arrobamiento y éxtasi, lo cual acaece al principio con gran detrimento y temor del natural, y así, no pudiendo sufrir el exceso en sujeto tan flaco, dice en la presente canción: Apártalos, Amado; es a saber, esos tus ojos divinos, porque me hacen volar saliendo de mí a suma contemplación sobre lo que sufre el natural; lo cual dice porque le parecía volaba su alma de las carnes, que 1 Bz.: Amante.

2 A. B. Bz., Bg.. Sg. y S: alta y delicada. G y Ej. modifican y abrevian: a su Esposa alta y amorosamente, según los grandes fervores.

es lo que ella deseaba, que por eso le pidió que los apartase, conviene a saber, dejando de comunicárselos en la carne, en que no los puede sufrir y gozar como querría, comunicándoselos en el vuelo que ella hacía fuera de la carne. El cual deseo y vuelto le impidió luego el Esposo, diciendo: Vuélvete, paloma, que la comunicación que ahora de mí recibes, aún no es de ese estado de gloria que tú ahora pretendes, pero vuélvete a mí, que soy a quien tú, llagada de amor, buscas; que también yo, como el ciervo herido de tu amor, comienzo a mostrarme a ti por tu alta contemplación, y tomo recreación y refrigerio en el amor de tu contemplación. Dice, pues, el alma al Esposo: Apártalos, Amado.

3. Según habernos dicho, el alma conforme a los grandes deseos que tenía (1) de estos divinos ojos, que significan la Divinidad, recibió del Amado interiormente tal comunicación y noticia de Dios, que le hizo decir: Apártalos, Amado; porque tal es la miseria del natural en esta vida, que aquello que al alma le es más vida y ella con tanto deseo desea, que es la comunicación y conocimiento de su Amado, cuando se le vienen a dar, no lo puede recibir sin que casi le cueste la vida, de suerte que los ojos que con tanta solicitud y ansias y por tantas vías buscaba, venga a decir cuando los recibe (2): Apártalos, Amado.

4. Porque es a veces tan grande el tormento que se siente (3) en las semejantes visitas de arrobamientos, que no hay tormento que así descoyunte los huesos y ponga en estrecho al natural, tanto que, si no proveyese Dios se acabaría la vida; y a la verdad, así parece al alma por quien pasa, porque siente como desasirse el alma de las carnes y desamparar el cuerpo (4). Y la causa es porque semejantes mercedes no se pueden recibir muy en carne, porque el espíritu es levantado a comunicarse 1 Ej., G y Sg.: conforme a los grados de amor y deseo que tenia 2 A: cuando lo halla.

3 B y Bz.: que siente. Sg.: que se tiene.

4 De esta palabra pasan G y Ej a la frase: Y de aquí es que ha de padecer la carne.

con el Espíritu divino que viene al alma, y asi por fuerza ha de desamparar en alguna manera la carne; y de aquí es que ha de padecer la carne, y, por consiguiente, el alma en la carne, por la unidad que tienen en un supuesto. Y, por tanto, el gran tormento que siente el alma al tiempo de este género de visita, y el gran pavor que le hace verse tratar por vía sobrenatural, le hacen decir: Apártalos, Amado.

5. Pero no se ha de entender que porque el alma diga que los aparte, querría que los apartase, porque aquel es un dicho del temor natural, como habernos dicho; antes, aunque mucho más le costase, no querría perder estas visitas y mercedes del Amado, porque aunque padece el natural, el espíritu vuela al recogimiento sobrenatural a gozar del espíritu del Amado, que es lo que ella deseaba y pedía; pero no quisiera ella recibirlo en carne, donde no se puede (i) cumplidamente, sino poco y con pena, mas con el vuelo del espíritu fuera de la carne, donde libremente se goza, por lo cual dijo: Apártalos, Amado, es a saber, de comunicármelos en carne.

Que voy de vuelo.

6. Como si dijera, que voy de vuelo de la carne, para que me los comuniques fuera de ella, siendo ellos la causa de hacerme volar fuera de la carne. Y para que entendamos* mejor qué vuelo sea éste, es de notar que, como habernos dicho, en aquella visitación del Espíritu divino es arrebatado con gran fuerza el dei alma a comunicar con el Espíritu y destruye al cuerpo (2), y deja de sentir en él y de tener en él sus acciones, porque las tiene en Dios. Que por eso dijo San Pablo, que en aquel rapto suyo (3), no sabía si estaba su alma recibiéndole en el cuerpo o fuera del cuerpo. Y no por eso se ha de entender que destruye y desampara (4) el alma al cuerpo de la vida natural, sino que no 1 Algunos Mss. añaden: gozar.