SigPhi · Juan de la Cruz

Cantico Espiritual (completo)

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Y en ésta no sólo las va prosiguiendo, mas también canta el felice y alto estado en que se ve puesta y la seguridad de él.

Y lo tercero, las riquezas de dones y virtudes con que se ve dotada (5) y arreada en el tálamo de su Esposo. Porque dice estar ya ella en unión con Dios, teniendo ya las virtudes en fortaleza. Lo cuarto, que tiene ya perfección de amor (6) Lo quinto, que tiene paz espiritual cumplida, y que toda ella está enriquecida y hermoseada con dones (7) y virtudes, como se pueden en esta vida poseer y gozar, según se irá diciendo en los versos. Lo primero, pues, que canta es el deleite (8) que goza en la unión del Amado, diciendo: Nuestro lecho florido.

1 Ps. XLIX. n.

2 A: ensalzado.

3 G y Bg.: teñido.

4 Hace referencia a las canciones 13 y M que precedían a ésta en el Códice de Barrameda. Asi lo hace notar también la edición de 1 703.

5 Ej.. G y Sg.: adornada.

6 Ej., G, y Sg.: fi'ene ya perficionado amor.

7 Av.: espiritual, cumplida y hermoseada con dones.

8 A. B y Bg.: deseo por deleite.

3. Ya habernos dicho que este lecho del alma es el Esposo (1) Hijo de Dios, el cual esta florido para el alma; porque estando ella ya unida y recostada en él, hecha esposa, se le comunica el pecho y el amor del Amado, lo cual es comunicársele la sabiduría y secretos y gracias y virtudes y dones de Dios, con los cuales está ella tan hermoseada y rica y llena de deleites, que le parece estar en un lecho de variedad de suaves flores divinas, que con su toque la deleitan, y con su olor la recrean. Por lo cual llama ella muy propiamente (2) esta junta de amor con Dios lecho florido; porque así le llama la Esposa hablando con el Esposo en los Cantares, diciendo: Lcctulus nosta floridus (3), esto es, nuestro lecho florido; y llámale nuestro, porque unas mismas virtudes y un mismo amor, conviene a saber, del Amado, son ya de entrambos, y un mismo deleite el de entrambos, según aquello que dice el Espíritu Santo en los Proverbios, es a saber: Mis deleites son con los hijos de los hombres (4). Llámale también florido, porque en este estado están ya las virtudes en el alma perfectas y heroicas,!o cual aún no había podido ser, hasta que el lecho estuviese florido en perfecta unión con Dios (5). Y así canta luego lo segundo en el verso siguiente, diciendo: De cuevas de leones enlazado.

4. Entendiendo por cuevas de leones las virtudes que posee el alma en este estado de unión con Dios. La razón es, porque las cuevas de los leones están muy seguras y amparadas (6) de todos los demás animales; porque temiendo ellos la fortaleza y osadía del león que está dentro, no sólo no se atreven a entrar, mas ni aun junto a ella osan parar (7). Y afeí, cada una de las virtudes, cuando ya las posee el alma en per» 1 S adiciona: este lecho del alma es el pecho y amor del Esposo.

2 E)., G y Sg. omiten: muy propiamente.

3 I, 15.— -Ej. G y Sg. omiten: esfo es, nuestro lecho florido.

4 VIII, 31.

5 Ej., G y Sg.: en perfección y unión con Dios.

6 Ej., G y Sg. omiten: y amparadas.

7 A: osan pasar.

fección, es como una cueva de leones para ella, en la cual mora y asiste el Esposo Cristo unido con el alma en aquella virtud y en cada una de las demás virtudes como fuerte león. Y la misma alma unida con él en esas mismas virtudes está también como fuerte león, porque allí recibe (1) las propiedades (2) de Dios, y así en este caso está el alma tan amparada y fuerte (3) en cada una de las virtudes y en todas ellas juntas, recostada en este lecho florido de la unión con su Dios, que no sólo no se atreven los demonios acometer a la tal alma, mas ni aun osan parecer delante de ella, por el gran temor que le tienen viéndola tan engrandecida, animada y osada con las virtudes perfectas en el lecho del Amado; porque estando ella unida en transformación de unión (4), tanto la temen como a él mismo y ni la osan aun mirar; teme mucho el demonio al alma que tiene perfección.

5. Dice también que está enlazado el lecho de estas cuevas de las virtudes (o), porque en este estado de tal manera están trabadas entre sí las virtudes y unidas y fortalecidas entre si unas con otras (6), y ajustadas en una acabada perfección del alma, sustentándose unas con otras, que no queda parte abierta ni flaca, no sólo para que el demonio pueda entrar, pero ni aun para que ninguna cosa del mundo, alta ni baja, la pueda inquietar ni molestar, ni aun mover; porque estando ya libre de toda molestia de las pasiones naturales, y ajena y desnuda de la tormenta y variedad (7) de los cuidados temporales, como aquí lo está, goza 18) en seguridad y quietud la participación de Dios. Esto mismo es lo que deseaba la Esposa en los Cantares, diciendo: Quién te me diese, hermano mío, que mamases los pechos de mi madre (9), de manera que te hallase yo solo afuera, y te besase 1 Ej.. G y Sg.: Porque allí resiste a sus contrarios y recibe.

2 A: las mismas virtudes y propiedades.

3 Bg.: pura y fuerte.

i Av., Bz.. Sg., G, Ej. y S: transformación de amor.

5 Ej., G y Sg.: el lecho de estas virtudes.

ó Ej. y G pasan de esta frase a la igual que viene luego.

7 Ej.. G v Sg. omiten: y variedad.

8 Asi Ej.. S y Sg. Los demás ieen: gozando.

9 Ej. y G pasan de esta palabra a la frase: De aqui es...

yo a ti, y no me despreciase ya nadie? (1). Este beso es la unión de que vamos hablando, en la cual (2) se iguala el alma con Dios por amor. Que por eso desea ella diciendo que quién le dará al Amado que sea su hermano, lo cual significa y hace igualdad; y que mame él los pechos de su madre, que es consumirle todas las imperfecciones y apetitos de su naturaleza que tiene de su madre Eva; y le halle solo afuera, esto es, se una con él solo afuera de todas las cosas, desnuda según la voluntad y apetito de todas ellas; y así no la despreciará nadie, es a saber, no se le atreverán ni mundo, ni carne, ni el demonio (3), porque estando el alma libre y purgada de todas estas cosas y unida con Dios, ninguna de ellas le puede enojar. De aquí es que el alma goza ya en este estado de una ordinaria suavidad y tranquilidad, que nunca se le pierde ni le falta.

6. Pero allende de esta ordinaria satisfacción y paz, de tal manera suelen abrirse en el alma y dar olor de sí las flores de virtudes de este huerto que decimos, que le parece al alma, y así es, estar llena de deleites de Dios. Y dije (4) que suelen abrirse las flores de virtudes que están en el alma, porque aunque el alma está llena de virtudes en perfección (5), no siempre las está en acto gozando el alma, aunque, como he dicho, de la paz y tranquilidad que le causan se goza ordinariamente, porque podemos decir que están en el alma en esta vida (6) como flores en cogollo cerradas en el huerto, las cuates algunas veces es cosa admirable ver abrirse todas, causándolo el Espíritu Santo, y dar de sí admirable olor y fragancia en mucha variedad. Porque acaecerá que vea el alma en sí las flores de las montañas que arriba dijimos, que son la abundancia y grandeza y hermosura de Dios, y en éstas, entretejidos los lirios de los valles nemorosos, que son descanso, refrigerio y amparo; 1 VIH, i.

2 S añade: en cierta manera.

3 S: no se le atreverán mundo, demonio ni carne.

4 S: Y digo.

5 G y Ej.: en perfección en posesión.

6 G, Ej. y Sg.: en el alma en este estado.

y luego allí entrepuestas las rosas olorosas (1) de las ínsulas extrañas, que decimos ser las extrañas noticias de Dios, y también embestirla el olor de las azucenas de los ríos (2) sonorosos, que decíamos era la grandeza de Dios, que hinche toda el alma; y entretejido allí y enlazado el delicado olor del jazmín del silbo de los aires amorosos, de que también dijimos gozaba el alma en este estado; y, ni más ni menos, todas las otras virtudes y dones que decíamos (3) del conocimiento sosegado y callada música y soledad sonora (4), y la sabrosa y amorosa cena, y es de tal manera el gozar y sentir estas flores juntas algunas veces el alma, que puede con harta verdad decir: Nuestro lecho florido, de cuevas de leones enlazado. Dichosa el alma que en esta vida mereciere gustar (5) alguna vez el olor de estas flores divinas. Y dice que este lecho está también En púrpura tendido (6).

7. Por la púrpura es denotada la caridad en la Divina Escritura, y de ella se visten y sirven los reyes (7). Dice el alma (8) que este lecho florido está tendido en púrpura, porque todas las virtudes, riquezas y bienes de él se sustentan y florecen (9), y se gozan sólo en la caridad y amor del Rey del cielo, sin el cual amor no podría el alma gozar de este lecho y de sus flores. Y así todas estas virtudes están en el alma como tendidas en amor de Dios, como en sujeto en que bien se conservan, y están como bañadas en amor, porque todas (10) y cada una de ellas están siempre enamorando al alma de Dios, y en todas las cosas y obras se mueven con amor a más amor de Dios. Esto es estar en purpura tendido. Lo cual en los Can- 1 E, Ej. y Sg. omite la palabra olorosas.

2 A: lirios en vez de ríos.

3 Jaén y B omiten la palabra dones.

4 G y Ej.: suavidad sonora.

6 Bg.: teñido.

7 Sg.: los principes y reyes.

8 S- Y por eso dice el alma.

9 G. Ej. y Sg. omiten: y florecen.

10 G, Ej. y Sg.: tendidas en el amor de Dios, porque todas.

tares divinos se da bien a entender; porque allí se dice que el asiento o lecho que hizo para sí Salomón, le hizo de maderos del Líbano, y las columnas de plata, el reclinatorio de oro, y la subida de púrpura, y todo dice que lo ordenó mediante la caridad (1). Porque las virtudes y dotes que Dios pone en el lecho del alma, que son significadas por los maderos del Líbano y las columnas de plata, tienen su reclinatorio y recuesto de amor, que es el oro (2); porque, como habernos dicho, en el amor se asientan y conservan las virtudes; y todas ellas, mediante la caridad de Dios y del alma, se ordenan entre sí y ejercitan, como acabamos de decir. Y dice que también este lecho está (3) De paz edificado.

De paz edificado.

8. Pone aquí la cuarta excelencia (4) de este lecho, que depende en orden de la tercera que acaba de decir; porque la tercera era perfecto amor, cuya propiedad es echar fuera todo temor, como dice San Juan (5), sale la perfecta paz (6) del alma, que es la cuarta propiedad de este lecho, como dijimos. Para mayor inteligencia de lo cual es de saber, que cada una de las virtudes de suyo es pacífica, mansa y fuerte; y por consiguiente, en el alma que las posee hacen estos tres efectos, conviene a saber: paz, mansedumbre y fortaleza; y porque este lecho está florido, compuesto de flores de virtudes, como habernos dicho, y todas ellas son pacíficas, mansas y fuertes, de aquí es que está de paz edificado, y el alma pacífica, mansa y fuerte, que son tres propiedades donde no puede combatir guerra alguna ni de mundo, ni de demonio, ni de carne; y tienen las virtudes al alma tan pacífica y segura, que le parece estar toda ella edificada de 1 III, 9. — En la frase siguiente A, B. Sg., G. Ej. y S leen virtudes y dones. Bz. ni dones ni dotes. Omite la palabra.

2 S: y recuesto de oro, que es el amor.

3 S: también dice que está este lecho.

4 A: diferencia. S empieza: Que es la cuarta.

5 Epist. IV, 18. — Los Mss. trasladan todos: como dice San Pablo.

6 Sg. modifica: era perfecto amor, y del perfecto amor, como dice San Pablo, sale la perfecta paz...G y Ej.: era perfecto amor, y de este, como dice San Pablo, sale...

paz. Y dice la quinta propiedad de este florido lecho, y es que también demás de lo dicho está (1) De mil escudos de oro coronado.

9. Los cuales escudos son aquí las virtudes y dones del alma, que aunque, como habernos dicho, son las flores, etc., de este lecho, también le sirven de corona y premio de su trabajo en haberlas ganado. Y no sólo eso, sino también de defensa, como fuertes escudos contra los vicios que con el ejercicio (2) de ellas venció; y por eso este lecho florido de la Esposa, que son las virtudes corona y defensa (3), está coronado de ellas en premio de la Esposa y amparado con ellas como con escudo. Y dice que son de oro, para denotar el valor grande de las virtudes. Esto mismo dijo en los Cantares la ' Esposa por otras palabras, diciendo: Mirad el lecho de Salomón, que le cercan sesenta fuertes de los tortísimos de Israel, cada uno la espada sobre su muslo (4) para defensa de los temores nocturnos (5). Y dice que son mil, para denotar (6) la multitud de las virtudes, gracias y dones de que Dios dota al alma en este estado; porque para significar también el innumerable número de las virtudes de la Esposa, usó del mismo término, diciendo: Como la torre de David es tu cuello, la cual está edificada con defensas; mil escudos cuelgan de ella, y todas las armas de los fuertes (7).

1 S: "La quinta propiedad de este florido lecho, demás de lo dicho, se declara en el verso siguiente que dice es."

2 G y Sg.: "sino también de fuertes escudos contra los vicios son las virtudes corona y defensa, que con el ejercicio de ellas venció, y por eso este lecho Hondo de la Esposa está coronado..."

3 Av. y Bz. omiten: que son las virtudes corona u defensa.

4 G, Ej. y Sg.: sobre su mano.

5 III, 1.

6 S modifica: Y dice aquí en este verso la Esposa, que son mil escudos, para denotar.

7 Cant.. IV, 4.

1. Mas no se contenta el alma que llega a este puesto (1) de perfección, de engrandecer y loar las excelencias de su Amado el Hijo de Dios, ni de cantar (2) y agradecer las mercedes que de él recibe y deleites que en él goza, sino también refiere laa que hace a las demás almas; porque lo uno y lo otro echa de ver el alma en esta bienaventurada unión de amor. Por lo cual alabándole ella y agradeciéndole las dichas mercedes (3) que hace a las demás almas, dice esta Canción.

A zaga de tu huella Las jóvenes discurren al camino (4), Al toque de centella, Al adobado vino, Emisiones de bálsamo Divino.

2. En esta canción alaba la Esposa al Amado de tres mercedes que de él reciben las almas devotas, con las cuales se animan (5) más y levantan a amor de Dios; las cuales por experimentarlas ella en este estado, hace "aquí de ellas mención. La primera dice que es suavidad que de sí les da, la cual es tan eficaz que las hace caminar muy apriesa el camino de la perfección. La segunda es una visita de amor con que súbitamente las inflama en amor. La tercera es abundancia de caridad que en ellas infunde, con que de tal manera las embriaga, que las hace levantar el espíritu, así con esta embriaguez como con la visita de amor, a enviar alabanzas a Dios y afectos sabrosos de amor; y así dice: 1 G, Ej. y Sg.: estado.

2 G, Ej. y Sg.: grandezas de su Amado, ni de cantar...3 S: engrandeciéndole las muchas mercedes.

■4 G y Ej.: los jóvenes descubren el camino. Sg. y Bg.: los jóvenes discurren...5 Ej., Sg. y G: se enamoran.

A zaga de tu huella.

3. La huella es rastro de aquel cuya es la huella, por la cual se va rastreando y buscando quien la hizo. La suavidad y noticia que da Dios de si al alma que le busca es rastro y huella por donde se va conociendo y buscando a Dios. Pero dice aquí el alma al Verbo (1) su Esposo: A zaga de tu huella, esto es, tras el rastro de suavidad que de ti les imprimes e infundes y olor que de ti derramas.

Las jóvenes discurren al camino (2).

4. Es a saber, las almas devotas con fuerzas de juventud recibidas de la suavidad de tu huella discurren, esto es, corren por muchas partes y de muchas maneras (que eso quiere decir discurrir), cada una por la parte y suerte que Dios le da de cspiritu y estado, con muchas diferencias de ejercicios y obras espirituales, al camino de la vida eterna, que es la perfección evangélica, por la cual encuentran con el Amado en unión de amor después de la desnudez de espíritu acerca de todas las cosas. Esta suavidad y rastro que Dios deja de sí en el alma, grandemente la aligera (3) y hace correr tras de él; porque entonces el alma muy poco o nada es lo que trabaja (4) de su parte para andar este camino; antes es movida y atraída de esta divina huella de Dios, no sólo a que salga, sino a que corra de muchas maneras, como habernos dicho, al camino. Que por eso la Esposa en los Cantares pidió al Esposo esta divina atracción (5), diciendo: Trahe me: post te curremus in odorem unguentorum tuorum (6). Esto es: Atráeme tras de ti, y correremos al olor de tus ungüentos. Y después que le dió este divino olor, dice: in odorem unguentorum tuorum currimus: adolescentalae ilillexerunt te nimis. Quiere decir: Al olor de tus ungüentos 1 G, Ej. y Sg. leen: Por eso dice aquí el alma al Verbo Hijo de Dios...2 G. Ej. y Sg.: los jóvenes descubren el camino. A y Bg.: ¡os jóvenes discurren...3 A, B y Bg.: le alegra. G, Ej. y Sg.: alivia.

4 Av.: Entonces el alma, muu poco a poco o nada es lo que trabaja.

5 G y Ej.: divina oración.

6 I. 3.

CANCION XXV 337 - corremos; las jóvenes te amaron mucho: Y David dice: «El camino de tus mandamientos corrí cuando dilataste mi corazón» (1).

Al toque de centella, Al adobado vino, Emisiones de bálsamo divino.

5. En los dos versillos primeros habernos declarado que las almas a zaga de la huella discurren al camino con ejercicios y obras exteriores, y ahora en estos tres versillos da a entender el alma el ejercicio que interiormente estas almas hacen con la voluntad, movidas por otras dos mercedes y visitas interiores que el Amado les hace, a las cuales llama aquí toque de cenr tella y adobado vino; y al ejercicio interior de la voluntad que resulta y se causa de estas dos visitas, llama emisiones de bálsamo divino. Cuanto a lo primero, es de saber que este toque de centella que aquí dice, es un toque sutilísimo que el Amado hace al alma a veces, aun cuando ella está más descuidada (2), de manera que la enciende el corazón en fuego de amor, que no parece sino una centella de fuego (3) que saltó y la abrasó; y entonces con grande presteza, como quien de súbito recuerda, enciéndese la voluntad en amar y desear y alabar y agradecer y reverenciar y estimar y rogar a Dios con sabor de amor; a las cuales cosas llama emisiones de bálsamo divino, que responden al toque de centellas salidas del divino amor (4) que pegó la centella, que es el bálsamo divino que conforta y sana al alma con su olor y sustancia.

6. De este divino toque dice la Esposa en los Cantares de esta manera: Dilectas meus misit manum suam per foramen, et venter meus intremuit ad tactum e/us (5). Quiere de- 1 Ps. CXV1II, 32.

2 Sg.: "que aquí dice es un toque sutilísimo; a veces cuando está descuidada, le hace el Amado al alma." Así vienen a leer Ej. y G.

3 G, Ej. y Sg.: de fuego vivo.

4 S añade: abrasador.

5 V. 4.

cir: Mi Amado puso su mano por la manera, y mi vientre se extremeció a su tocamiento. El tocamiento del Amado es el toque de amor que aquí decimos que hace al alma; la mano es la merced que en ello le hace; la manera por donde entró esta mano, es la manera y modo y grado de perfección ( 1 ) que tiene el alma, porque al modo de eso suele ser el toque en más o en menos, y en una manera o en otra de calidad espiritual del alma. El vientre suyo, que dice se extremeció, es la voluntad en que se hace el dicho toque, y el extremecerse, es levantarse en ella los apetitos y afectos a Dios de desear amar y alabar y los demás que habernos dicho, que son las emisiones de bálsamo que de este toque redundan, según decíamos.

Al adobado vino.

Al adobado vino.

7. Este adobado vino es otra merced (2) muy mayor que Dios algunas veces hace a las almas aprovechadas, en que las embriaga en el Espíritu Santo con un vino de amor suave, sabroso y esforzóse, por lo cual le llama vino adobado; porque así como el tal vino está cocido (3) con muchas y diversas especies olorosas y esforzosas, así este amor, que es el que Dios da a los ya perfectos, está ya cocido y asentado en sus almas y adobado^ con las virtudes que ya el alma tiene ganadas ¡ el cual, con estas preciosas especies adobado, tal esfuerzo y abundancia de suave embriaguez (4) pone en el alma en las visitas que Dios le hace, que con grande eficacia y fuerza le hace enviar a Dios aquellas emisiones o enviamientos (5) de alabar, amar y reverenciar, etc., que aquí decimos, y esto con admirables deseos de hacer y padecer por él (6).

1 S: es la manera y modo y perfección, a lo menos, el grado de ella...2 Ej. lee: "que son las emisiones del bálsamo que de este toque redundan, según decimos. Cuanto a lo segundo, es otra manera de merced..."

3 Sg.: porque así como el vino adobado está adobado y cocido. Ej.: porque asi como el vino adobado esta cocido.

4 Bg adobado con las virtudes, dalos fuerza de suave embriaguez.

5 Bg.: embriamiento. S: embriagamientos. A: envanimientos.

6 Ej. lee: "aquellas emisiones de alabar, etc., y esto con admirables deseos de padecer por ¿1." G "la hace enviar a Dios aquellas emisiones u envidiamentos de alabar, de amar, etc., y esto..."

8. Yes de saber, que esta merced de la suave embriaguez (1) no pasa tan presto como la centella (2), porque es más de asiento; porque la centella toca y pasa, mas dura algo su efecto y algunas veces harto; mas el vino adobado suele durar ello J3) y su efecto harto tiempo, lo cual es, como digo, suave amor en el alma y algunas veces un día o dos días; otras hartos días, aunque no siempre en un grado de intensión, porque afloja y crece, sin estar en mano del alma; porque algunas veces, sin hacer nada de su parte, siente el alma en la íntima sustancia (4) irse suavemente embriagando su espíritu e inflamando (5) de este divino vino (6), según aquello que dice David, diciendo: Mi corazón se calentó dentro de mí, y en mi meditación se encenderá fuego (7). Las emisiones de esta embriaguez de amor duran todo el tiempo que ella dura algunas veces; porque otras, aunque la hay en el alma, es sin las dichas emisiones, y son más y menos intensas, cuando las hay, cuanto es más o menos intensa la embriaguez; mas las emisiones o efectos de la centella, ordinariamente duran más que ella, antes ella los deja en el alma, y son más encendidos que los de la embriaguez, porque a veces esta divina centella deja al alma abrasándose y quemándose en amor.

9. Y porque habernos hablado del vino cocido, será bueno (8) aquí notar brevemente la diferencia que hay del vino cocido, que llaman añejo (9), y entre el vino nuevo, que será la misma que hay entre los%viejos y nuevos amadores (10), y servirá para un poco de doctrina para los espirituales. El vino nuevo no tiene digerida la hez ni asentada, y así hierve por de fuera, 1 S: que esta suave ■ embriaguez y merced que en ella le hace...G, Ej. y Sg.: sabrosa embriaguez.

2 A pasa de esta palabra a la igual que sigue.

3 S modifica: y algunas veces el vino adobado suele algo más durar ello.

4 G, Ej. y Sg.: última sustancia.

5 Sg.: embriagando.

6 S: divino amor.

7 Ps. XXXVIII, 4. — Sg.: se enderezará fuego.

8 Ej. y G: será bien hablar. Sg. y S: será bien notar.

9 G, Ej. y Sg.: adobado.

10 S cambia: que hay entre los vinos nuevos y aniejos.

y no se puede saber la bondad y valor de él hasta que haya digerido bien la hez y furia de ella, porque hasta entonces está en mucha contingencia de malear; tiene el sabor grueso y áspero, y beber mucho de ello estraga el sujeto; tiene la fuerza muy en la hez. El vino añejo tiene ya digerida la hez y asentada (1), y así no tiene aquellos hervores del nuevo por de fuera; échase ya de ver la bondad del vino, y está ya muy seguro de malear, porque se le acabaron ya aquellos hervores y furias que le podían estragar; y asi, el vino bien cocido por maravilla malea y se pierde; tiene el sabor suave y la fuerza en la sustancia del vino, ya no en el gusto, y así la bebida de él hace buena disposición y da fuerza al sujeto.

10. Los nuevos amadores son comparados al vino nuevo; éstos son los que comienzan a servir a Dios, porque traen los fervores del vino del amor muy por de fuera en él sentido, porque aún no han digerido la hez del sentido flaco e imperfecto, y tienen la fuerza del amor en el sabor de él, porque a éstos ordinariamente les da la fuerza para obrar el sabor sensitivo, y por él se mueven; así no hay que fiar de este amor hasta que se acaben aquellos fervores y gustos gruesos de sentido. Porque así como estos fervores y calor de sentido lo pueden inclinar a bueno y perfecto amor y servirle de buen medio para él, digiriéndose bien la hez de su imperfección, así también es muy fácil en estos principios y novedad de gustos faltar el vino del amor y perderse el fervor y sabor de nuevo (2). Y estos nuevos amadores siempre traen ansias y fatigas de amor sensitivas, a los cuales conviene templar la bebida (3), porque si obran mucho según la furia (4) del vino, entragarse ha el natural con estas ansias y fatigas de amor, es a saber, del 1 S lee: "tiene el sabor grueso y áspero y estraga el sujeto beber mucho de ello, pero el vino añejo tiene ya la hez asentada y digerida."

2 A traslada: sabor y favor. Sg. lee solo fervor. G y Ej. leen: "asi también muy fielmente en estos principios y novedad de gustos el vino de amor puede malear y perderse en el fervor del nuevo."

3 S: templar en vida. Av.: templar la suavidad. A, B y Bg.: templar la atrevida (sic). Bz.: templar ¡a subida.

4 Av., y Sg. fuerza.

34 i vino nuevo, que decíamos ser áspero y grueso y no suavizado aún en la acabada cocción, cuando se acaban esas ansias ( 1 ) de amor, como luego diremos.

11. Esta misma comparación pone el Sabio en el Eclesiástico, diciendo: «El amigo nuevo es como el vino nuevo; añejarse ha, y beberáslo con suavidad» (2). Por tanto, los viejos amadores, que son ya los ejercitados y probados en el servicio del Esposo, son como el vino añejo, que tiene ya cocida la hez y no tiene aquellos hervores sensitivos ni aquellas furias y fuegos fervorosos de fuera, mas gustan la suavidad del vino de amor ya bien cocido en sustancia, estando ya él ya no en aquel sabor (3) de sentido como el amor de los nuevos, sino asentado alia dentro en el alma en sustancia y sabor de espíritu y verdad (4) de obra; y no se quieren los tales asir a esos sabores y hervores sensitivos, ni los quieren gustar, por no tener sinsabores y fatigas; porque el que da rienda al apetito para algún gusto de sentido (5), también de necesidad ha de tener penas y disgustos en el sentido y en el espíritu. De donde por cuanto estos amantes viejos carecen ya de la suavidad espiritual que tiene su raíz en el sentido (6), no traen ya ansias ni penas de amor en el sentido y espíritu, de donde estos amigos viejos por maravilla faltan a Dios (7); porque están ya sobre lo que les había de hacer faltar, esto es, sobre la sensualidad, y tienen el vino de amor no sólo ya cocido y purgado de hez, mas aún adobado, como se dice en el verso, con las especies que decíamos de virtudes perfectas, que no le dejan malear como el nuevo. Por eso el amigo viejo delante de Dios es de grande estimación y así 1 Ej.: y no suavizado ni de acabada digestión, hasta que se acaben esas ansias...G: "y no suavizado avisan no se haber acabado aún la digestión, cuando se acaban estas ansias de amor, como luego diremos, demuestran acabarse la digestión."

2 IX, 15.

3 Ej., G y Sg.: fervor.

4 Ej., G y Sg: y fervor por y verdad.

5 Ej.: porque el que da rienda a algún gusto de apetito sensitivo...G: porque el que da rienda al gusto, cualquiera que sea, del apetito sensitivo...6 Ej. y G leen: que tiene furias en el sentido.

7 S abrevia:...que tiene su raíz en el sentido no traen ya ansias ni penas de amor en el sentido ni espíritu, y asi por maravilla faltan a Dios.

de él dice el Eclesiástico: No desampares al amigo antiguo, porque el nuevo no será semejante a él (1). En este vino, pues, de amor ya probado y adobabo en el alma, hace el divino Amado (2) la embriaguez divina que habernos dicho, con cuya fuerza envía el alma a Dios las dulces y sabrosas emisiones. Y así el sentido de los dichos tres versillos es el siguiente: Al toque de centella con que recuerdas mi alma, y al adobado vino con que amorosamente la embriagas, ella te envía las emisiones de movimientos y actos de amor que en ella causas.

1. ¡Cuál, pues, entenderemos que estará la dichosa alma en este florido lecho, donde todas estas dichas cosas y muchas más pasan, en el cual por reclinatorio tiene al Esposo Hijo de Dios, y por cubierta y tendido la caridad y amor del mismo Esposo! De manera que de cierto puede decir las palabras de la Esposa que dice: Su siniestra debajo de mi cabeza (3); por lo cual con verdad se podrá decir, que esta alma está aquí vestida de Dios y bañada en divinidad; y no como por cima, siní) que en los interiores de su espíritu, estando revertida en deleites divinos, con hartura (4) de aguas espirituales de vida, experimenta lo que David dice de los que así están allegados a Dios, es a saber: Embriagarse han de la grosura de tu casa, y con el torrente (5) de tu deleite darles has a beber; porque cerca de ti está la fuente de la vida (6). Qué hartura será, pues, esta del alma en su ser; pues la bebida que le dan no es menos que un torrente de deleite, el cual torrente es el Espíritu Santo, porque como dice S. Juan, él es el río resplandeciente de agua viva que nace de la silla de Dios y del Cordero (7). Cuyas 1 IX. 14.

2 Sg. y G: divino amor.

3 D, 6.

4 Así Jaén. — B y Bg.: revestida en deleites de vino con hartura de aguas. Ej. y G: estando recocida en deleites divinos...Los demás: revestida.

5 G, Ej. y Sg.: corriente.

6 Ps. XXXV, 9.

7 Apoc, XXII, 1.

aguas por ser ellas amor íntimo de Dios, íntimamente (1) infunden al alma y le dan a beber este torrente de amor que, como decimos, es el Espíritu de su Esposo (2) que se le infunde en esta unión; y por eso ella, con grande abundancia de amor, canta esta canción: En la interior bodega De mi Amado bebí, y cuando salía Por toda aquesta vega, Ya cosa no sabía, Y el ganado perdí, que antes seguía.

2. Cuenta el alma en esta canción la soberana merced que Dios le hizo en recogerla en lo íntimo (3) de su amor, que es la unión o transformación de amor en Dios, y dice dos efectos que de allí sacó, que son olvido y enajenación de todas las cosas del mundo, y mortificación de todos sus apetitos y gustos.

En la interior bodega.

3. Para decir algo de esta bodega y declarar lo que aquí quiere decir o dar a entender el alma, era menester que el Espíritu Santo tomase la mano y moviese la pluma. Esta bodega que aquí dice el alma, es el ultimo y más estrecho grado (4) de amor en que el alma puede situarse en esta vida, que por eso la llama interior bodega, es a saber, la más interior; de donde se sigue que hay otras no tan interiores, que son los grados de amor por do se sube hasta este último. Y podemos decir que estos grados o bodegas (5) de amor son siete, los cuales se vienen a tener todos cuando se tienen los siete dones del Espíritu Santo 1 G: infunde abundantísimamente.

2 Ej., G, y Sg.: es el Espíritu Santo su esposo.

3 Ej., G y Sg.: "en lo interior de su amor, que es la unión o transformación en Dios, y dice dos cosas, y es que sacó de alli dos efectos que es el olvido..."

4 G y Sg.: extraño grado. Ej.: intimo grado.

5 G y Ej. abrevian: que son los grados de amor, y estas bodegas de amor...en perfección, en la manera que es capaz de recibirlos el alma.