SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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3 [.a e. p. y el gozo del ejercicio de él, y Dios que se le da sobrenaturalmente.

4 p añade: su jercicio.

5 E. p. discípulos.

6 Act.. IV 29-30.

SUBIDA DEL MONTE CAHMELO no siempre saldrán con ello; y, cuando salieren, no dejan de errar ellos y ser culpables por usar de estas gracias cuando no conviene. En la segunda manera puede recibir detrimento en si mismo (1) acerca del mérito de la fe; porque haciendo el mucho caso de estos milagros, se desarrima mucho del hábito sustancial de la fe, la cual es hábito oscuro, y asi, donde más señales y testimonios concurren, menos merecimiento hay en creer. De donde San Gregorio dice que la fe no tiene merecimiento cuando la razón humqna la experimenta (2). Y asi, estas maravillas nunca Dios las obra, sino cuando meramente son necesarias para creer (3). Que por eso, porque sus discípulos no careciesen del mérito si tomaran experiencia de su resurrección, antes que se les mostrase hizo muchas cosas, para que, sin verle, le creyesen; porque a María Magdalena primero le mostró vacio el sepulcro, y después que se lo dijesen los ángeles; porque la fe es por el oído, como dice San Pablo, y oyéndolo, lo creyese primero que lo viese. Y aunque le vió, fué como hombre común (4), para acabarla de instruir en la creencia que le faltaba con el calor de su presencia. Y a los discípulos primero se lo envió a decir con las mujeres, y después fueron a ver el sepulcro. Y a los que iban a Emaús, primero les inflamó el corazón en fe que le viesen, yendo él disimulado con ellos (5).

Y, finalmente, después los reprendió a todos, porque no habían creído a los que les habían dicho su resurrección. Y a Santo Tomás, porque quiso tomar experiencia en sus llagas, cuando le dijo que eran bienaventurados los que no viéndole le creían (6).

9. Y así, no es de condición de Dios que se hagan milagros, que, como dicen, cuando los hace, a más no poder los 1 Asimismo, lee el C. de Ale.

2 Nec {¡des habet meritum cui humana ratio praebet experimentum. S. Greg.. Hom. 26 in Evang., pag. 1 137 del tom. LXXV1 de la Patr. L. de Migne. La traducción que damos, es la del C. de Ale— A, B y e. p.: no tiene merecí/menfo cuando la razón la experimenta humana y palpablemente.

3 Los Códices no traen las palabras y para otros fines de gloria suya y de sos santos, que leemos en la e. p.

4 Asi los Códices. La e. p.: hortelano.

5 Luc. XXIV. 15.

6 Joan.. XX, 29.

LIBRO TERCKRO. — CAP. XXXI hace (1). Y por eso reprendía él a los fariseos, porque no daban crédilo sino por señales, diciendo: Si no viéredes prodigios y señales, no creéis (2). Pierden, pir-s, mucho acerca de la U' los que aman gozarse en estas obras sobrenaturales.

10. El tercer daño es, que comúnmente por el gozo de psta.s obras caen en vanagloria o en alguna vanidad. Porque aun el mismo gozo de estas maravillas, no siendo puramente, como h;. hemos dicho, en Dios y para Dios, es vanidad; lo cual se ve en haber reprendido Nuestro Señor a los discípulos por haberse gozado de que se les sujetaban los demonios (3); el cual gozo, si no fuera vano, no lo reprendiera.

CAPITULO XXXII DE DOS PROVECHOS QUE SE SACAN EN LA NEGACION DEL HOZO ACER-CA DE LAS GRACIAS SOBRENATURALES.

1. Demás de los provechos que el alma consigue en librarse de los tres dichos daños por la privación de este gozo, adquiere dos excelentes provechos. El primero es engrandecer y ensalzar a Dios; el segundo es ensalzarse el alma a si misma Porque de dos maneras es Dios ensalzado en el alma: la primera es apartando el corazón y gozo de la voluntad de todo lo que no es Dios, para ponerlo en él solamente. Lo cual quiso decir David en el verso (4) que habernos alegado al principio de la noche de esta potencia, es a saber: Allegarse ha el hombre al coiezón alto, y será Dios ensalzado (5). Porque, levantando el corazón sobre todas las cosas, se ensalza el alma sobre todas ellas.

2. Y porque de esta manera le pone en Dios solamente, 1 Suprime la e p. que. como diern. cuando hace mi/ao'oi. a miJ no poder los hace.

2 Joan., IV. 48.

3 Luo. X 20.

4 E. p.: lugar.

5 Pi LXIII, 7 se ensalza y engrandece Dios, manifestando al alma su excelencia y.grandeza; porque en este levantamiento de gozo, en él le da Dios testimonio de quien el es Lo cual no se hace sin vaciar el gozo y consuelo de la voluntad acerca de todas las cosas, como también lo dice por David diciendo: Vacad, y ved que yo soy Dios (1). Y otra vez dice: En tierra desierta, seca y sin camino, parecí delante de ti, para ver tu virtud y tu gloria (2). Y pues es verdad que se ensalza Dios poniendo el gozo en lo apartado de todas las cosas, mucho más se ensalza apartándole de estas más maravillosas, para ponerle sólo en él; pues son de más alta entidad.siendo sobrenaturales; y asi, dejándolas atrás por poner el gozo sólo en Dios, es atribuir mayor gloria y excelencia a Dios que a ellas. Porque cuanto uno más y mayores cosas desprecia por otro, tanto más le estima y engrandece.

3. Demás de esto, es Dios ensalzado en la segunda manera, apartando la voluntad de este género de obras; porque cuanto más es Dios creído y servido sin testimonios y señales, tanto más es del alma ensalzado, pues cree de Dios más que las señales y milagros le pueden dar a entender.

4. El segundo provecho en que se ensalza el alma, es porque, apartando la voluntad de todos los testimonios y señales apai entes, se ensalza en fe muy pura, la cual le infunde y aumenta Dios con mucha más intensión. Y juntamente le aumenta las otras dos virtudes teologales, que son caridad y esperanza, en que goza de divinas y altísimas noticias por medio del oscuro y desnudo hábito de fe; y de grande deleite de amor por medio de la caridad, con que no se goza la voluntad (3) en otra cosa que en Dios vivo; y de satisfacción en la memoria (4) por medio de la esperanza. Todo lo cual es un admirable provecho, que esencial y derechamente importa para la unión perfecta del alma con Dios.

1 Ps. XLV. 11.

2 Ps. LXI1, 3.

LIBRO TERCKRO. CAP XXXIII CAPITULO XXXIII EN QUE SF CO/VUI N7.!\ A TRATAR DEL SKXTO GENERO DE BIENES DE QUE SE Pl P.Ut GOZAR LA VOLU\TAP. -DICE CUALES SEAN, V iíacf la rniMEPA división dí: ellos (1).

1. Pues el intento que llevamos en esta nuestra obra es encaminar al espíritu por los bienes espirituales hasta la divina unión del alma con Dios, ahora que en este sexto género habernos de tratar de los bienes espirituales, que son los que más sirven para este negocio, convendrá que, así yo, como el lector, pongamos aquí con parlicular advertencia nuestra consideración. Porque es cosa tan cierta y ordinaria por el poco saber (2) de algunos, servirse de las cosas espirituales sólo para el sentido, dejando al espíritu vacio, que apenas habrá a quien el jugo sensual no estrague buena parte del espíritu, bebiéndose el agua antes que llegue al espíritu, dejándole seco y vacio.

2. Viniendo, pues, al propósito, digo que por bienes espirituales entiendo todos aquellos que mueven y ayudan para las cosas divinas y el trato del alma con Dios, y las comunicaciones de Dios con el alma.

3. Comenzando, pues, a hacer división por los géneros supremos, digo que los bienes espirituales son en dos maneras: unos sabrosos, y otros penosos. Y cada uno de estos géneros es también en dos maneras; porque los sabrosos, unos son de cosas claras que distintamente se, entienden, y otros de cosas que no se entienden clara ni distintamente. Los penosos, también alguno¿ son de cosas claras y distintas, y otros de cosas confusas y oscuras.

4. Todos estos podemos también distinguir según las potencias del alma. Porque unos, por cuanto son inteligencias, pertenecen al entendimiento; otros, por cuanto son aficiones, 1 La segunda parte de c te sumario está tomada de A, B y e. p 2 La e. p.: porque es cosa cierta que por el poco saber, etc.

pertenecen a la voluntad, y otros, por cuanto son imaginarios, pertenecen o la memoria.

5. Dejados, pues, para después los bienes penosos, por que ( 1 ) pertenecen a la noche pasiva, donde habernos de hablar de ellos, y también los sabrosos, que decimos "ser de cosas confusas y no distintas, para tratar a la postre, por cuanto pertenecen a la noticia general, confusa, amorosa, en que se hace la unión del alma con Dios, la cual dejamos en el libro segundo, difiriéndola para tratar a la postre (2) cuando hacíamos división entre las aprehensiones del entendimiento (3), diremos aquí ahora de aquellos bienes sabrosos que son de cosas claras y distintas.

CAPITULO XXXIV DE LOS BIENES ESPIRITUALES QUE DISTINTAMENTE PUEDEN CAER EN EL ENTENDIMIENTO Y MEMORIA.— DICE COMO SE HA DE HABER LA VOLUNTAD ACERCA DEL GOZO DE ELLOS.

I. Mucho tuviéramos aqui que hacer con la multitud de las aprehensiones de la memoria y entendimiento, ensenando a la voluntad cómo se había de haber acerca del gozo que puede tener en ellas, si no hubiéramos tratado de ellas largamente en el segundo y tercer libro. Pero, porque alli se dijo de la manera que aquellas dos potencias les convenia haberse acerca de ellas para encaminarse a la divina unión, y de la misma manera le conviene a la voluntad haberse en el gozo acerca de ellas, no es necesario referirlas aquí; porque basta decir que donde quiera que allí dice que aquellas potencias se vacien de tales y tales aprehensiones, se entienda también que la voluntad también se ha 2 Véase la nota que pusimos en el capitulo XIV del libro II. pág. 32. Si realizo este proposito, lo desconocemos.

3 Suprime el C. de Ale. las palabras que iguen: Cuando hacíamos división enlas aprehe siones del ntendimiento )UC traen A y B. La e. p. añade, ademas haremos cumplidamente en libro de la "Noche Oscura". - mos aquí ahora, etcétera.

LIBRO TERCERO. - — CAP. XXXTV de vaciar del guzo de ella.v Y de la misma manera que queda dicho que la memoria y entendimiento se han de haber acerca de h> das aquellas aprehensiones', se ha también de haber la voluntad, que pues que el entendimiento y las demás potencias no pueden admitir ni negar nada sin que venga en ello la voluntad, claro esla que la misma doctrina que sirve para lo uno servirá también para lo otro.

2 Por tanto, véase allí lo que en este caso se requiere, porque en todos los daños y peligros que allí se dice, caerá el alma, si no sabe enderezar a Dios el gozo de la voluntad en todas aquellas aprehensiones (1).

CAPITULO XXXV DE LOS BIENES ESPIRITUALES SABROSOS QUE DISTINTAMENTE Pl f DEN CAER EN LA VOLUNTAD.- DICE DE CANTAS MANERAS SEAN.

1. A cuatro géneros de bienes podemos reducir todos los que distintamente pueden dar gozo a la voluntad, conviene a saber: motivos, provocativos, directivos y perfectivos; de los cuales iremos diciendo por su orden; y primero, de los motivos, que son imágenes y retratos de santos (2), oratorios y ceremonias.

2. Y cuanto a lo que toca a las imágenes y retratos, puede haber mucha vanidad y gozo vano. Porque siendo ellos tan importantes para el culto divino y tan necesarios para mover la voluntad a devoción, como la aprobación y uso que de ellos tiene nuestra Madre la Iglesia muestra (por lo cual siempre conviene que nos aprovechemos de ellos para despertar nuestra tibieza), hay muchas personas que ponen su gozo más en la pintura y ornato de ellos, que no en lo que representan.

1 Asi se lee este párrafo en A. B y e. p El C. de Ale. traslada Véase allí lo que en esto se requiere, porque o/i todos aquellos danos caerá si no se sabe endere zar a Dios.

2 De nuevo el C. de Ale. se pasa de esta palabra a la Idéntica que viene en la siguiente línea, omitiendo las frases intermedias, que copian A. B y e. p.

SUBIDA DEL MONTE CARA\I LO 3. El uso de las imágenes para dos principales fines le ordenó la Iglesia, es a saber: para reverenciar a los santos en ellas, y para muver la voluntad y despertar la devoción por ellas a ellos. Y cuanlo sirven de esto, son provechosas, y el uso de ellas necesario; y por eso, las que más al propio y vivo están sacadas, y mas mueven la voluntad a devoción, se han de escoger, poniendo los ojos en esto más que en el valor y curiosidad de la hechura y su ornato. Porque hay, como digo, algunas personas que miran más en la curiosidad de la imagen y valor de ella, que en lo que representa; y la devoción interior, que espiritualmente han de enderezar al santo invisible, olvidando luego la imagen, pues no sirve más que de motivo, la emplean en el ornato y curiosidad exterior (1), de manera que se agrade y deleite el sentido, y se quede el amor y gozo de la voluntad en aquello; lo cual totalmente impide al verdadero espíritu, que requiere aniquilación del afecto en todas las cosas particulares.

4. Esto se verá bien por el uso abominable que en estos nuestros tiempos usan algunas personas, que no teniendo ellas aborrecido el traje vano del mundo, adornan a las imágenes con el traje que la gente vana por tiempo va inventando para el cumplimiento de sus pasatiempos y vanidades (2), y del traje;ue en ellas es reprendido visten las imágenes, cosa que a los cantos que representan fué tan aborrecible, y lo es; procurando en esto el demonio y ellos en él canonizar sus vanidades, poniéndolas en los santos, no sin agraviarles mucho. Y de esta manera, la honesta y grave devoción del alma, que de si echa y arroja toda vanidad y rastro de ella, ya se les queda en poco más que en ornato de muñecas, no sirviéndose algunos de las imágenes más que de unos ídolos en que tienen puesto su gozo. Y asi, veréis algunas personas (3) que no se hartan de añadir imagen a imagen, y que no sea sino de tal o tal suerte ('!) y hechura, 1 F.a e. p han de enderezar al santo invisible, la emplean en afición ij curiosidad exterior.

3 E. p abrevia: i/a se les queda en poco más que en curiosidad i) vanidad. Y asi veréis algunas personas, etc.

1 El Cod de Ale. pasa de esta palabra a la igual que viene en la linea siguiente.

LIBRO TERCERO. — CAP. XXXV y que no estén puestas sino de tal y tal manera, de suerte que deleite al sentido, y la devoción del corazón os muy poca; y tanto asimiento tienen en esto como Micas en sus Ídolos, o como Labán: que el uno salió de su casa dando voces, porque se los llevaban; y el otro, habiendo ido mucho camino y muy enojado por ellos, trastornó todas las alhajas de Jacob, buscándolos (1).

5. La persona devota de veras (2) en lo invisible principalmente pone su devoción, y pocas imágenes ha menester y de pocas usa, y de aquellas que más se conforman con lo divino que con lo humano, conformándolas a ellas, y a si en ellas, con el traje del otro siglo y su condición, y no con éste; porque no solamente no le mueva el apetito la figura de este siglo, pero que aún no se acuerde por ellas de él, teniendo delante de los ojos cosa que a 'él se le parezca o a alguna de sus cosas. Ni en ésas de que usa tiene asido el corazón, porque, si se las quitan, se pena muy poco; porque la viva ¡rnagon busca dentro de si, que es Cristo crucificado, en el cual antes gusta de que todo se lo quiten y que todo le falte. Hasta los motivos y medios que llegan más a Dios (3), quitándoselos, queda quieto Porque mayor perfección del alma es estar con tranquilidad y gozo en la privación de esos motivos, que en la posesión con apetito y asimiento de ellos. Que aunque es bueno gustar de tener aquellas imágenes que ayuden al alma a más devoción (por lo cual siempre se lia de escoger la que más mueve); pero no es perfección estar tan asido a ellas que con propiedad las posea, de manera que, si se las quitaren, se entristezca.

6. Tenga por cierto el alma, que cuanto más asida con propiedad estuviere a la imagen o motivo (4), tanto menos subirá a Dios su devoción y oración. Que aunque es verdad que por estar unas más al propio que otras, y excitar más la devoción unas que otras, conviene aficionarse más a unas que a otras 1 Jud.. XVIII. 24. y Gen. XXXI, 34.

2 Sólo el C. de Ale. copia las palabras: de veras.

3 E p.: Hasta los medios que parece que llevaban más a Dios.

por esta causa sólo, como acabo ahora de decir (1), no ha de ser con la propiedad y asimiento que tengo dicho; de manera, que lo que ha de llevar el espíritu volando por alli a Dios, olvidando luego eso y esotro, se lo coma todo el sentido, estandu todo engolfado en el gozo de los instrumentos, que habiéndome de servir sólo para ayuda de esto, ya por mi imperfección me sirve para estorbo (2), y no menos que el asimiento y propiedad de otra cualquier cosa.

7. Pero ya que en esto de las imágenes tengas alguna réplica, por no tener tú bien entendida la desnudez y pobreza de espíritu que requiere la perfección, a lo menos no la podrás tener en la imperfección que comúnmente tienen en los rosarios; pues apenas hallarás quien no tenga alguna flaqueza en ellos, queriendo que sea de esta hechura más que de aquella (3), o de este color y metal más que de aquél, o dt> este ornato o de estótro; no importando más el uno que el otro para que Dios oiga mejor lo que se reza por éste que por aquél; antes aquélla que va con sencillo y verdadero corazón (4), no mirando más que a agradar a Dios, no dándose nada más por este rosario que por aquél, si no fuese de indulgencias.

8. Es nuestra vana codicia de suerte y condición (5), que en todas las cosas quiere hacer asiento; y es como la carcoma, que roe lo sano, y en las cosas buenas y malas hace su oficio Porque, ¿qué otra cosa es gustar tú de traer el rosario curioso, y querer que sea antes de esta manera que de aquélla, sino tener puesto tu gozo en el instrumento, y querer escoger antes esta imagen que la otra, no mirando si te despertará más el amor divino, sino en si es más preciosa y curiosa? Si tú empleases el apetito y gozo sólo en amar a Dios, no se te daría nada por eso ni por esótro. Y es grande enfado ver al- 1 Asi A, B y t; p. El C. de Ale. no traslada las palabras como acabo ahora de decir.

2 La linea que siyue no se lee en la e. p.

3 La e. p.: más que de la otra.

1 E. p. coh sencillo y recto corazón.

5 E p de tal suerte y condición.

LIBRO TERCERO. — CAP. XXXV qunas personas espirituales tan asidas al modo y hechura de <>stos instrumentos y motivos, y a la curiosidad y vano gustu en ellos; porque nunca los veréis satisfechos, sino siempre dejando unos por otros, y trocando y olvidando la devoción del espíritu por estos modos visibles, teniendo en ellos el asimiento y propiedad, no de otro género a veces que en otras alhajas U-mporales. di- lo cual no sacan poco daño (1).

CAPITULO XXXVI fcN QUE PROSIGUE DE LAS IMAGENES, Y DICE DE LA IGNORANCIA QUh ACEHCA DE ELLAS TU NI N ALGUNAS PERSONAS.

I. Mucho había que decir de la rudeza que muchas personas tienen acerca de las imágenes; porque llega la bebería u tanto, que algunas ponen más confianza (2) en unas imágenes que en otras, entendiendo que les oirá Dios más por éstas que por aquéllas, representando ambas una misma cosa, como dos de Cristo o dos de Nuestrci Señora, Y esto es, porque tienen más afición a la una hechura que a la otra; en lo cual va envuelta gran rudeza acerca del trato con Dios y culto y honra que se le debe, el cual sólo mira a la fe y pureza del corazón del que ora. Porque el hacer Dios a veces más mercedes por medio de una imagen que de otra de aquel mismo género, no es porque haya más en una que en otra para este efecto (aunque en la hechura tenga mucha diferencia); sino porque las personas despiertan más su devoción por medio 1 Asi A, B y e. p. El C. de Ale. abrevia estas lineas en la forma siguiente; Yes lástima ver algunas personas espirituales tan asidas al modo y hechura de estos instrumentos, teniendo en ellos el iisimiento y propiedad que en otras alhajas temporales. Lo poco que se lee en C y D, se aproxima más a los primeros que al Códice de Alcaudete.

2 E. p. abrevia: "en unas imágenes que en otras, llevados solamente de la afición que tienen más a una figura que a otra, en lo cual va envuelta gran rudeza y bastardía acerca del trato con Dios y culto y honra que se le debe, el cual principalmente mira la le y pureza del corazón del que ora; porque el hacer Dios más mercedes a veces por medio de una imagen que por otra de aquel mismo género, es, aunque haya en la he chura mucha diferencia, porque las personas dispierten más su devoción por medio de una que por medio de otra. De donde la causa porque Dios obra milagros", etc.

de una que de otra. Que si la misma devoción tuviesen por la una que por la otra (y aun sin la una y sin la otra), las mismas mercedes recibirían de Dios.

2. De donde la causa porque Dios despierta milagros y hace mercedes por medio de algunas imágenes más que por otras, no es para que estimen más aquéllas que las otras; sino para que con aquella novedad se despierte la dormida devoción y afecto de los fieles a oración. Y de aquí os, que, como entonces por medio de aquella imagen se enciende la devoción y se continúa la oración (que lo uno y lo otro es medio para que oiga Dios y conceda lo que se le pide), emonces y por medio de aquella imagen, por la oración y afecto continúa Dios las mercedes y milagros en aquella imagen; que cierto está que no los hace Dios por la imagen, pues en si no es más que pintura; sino por la devoción y fe que se tiene con el santo que representa. Y así, si la misma devoción tuvieses tú y fe en Nuestra Señora delante de esta su imagen que delante de aquélla, que representa la misma (y aun sin ella, como habernos dicho), las mismas mercedes recibirías. Que aun por experiencia se ve que, si Dios hace algunas mercedes y obra milagros, ordinariamente los hace por medio de algunas imágenes no muy bien talladas ni curiosamente pintadas o figuradas; porque los fieles no atribuyan algo de esto a la figura o pintura (1).

3. Y muchas veces suele obrar Nuestro Señor estas mercedes por medio de aquellas imágenes que están más apartadas y solitarias. Lo uno, porque con aquel movimiento de ir a ellas crezca más el afecto y sea más intenso el acto. Lo otro, porque se aparten del ruido y gente a orar, como lo hacía el Señor. Por lo cual, el que hace la romería, hace bien de hacerla cuando no va otra gente, aunque sea tiempo extraordinario. Y cuando va mucha turba, nunca yo se lo aconsejaría; porque, ordinariamente, vuelven más distraídos que fueron. Y muchos las tornan y hacen más por recreación que por devoción. De manera LIBRO TERCERO. — CAP. XXXVI 337 que, como haya devoción y fe, cualquiera imagen bastará; mas si no la hay, ninguna bastan! (1). Que barh> viva imagen era Nuestro Salvador en el mundo; y, con todo, los que no tenían fe, aunque más andaban con el y veian sus obras maravillosas, 110 se aprovechaban. Y esa era la causa por qué en su tierra no hacia muchas virtudes, ^onio dice el Evangelista (2).

4. También quiero aquí decir algunos efectos sobrenaturales que causan a veces algunas imágenes en personas particulares. Y es, que a alguna* imágenes da Dios (3) espíritu particular en ellas, de manera que quede fijada en la mente la figura de la imagen y devoción que causó, trayéndola como presente; y cuando de repente de ella se acuerda, le hace el mismo espíritu que cuando la viu, a veces menos, y aun a veces más; y en otra imagen, aunque sea de más perfecta hechura, no hallará aquel espíritu.

5. También muchas personas tienen devoción más en unas hccliuras que en otras, y en algunas no será más que afición y gusto natural, así como a uno contentará mas el rostro de una persona que de otra, y se aficionará más a ella naturalmente, y la traerá más presente en su imaginación aunque no sea tan hermosa como las otras, porque se inclina su natural a aquella manera de forma y figura. Y asi, pensarán algunas personas, que la afición que tienen a tal o tal imagen es devoción, y no será quizá más que afición y gusto natural. Otras veces acaece que, mirando una imagen, la vean moverse, o hacer semblantes y muestras, y dar a entender cosas, o hablar. Esta manera y la de los efectos sobrenaturales (5) que aquí decimos de las imágenes, aunque es verdad que muchas veces son verdaderos efectos y buenos, causando Dios aquello, o para aumentar la devoción, 1 E. p.: De maner.i une si fio hay devoción y fe, no bastará la imagen.

2 Luc., IV, 2«.

3 A y B: pone Dios.

4 Kl Códice de Alba: y l.i traerá mas presente, porgue e> cosa natural y tenerla s.empre en 'a memoria.

5 Asi Ale. y la e. p. — A de esfa manera o de la otra. Pero de los afectos sobrenaturales, eu j.. h«, q - M o para que el alma tenga algún arrimo, a que ande asida por ser algo flaca y no se distraiga; muchas veces (1) lo hace el demonio para engañar y dañar. Por tanto, para todo daremos doctrina en el capítulo siguiente.

CAPITULO XXXV11 DE COMO SE HA DE ENCAMINAR A DIOS EL GOZO DE LA VOLUNTAD POR EL OBJETO DE LAS IMAGENES, DE MANERA QUE NO YERRb NI SE IMPIDA POR ELLAS.

1. Así como las imágenes son de gran provecho para acordarse de Dios y de los santos, y mover la voluntad a devoción usando de ellas por la vía ordinaria (2), como conviene; asi también serán para errar mucho si cuando acaecen cosas sobrenaturales acerca de ellas, no supiese el alma haberse como conviene para ir a Dios. Porque uno de los medios con que el demonio coge a las almas incautas con facilidad y las impide el camino de la verdad del espíritu, es por cosas sobrenaturales (3) y extraordinarias, de que hace muestra por las imágenes, ahora en las materiales y corporales que usa la Iglesia, ahora en las que él suele fijar en la fantasía debajo de tal o tal santo, o imagen suya, transfigurándose en ángel de luz para engañar. Porque el astuto demonio en esos mismos medios que tenernos para remediarnos y ayudarnos, se procura disimular para cogernos más incautos Por lo cual, el alma buena siempre en lo bueno se ha de recelar más, porque lo malo ello trae consigo el testimonio de sí.

2. Por tanto, para evitar todos los daños que al alma pueden tocar en este caso, que son, o ser impedida de volar a Dios, o usar con bajo estilo e ignorantemente de las imágenes, o ser engañado natural o sobrenaturalmente (4) por ellas; las 1 E. p. añade: otras veces no son verdaderos y suele hacerlos el demonio.

2 No traslada el C. de Ale. por la vía ordinaria, que leemos en A. B y e. p.

3 E. p. en vez de sobrenaturales imprime raras. Véase la nota que acerca de la palabra sobrenatural pusimos en la página 138.

4 La e. p: o ser engañado por ellas.

LIBRO TERCERO. — CAP. XXXVII cuales cosas son las que arriba habernos tocado; y también para purificar el gozo de la voluntad en ellas y enderezar por ellas el alma a Dios, que es el intento que en el uso de ellas tiene la Iglesia, sola una advertencia quiero poner aquí, que bastará para todo, y es: que pues las imágenes nos sirven para motivo de las cosas invisibles, que en ellas solamente procuremos e) motivo y afición y gozo de la voluntad en lo vivo que representan. Por tanto, tenga el fiel este cuidado, que en viendo la imagen, no quiera embeber el sentido en ella, ahora sea corporal lu imagen, ahora imaginaria; ahora de hermosa hechura, ahora de rico atavio; ahora le haga devoción sensitiva, ahora espiritual, ahora le haga muestras sobrenaturales, no haciendo caso de nada de estos accidentes, no repare más en ella, sino (1), luego levante fie ahí la mente a lo que representa, poniendo el jugo y gozo de la voluntad en Dios con la oración y devoción de su espíritu, o en el santo que invoca; porque lo que se ha de llevar lo vivo y el espíritu, no se lo lleve lo pintado y el sentido. De esta manera, no será engañado, porque no hará caso de lo que la imagen le dijere, ni ocupará el sentido ni el espíritu que no vaya libremente a Dios, ni pondrá más confianza en una imagen que en otra. Y la que sobrenaturalmente le diese devoción, se la dará más copiosamente, pues que luego va a Dios con el afecto. Porque Dios siempre que hace esas y otras mercedes, las hace inclinando el afecto del gozo de la voluntad a lo invisible, y así quiere que lo hagamos, aniquilando la fuerza y jugo de las potencias acerca de todas las cosas visibles y sensibles.