SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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sentía y gustaba de Dios, salí del trato y operación humana mía a operación (1) y trato de Dios Es a saber, mi entendimiento salió de sí, volviéndose de humano y natural en divino; porque, uniéndose por medio de esta puigación con Dios, ya no entiende por su vigor y luz natural (2), sino por la divina Sabiduría con que se unió. Y mi voluntad salió de sí haciéndose divina; porque unida con el divino amor, ya no ama bajamente con su fuerza natural, sino con fuerza y pureza del Espíritu Santo (5), y esí la voluntad ya acerca de Dios no obra humanamente, y, ni más ni menos, la memoria se ha trocado en aprehensiones eternas de gloria. Y, finalmente, todas las fuerzas y afectos del alma, por medio de esta noche y purgación del viejo hombre, todas se renuevan en temples y deleites divinos. Sigúese el verso: En una noche oscura.

PONESE EL PRIMER VERSO Y COMIENZA A DECLARAR COMO ESTA CON-TEMPLACION OSCURA NO SOLO ES NOCHE PARA EL ALMA, SINO TAMBIEN PENA Y TORMENTO (4).

1. Esta noche oscura es una influencia de Dios en el al-» ma, que la purga de sus ignorancias e imperfecciones habituales, naturales y espirituales, que llaman los contemplativos contemplación infusa, o mística teología, en que de secreto enseña Dios al alma y la instruye en perfección de amor, sin ella hacer nada ni entender cómo es esta contemplación infusa (5); por cuanto es sabiduría de Dios amorosa, hace Dios principales efectos (6) en el alma, porque la dispone purgándola e ilumi- 1 E. p.: salí del trato y escasa operación dicha a la operación y trato de Dios.

2 E. p.: ya no entiende con el modo limitado y corto que antes...3 E. p.: ya no ama con la fuerza y vigor limitado que antes, sino con fuerza y pureza del Divino Espíritu.

4 Asi la e. p.: Los Códices no traen aquí nada.

5 E. p.: "sin ella hacer nada más que atender amorosamente a Dios, oirle y recibir su luz sin entender cómo es esta contemplación infusa."

6 La e. p. modifica: la cual hace particulares efectos...LIBRO SEGUNDO. — CAP. V nándola para la unión de amor con Dios. De donde la misma sabiduría amorosa (1) que purga los espíritus bienaventurados ilustrándolos, es la que aquí purga al alma y la ilumina.

2. Pero es la duda ¿por qué, pues, a la lumbre divina (que, como decimos, ilumina y purga al alma de sus ignorancias) la llama aquí el alma noche oscura? A lo cual se responde, que por dos cosas (2) es esta divina Sabiduría no sólo noche y ~tiniebla para el alma, mas también pena y tormento: la primera es por la alteza de la Sabiduría divina, que excede al talento del alma, y en esta manera le es tiniebla; la segunda, por la bajeza e impureza de ella, y de esta manera le es penosa y aflictiva, y también oscura.

3. Para probar la primera, conviene suponer cierta doctrina del Filósofo, que dice que cuando las cosas divinas son en sí más claras y manifiestas, tanto más son al alma de oscuras y ocultas naturalmente; así como la luz, cuanto más clara es, tanto más se ciega y oscurece la pupila de la lechuza, y cuanto el sol se mira más de lleno, más tinieblas causa en la potencia visiva y la priva, excediéndola por su flaqueza. De donde, cuando esta divina luz de contemplación embiste en el alma que aún no está ilustrada totalmente, le hace tinieblas espirituales; porque no sólo la excede, pero también la priva y oscurece el acto de su inteligencia natural. Que por esta causa San Dionisio y otros místicos teólogos llaman a esta contemplación infusa rayo de tiniebla, conviene a saber, para el alma no ilustrada y purgada, porque de su gran luz sobrenatural es vencida la fuerza natural intelectiva y privada. Por lo cual David también dijo: Que cerca de Dios y enrededor de él está oscuridad y nube (3); no porque en sí ello sea asi (4), sino para nuestros entendimientos flacos, que en tan inmensa luz se ciegan y quedan ofuscados, no alcanzando (5). Que por eso el mismo David lo 1 M, A y B. en vez de amorosa trasladan como cosa. El copista de H no entendió la palabra y dejó un espacio en blanco.

3 Ps. XCVI, 2 4 E. p.: no porque ello nsi sea en si.

5 Asi la mayor parte de los Códices. B: alcanzándolo. Bz.: alcanzándola. E. p.: no alcanzando tan gran alteza.

declaró luego, diciendo: Por el gran resplandor de su presencia se atravesaron nubes ( 1 ), es a saber, entre Dios y nuestro entendimiento. Y esta es la causa por qué en derivando de sí Dios al alma que aún fio esta transformada, este esclarecido rayo (2) de su sabiduría secreta le hace (3) tinieblas oscuras en el entendimiento.

4. Y que esta oscura contemplación también le sea al alma penosa a eslos principios, está claro; porque como esta divina contemplación inhisa tiene muchas excelencias en extremo buenas y el alma que las recibe, por no estar purgada, tietie muchas miserias también en extremo mafas (4); de aquí es que no pudiendo caber dos contrarios en él sujeto del alma, de necesidad haya de penar y padecer, siendo ella el sujeto en que contra sí se ejercitan estos dos contrarios, haciendo los unos contra los otros, por razón de la purgación que de las imperfecciones del alma por esta contemplación se hace. Lo cual probaremos por inducción cu esta manera.

5.Cuanto a lo primero, porque la luz y sabiduría de esta contemplación es muy clara y pura, y el alma en que ella embiste está oscura e impura; de aquí es que pena mucho el alma recibiéndola en sí (5), como cuando los ojos están de mal humor, impuros y enfermos, del embestimiento Üe la clara luz reciben pena. Y esta pena en el alma, a causa de su impureza, es inmensa cuando de veras es embestida de esta divina luz, porque embistiéndose en el alma esta luz pura, a fin de expeler la impureza del alma, siéntese el alma tan impura y miserable que le parece estar Dios contra ella, y que ella está hecha contraria a Dios. Lo cual es de tanto sentimiento y pena para el alma (porque le parece aquí que la ha Dios arrojado), que uno de los mayores trabajos que sentía Job cuando Dios le tenia en este ejercicio, era éste, diciendo: ¿Por qué me has puesto contra- 1 Ps XVII, 13.

2 H: reino. Es equivocación material.

3 E. p.: causa.

4 E. p. omite: también en extremo malas.

5 E. p.: la pena mucho el recibirla, así como...LIBRO SEGINPO. — CAP V rio a ti, y soy grave y pesado para mí mismo5 (1) Porque viendo el alma claramente aquí por medio de esta pura k:z (2) (aunque a oscuras) su impureza, conoce claro que no es digna de Dios ni de criatura alguna Y lo que mas la pena es, que piensa que nunca lo sera (3), y que ya se le acabaron sus bienes. Esto lo causa la profunda inmersión que tiene de la mente en e! conocimiento y sentimiento de sus malos y miserias; porque aquí se las muestra todas al ojo esta divina y oscura luz, y que vea claro como de suyo no podrá tener ya otra cosa. Podemos entender en este sentido aquella autoridad de David, que dice. Por la iniquidad corregiste al hombre, c hiciste deshacer y contabescer su alma, como la araña (4) se desentraña.

6. La segunda manera en que pena el alma, es a causa de su flaqueza natural y moral y espiritual; porque como esta divina contemplación embiste en el alma con alguna fuerza, a fin de la ir fortaleciendo y domando, de tal manera pena en su flaqueza, que poco menos (o) desfallece, particularmente algunas veces cuando con alguna más fuerza la embiste; porque el sentido y espíritu, asi como si estuviese debajo de alguna inmensa y oscura carga, está penando y agonizando tanto, que tomaría por alivio y partido el morir. Lo cual, habiendo experimentado ei profeta Job, decía: No quiero que trate conmigo en mucha fortaleza, porque no me oprima con el peso de su grandeza (6).

7. En la fuerza de esta opresión y peso se siente el alma tan ajena de ser favorecida, que le parece, y así es, que aún en lo que solía hallar algún arrimo se- acabó con lo demás, y que no hay quien se compadezca de ella. A cuyo propósito dice también Job: Compadeceos de mí, compadeceos de mi (7), a 1 Job. VII. 20.

2 Asi los Códices, excepto A. B y P que trasladan: clara luz. La e. p.: clara y pura luz.

3 E. p.: es temer que nunca lo será.

4 Ps. XXXVIII. 12.

5 En vez de poco menos, traslada la c. p. casi.

6 Job. XXIII. 6.

7 Algunos Códices no repitra esta frase.

lo menos vosotros mis amigos, porque me ha tocado la mano del Señor (1). Cosa de grande maravilla y lástima que sea aquí tanta la flaqueza e impureza del ánima, que siendo la mano de Dios de suyo tan blanda y suave, la sienta el alma aquí tan grave y contraria, con no cargar ni asentarla, sino solamente tocando, y eso misericordiosamente, pues lo hace a fin de hacer mercedes al alma, y no de castigarla.

DE OTRAS MANERAS DE PENA QUE EL ALMA PADECE EN ESTA NO-CHE (2).

1. La tercera manera de pasión y pena que el alma aquí padece, es a causa de otros dos extremos, conviene a saber, divino y humano, que aquí se juntan. El divino es esta contemplación purgativa, y el humano es sujeto del alma.* Que como el divino embiste a fin de renovarla (3) para hacerla divina, y desnudándola de las aficiones habituales y propiedades del hombre viejo, en que ella está muy unida, conglutinada y conformada, de tal manera la destrica y descuece (4) la sustancia espiritual, absorbiéndola en una profunda y honda tiniebla, que el alma se siente estar deshaciendo y derritiendo en la faz y vista de sus miserias con muerte de espíritu cruel; asi como si tragada de una bestia en su vientre tenebroso se sintiese estar digiriendo, padeciendo estas angustias, como Jonás en el vientre de aquella marina bestia (5). Porque en este sepulcro de oscura muerte le conviene estar para la espiritual resurrección que espera.

1 Job, XIX, 21.

2 Así la c. p. Los demás Códices no ponen nada.

3 Asi H y V — A y B: purgarla y renovarla. M: hacerla y renovarla. P y C. cogerla y renovarla. Bz: cortarla y renovarla. Mtr.: cocerla y renovarla. E. p.: sazonarla y renovarla. Como se ve. hay para todos los gustos: ¿quién copia fielmente al Santo?

4 Asi H. V y Mtr. — P: la descuece. A y B: la deshace y descuece. M: destrueca y descuece. Bz.: destrica y escurece. C: destroza y cuece La e. p. la desmenuza y deshace, omitiendo la sustancia espiritual.

5 Jon.. II, 1.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. VI 2. La manera de esta pasión y pena, aunque de verdad ella es sobre manera, discríbela David, diciendo: Cercáronme (1) los gemidos de la muerte, los dolores del infierno me rodearon, en mi tribulación clamé (2). Pero lo que esta doliente alma aquí más siente, es parccerle claro que Dios la ha desechado, y aborreciéndola arrojado en las tinieblas, que para ella es grave y lastimera pena creer que la ha dejado Dios. La cual también David, sintiéndola mucho en este caso, dice: De la manera que los llagados están muertos en los sepulcros (3), dejados ya de tu mano, de que no te acuerdas más; asi me pusieron a mi en el lago más hondo e inferior en tenebrosidades y sombra de muerte, y está sobre mi confirmado tu furor, y todas tus olas (4) descargaste sobre mí (5). Porque, verdaderamente, cuando esta contemplación purgativa aprieta, sombra de muerte y gemidos de muerte (6) y dolores de infierno siente el alma muy a lo vivo, que consiste en sentirse sin Dios, y castigada y arrojada, e indigna de él (7), y que está enojado, que todo se siente aquí, y más, que le parece (8) que ya es para siempre.

3. Y el mismo desamparo siente de todas las criaturas y desprecio acerca de ellas, particularmente de los amigos. Que por eso prosigue luego David, diciendo: Alejaste de mí mis amigos y conocidos; tuviéronme por abominación (9). Todo lo cual, como quien también lo experimentó en el vientre de la bestia corporal y espiritualmente, testifica bien Jonás, diciendo así: Arrojásteme al profundo en el corazón de la mar, y la corriente me cercó; todos sus golfos y olas pasaron sobre mí y dije: arrojado estoy de la presencia de tus ojos; pero otra 1 Por error traslada H: cercenáronme.

2 Ps. XVII, 5-7.

3 Por distracción no copia H: e/i los sepulcros, que se lee en los demás Códices. •4 H y Bz: obras. Es error de copia.

5 Ps. LXXXVI1, 6-8.

6 La e. p. omite: de muerte.

7 Asi leen A. B. M, V y Mtr. Por error H traslada: digna de él. La e. p.: indignado él.

8 La e. p. añade: en una temerosa aprehensión, que no se lee en ningún manuscrito.

9 Ps. LXXXVII. 9.

vez veré tu santo templo (lo cual dice, porque aqui purifica Dios al alma para verlo), cercáronme las aguas (1) hasta el alma, el abismo me ciñó, el piélago cubrió mi cabeza, a los extremos de los montes descendí; los cerrojos de la tierra me encerraron (2) para siempre (3). Los cuales cerrojos se entienden aquí a este propósito por las imperfecciones del alma, que fa tienen impedida que no goce esta sabrosa contemplación.

4. La cuarta manera de pena causa en el alma otra excelencia de esta oscura contemplación, que es la majestad y grandeza de ella (4), de la cual nace sentir en el alma otro extremo que hay en ella de íntima pobreza y miseria; la cual es de las principales penas que padece en esta purgación. Porque siente en sí un profundo vacio y pobreza de tres tnaneras de bienes que se ordenan al gusto del alma, que son temporal, natural y espiritual; viéndose puesta en los males contrarios, conviene a saber: miserias de imperfecciones, sequedades y vacíos de las aprehensiones de las potencias (ó) y desamparo del espíritu en tiniebla. Que por cuanto aqui purga Dios al alma según la sustancia sensitiva y espiritual y según las potencias interiores y exteriores, conviene que el alma sea puesta en vacío y pobreza y desamparo de todas estas partes, dejándola seca, vacía y en tinieblas (6). Porque la parte sensitiva se purifica en sequedad, y las potencias en el vacío de sus aprehensiones, y el espíritu en tiniebla oscura.

í). Todo lo cual hace Dios por medio de esta oscura contemplación; en la cual no sólo padece el alma el vacío y sus-* pensión de estos arrimos naturales y aprehensiones, que es un padecer muy congojoso, (de manera que (7) si a uno le suspen- 1 Bz.: angustias.

2 Asi H y M. — V: me cercaron. Los demás: me cerraron.

3 )on.. H, 4-7.

4 Asi leen H, Bz.. C, V, Mtr y G. — A. B y M no dicen nada. La c. p.: que es la majestad y grandeza de Dios. Puede aludir el Santo a que en esta contemplación adquiere el alma mayor conocimiento de la excelencia de si misma, y. como consecuencia, queda mas ohliyada a Dios, de quien es tiyura y semejanza.

5 Bz. omite todo lo que hay entre esta palabra y la igual que viene luego.

6 Bz.: Uniebla oscura, y por la razón dicha en la nota anterior, omite también las dos lineas siguientes.

LIBRO SEGUNDO — CAP. VI A29 diesen o detuviesen en el aire, que no respirase), mas también está purgando al alma, aniquilando o vaciando o consumiendo en ella (asi como hace el fueqo al orín y moho del metal), todas las alecciones y hábitos imperfectos que ha contraído toda la vida. Que por estar ellos muy arraigados en la sustancia del alma suele padecer grave deshacimiento (1) y tormento interior, demás de la dicha pobreza y vacío natural y espiritual, para que se verifique aquí la autoridad de Ezequiel, que dice: Junta los huesos, y encenderlos he en fuego, consumirse han las carnes, y cocerse ha toda la composición y deshacerse han los huesos (2). En 1.) cual se entiende la pena que se padece en el vacío y pobreza de la sustancia del alma (3) sensitiva y espiritual Y sobre esto dice luego: Ponedla también así vacia sobre las ascuas, para que se caliente y se derrita su metal, y se deshaga 'en medio de ella su inmundicia y sea consumido su moho. En lo cual se da a entender la grave pasión que el alma aquí padece en 1 i purgación del fuego de esta contemplación, pues dice aquí el proteta (4) que para que se purifique y deshaga el orín de las aficiones que están en medio del alma, es menester en cierta manera que ella misma se aniquile y deshaga; según está ennaturalizada (5) en estas pasiones e imperfecciones.

6. De donde, porque en esta fragua se purifica el alma como el oro en el crisol, según el Sabio dice (6), siente este grande deshacimiento en la misma sustancia del alma, con extremada pobreza, en que esta como acabando, como se puede ver por lo que a este propósito de sí dice David por estas palabras, clamando a Dios: Sálvame, Señor, porque han entrado las aguas hasta el alma mía; fijado estoy en el limo del profundo, y 2 Ezech.. XXIV. 10.

4 lb.d.. 11.

6 Sapienc, III, 6.

no hay donde me sustente; vine hasta lo profundo de la mar, y la tempestad me anegó; trabajé clamando, enronqueciéronseme mis gargantas (1), desfallecieron mis ojos en tanto que espero en mi Dios (2). En esto humilla Dios mucho al alma para ensalzarla mucho después, y si él no ordenase que estos sentimientos, cuando se avivan en el alma, se adormeciesen presto, moriría muy en breves dias (3); mas son interpolados los ratos en que se siente su íntima viveza. La cual algunas veces se siente tan a lo vivo, que le parece al alma que ve abierto el infierno y la perdición. Porque de éstos son los que de veras descienden al infierno, viviendo, pues aquí se purgan a la manera que allí (4); porque esta purgación es la que se había de hacer allí (5). Y asi el alma que por aquí pasa (6), o no entra en aquel lugar, o se detiene allí muy poco (7), porque aprovecha aquí más una hora que muchas allí.

CAPITULO VII PROSIGUE EN LA MISMA MATERIA DE OTRAS AFLICCIONES Y APRIETOS DE LA VOLUNTAD (8).

1. Las aflicciones de la voluuntad y aprietos son aquí también inmensos y de manera que algunas veces traspasan al alma en la súbita memoria de los males en que se ve, con la incertidumbre de su remedio. Y añádese a esto la memoria de las prosperidades pasadas; porque éstos, ordinariamente, cuando entran en esta noche, han tenido muchos (9) en Dios y héchole muchos servicios, y esto les causa más dolor, ver que están 1 E. p.: enronquecióse mi garganta.

2 Ps. LXVIII. 2-4.

3 E. p.: desampararía el cuerpo muy en breves dias.

4 Lae. p.; Va modo de purgatorio se purgan aquí.

5 Cuando es de culpas, aunque sean veniales, añade la e. p.

6 Y queda bien purgada, añade la e. p.

7 La e. p.: se detiene allí peco.

8 Asi la e. p. Los Códices no traen titulo alguno.

9 Gusfos. añade la e. p.

LIBRO SEGUNDO— CAP. VII ajenos de aquel bien, y que ya no pueden entrar en él. Esto dice Job también, como lo experimentó, por estas palabras: Yo, aquel que solía ser opulento y rico, de repente estoy deshecho y contrito; asióme la cerviz, quebrantóme, y púsome como señuelo suyo ( 1 ) para herir en mí; cercóme con sus lanzas, llagó todos mis lomos, no perdonó, derramó en la tierra mis entrañas, rompióme como llaga sobre llaga (2); embistió en mí como fuerte gigante; cosí un saco sobre mí piel, y cubrí con ceniza mi carne; mi rostro se ha hinchado en llanto y cegádose mis ojos (5).

2. Tantas y tan graves (4) son las penas de esta noche, y tantas autoridades hay en la Escritura que a este propósito se podían alegar, que nos faltaría tiempo y fuerzas escribiendo, porque sin duda todo lo que se puede decir es menos. Por las autoridades ya dichas se podrá barruntar algo de ello. Y para ir concluyendo con este verso, y dando a entender más lo que obra en el alma esta noche, diré lo que de ella siente Jeremías, lo cual, por ser tanto lo dice y llora él por muchas palabras, en esta manera: Yo, varón, que veo mi pobreza en la vara de su indignación, hame amenazado, y trájome a las tinieblas, y no a la luz. ¡Tanto ha vuelto y convertido su mano sobre mí todo el día i Hizo vieja mi piel y mi carne, desmenuzó mis huesos; enrededor de mi hizo cerca, y cercóme de hiél y trabajo; en tenebrosidades me colocó, como muertos (5) sempiternos. Cercó enrededor contra mí porque no salga, agravóme las prisiones. Y también cuando hubiere clamado (6) y rogado, ha excluido mi oración. Cerr adorne ha mis salidas y vías con piedras cuadradas; desbaratóme mis pasos. Puso acechadores (7); es hecho para mí león en escondrijo. Mis pisadas trastornó y des- 1 Así los Códices. La e. p.: blanco suyo. Por error traslada H: sin velo yo.

2 E. p.: rompióme y añadió llagas sobre Hayas.

3 Job. XVI. 13-17.

5 E. p.: como a los muertos sempiternos.

6 E. p.. cuando viniere llamando.

NOCHfc OSCURA menuzóme, púsome desamparada (1), extendió su arco, y púsome a mí como señuelo a su saeta Arrojo a mis entrañas las hijas de su aljaba. Hecho soy para escarnio de todo el pueblo, y para risa y mofa de ellos todo el día Llcnádome ha de amarguras, embriagóme con absintio Por número (2) me quebrantó mis dientes, apacentóme con ceniza Arrojada está mi alma de la paz, olvidado estoy de los bienes. Y dije, frustrado y acabado está mi fin, y mi pretensión y rni esperanza del Señor. Acuérdate de mi pobreza y de mi exceso, del absintio y de la hiél. Acordarme he con memoria, y mi alma en rni se deshará en penas (3).

3. Todos estos llantos hace Jeremías sobre estas penas y trabajos, en que pinta muy al vivo las pasiones del alma en esta purgación y noche espiritual (4). De donde grande compasión conviene tener al alma que Dios pone en esta tempestuosa (5) y horrenda noche. Porque aunque le corre muy buena dicha por los grandes bienes que de ella le lian de nacer (6) cuando, como dice job, levantare Dios en el alma de las tinieblas profundos bienes, y produzca en luz la sombra de muerte (7): de manera que, como dice David, venga a ser su luz como fueron sus tinieblas (8); con todo eso, por la inmensa pena con que anda penando, y por la grande incertidumbre que tiene de su remedio, pues cree (9), como aquí dice este Profeta, que no ha de acabarse su mal, pareciéndole, como también dice David, que la colocó Dios en las oscuridades como a los muertos del siglo, angustiándose por esto en ella su espíritu, y turbándose en ella su corazón (10), es de haberle gran dolor y lástima, por- 2 E. p.: uno a uno.

3 Thren.. III. 1 20 í E. p. en que esta purgación y noche espiritual la pone.

5 E. p.: espantosa.

6 H omite descuidadamente por los grandes bienes que de ella le han de nacer 1 |ob. XI!. 22 8 Ps. CXXXVII! 12.

9 E. p.: pues le parece. 10 Ps. CXLII. 3 LIBRO SEGUNDO. — CAP. Vil que se añade a esto, a causa de la soledad y desamparo que esta oscura noche la causa, no hallar consuelo ni arrimo en ninguna doctrina ni en maestro espiritual. Poraue aunque por muchas vías le testifique las causas del consuelo que puede tener por los bienes que hay en estas penas, no lo puede creer. Porque como ella está tan embebida e inmersa en aquel sentimiento de males en que ve tan claramente sus miserias, parécele que como ellos no ven lo que ella ve y siente, no la entendiendo dicen aquello, y en vez de consuelo, antes recibe nuevo dolor, pareciéndole que no es aquél el remedio de su mal, y a la verdad así es. Porque hasta que el Señor acabe de purgarla de la manera que él lo quiere hacer, ningún medio ni remedio le sirve ni aprovecha para su dolor; cuanto más, que puede el alma tan poco en este puesto, como el que tienen aprisionado en una oscura mazmorra atado de pies y manos, sin poderse mover ni ver, ni sentir algún favor de arriba ni de abajo, hasta que aquí se humille, ablande y y purifique el espíritu, y se ponga tan sutil y sencillo y delgado, que pueda hacerse uno con el espíritu de Dios, según el grado que su misericordia quisiere concederle de unión de amor, que conforme a esto es la purgación (1), más o menos fuerte y de más o menos tiempo.

4. Mas si ha de ser algo de veras, por fuerte que sea, dura algunos años; puesto que en estos medios hay interpolaciones de alivios (2), en que por dispensación de Dios dejando esta contemplación oscura de embestir en forma y modo purgativo, embiste iluminativa y amorosamente, en que el alma, bien como salida de tal mazmorra y tales prisiones, y puesta en recreación de anchura y libertad, siente y gusta gran suavidad (3) de paz y amigabilidad amorosa con Dios con abundancia fácil de comunicación espiritual. Lo cual es al alma indicio de ia salud que va en ella obrando la dicha purgación, y prenuncio de la abun- 3 H y C /ifacríjj.

dancia que espera. Y aun esto es tanto a veces, que le parece al alma que son acabados ya sus trabajos. Porque de esta calidad son las cosas espirituales en el alma, cuando son más puramente espirituales: que cuando son trabajos, le parece al alma que nunca ha de salir de ellos, y que se le acabaron ya los bienes, como se ha visto por las autoridades alegadas; y cuando son bienes espirituales, también le parece al alma que ya se acabaron sus males, y que no le faltarán ya los bienes, como David, viéndose en ellos, lo confesó diciendo: Yo dije en mi abundancia: No me moveré para siempre (1).

5. Y esto acaece, porque la posesión actual de un contrario en el espíritu, de suyo remueve la actual posesión y sentimiento del otro contrario; lo cual no acaece así (2) en la paite sensitiva del alma, por ser flaca su aprehensión. Mas como quiera que el espíritu aún no está aquí bien purgado y limpio de las aficiones que de la parte inferior tiene contraídas, aunque en cuanto espíritu no se mude, en cuanto está afectado con ellas se podrá mudar en penas, como vemos que después se mudó David, sintiendo muchos males y penas (3), aunque en el tiempo de su abundancia le había parecido y dicho que no se habia de mover jamás. Así el alma, como entonces se ve actuada con aquella abundancia de bienes espirituales, no echando de ver la raíz de la imperfección e impureza que todavía le queda, piensa que se acabaron sus trabajos.

6. Mas este pensamiento las menos veces acaece, porque hasta que esté acabada de hacer la purificación espiritual, muy raras veces suele ser la comunicación suave tan abundante que le encubra la raíz que queda de manera que deje el alma de sentir allá en el interior un no sé qué que le falta o que está; por hacer, que no le deja cumplidamente gozar de aquel alivio, sintiendo allá dentro como un enemigo suyo, que aunque está como sosegado y dormido, se recela que volverá a revivir (4) y 1 Ps. XXIX. 7.

2 E. p.: lo cual es tanto.

3 E. p.: "que la parte inferior tiene contraidas, aunque tenga más consistencia y firmeza, pero en cuanto está afectado con ellas, está sujeto a más penas."

4 Por yerro de copia traslada H: recibir.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. VII a hacer de las suyas. Y así es, que cuando más segura está y menos se cata (1), vuelve a tragar y absorber al alma en otro grado peor (2) y más duro y oscuro y lastimero que el pasado, el cual durará otra temporada, por ventura más larga que la primera. Y aquí el alma otra vez viene a creer (3) que todos los bienes están acabados para siempre. Que no le basta la experiencia que tuvo del bien pasado que gozó después del primer trabajo, en que también pensaba que ya no había más que penar, para dejar de creer en este segundo grado de aprieto que está ya todo acabado y que no volverá como la vez pasada. Porque, como digo, esta creencia tan confirmada se causa en el alma de la actual aprehensión del espíritu, que aniquila en él todo lo que a ella es contrario (4).

7. Esta es la causa por qué los que yacen en el purgatorio padecen grandes dudas de que han de salir de allí jamás, y de que se han de acabar sus penas (5). Porque, aunque habitualmente tienen las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes. Porque aunque ellos echan de ver que quieren bien a Dios, no les consuela esto, porque no les parece que los quiere Dios a ellos ni que de tal cosa son dignos; antes, como se ven privados de él, puestos en sus miserias, paréceles que tienen muy bien en sí por qué ser aborrecidos y desechados de Dios con mucha razón para siempre (6). Y así, el alma aqui en 1 E. p. omite: y menos se cata.

2 La e. p. suprime la palabra peor.

3 E. p.: a persuadirse. H suprime las palabras: que la primera. Y aquí el alma otra vez viene a.

4 E. p.: que aniquila en ella todo lo que le puede causar gozo, omite luego las doce lineas siguientes, y reanuda el hilo: V así el alma que aqui en esta purgación...A tampoco copia lo suprimido en e. p.: pero no así B, como por distracción asegura el P. Gerardo. También lo omite V — G suprime casi todo este capitulo.

5 M: Y desean de acabar sus penas. Es, sin duda, una errata. — B modifica: han de salir de allí jamás acabando sus penas, deseando acabarlas. P omite la frase: y de que se han de acabar sus penas.

6 Los Códices H, B, Bz., C y Mtr. traen asi este largo pasaje del Santo respecto de las almas que padecen en el purgatorio. Seria temerario negar que procede de su pluma. Una síntesis, admirablemente hecha, de las cuestiones que trata aqui el Santo, trae el beato Belarmino en su tratado De Purgatorio, lib. II, caps. IV y V.

esta purgación, aunque ella ve quiere bien a Dios y que daría mil vidas por él (como es así la verdad, porque en estos trabajos aman con muchas veras estas almas a su Dios), con todo, no le es alivio esto, antes le causa más pena; porque queriéndole ella tanto, que no tiene otra cosa que le dé cuidado, como se ve tan miserable, no pudiendo creer lo que Dios la quiere a ella, ni que tiene ni tendrá jamás por qué, sino antes que tiene (1) por qué ser aborrecida, no sólo de El, sino de toda criatura para siempre, duélese de ver en sí causas porque merezca ser desechada de quien ella tanto quiere y desea.

Se pregunta el insigne controversista si las almas en el purgatorio están ciertas de su salvación. Lo negó Lutero y algunos escritores católicos, que juzgaban que entre las penas que padecen las almas alli detenidas, la mayor era la incertidumbre de su salvación; y aunque los últimos mantienen la seguridad de su salud eterna, sin embargo, sostienen que las almas lo ignoran. Cita, entre otros, a Dionisio Cartujano, fundado en algunas visiones que el fecundo escritor refiere en su tratado De quatuor novissimis. Lo mismo parece inferirse — continúa hablando el B. Bellarmino — de la sentencia de Gersón (lect. I, De vita spirituali) y Juan Rofíense (contra el art. 32 de Lutero), los cuales admiten que el pecado venial no es tal más que por la misericordia divina, y por lo mismo, muy justamente puede ser castigado por Dios con penas eternas. De aquí se sigue, que las almas en pecado venial no pueden saber cierto si Dios las condenará para siempre.

Pero la sentencia común de teólogos es, que las almas del purgatorio están ciertas de su salvación. Examina luego el docto Cardenal cuántas clases hay de certeza, y dice con razón que la que gozan las almas del purgatorio respecto de su salvación excluye todo temor, pero no toda esperanza, porque aún no poseen la gloria beatifica.

La falta de certidumbre de su salvación en las almas del purgatorio podría originarse: o de que aún pueden merecer o desmerecer, o de que no han sido sometidas a juicio, o de que ignoran su resultado, es decir, la sentencia del juez; o, por fin, porque la acerbidad de los tormentos que padecen de tal manera les embota el juicio, que no tienen conciencia de la certidumbre dicha. Todas estas suposiciones las va refutando maravillosamente el precitado autor. A esta última parece referirse el Santo cuando dice, que "la actualidad que tienen del sentimiento de las penas y privación de Dios, no les deja gozar del bien actual y consuelo de estas virtudes," o sea de la fe, esperanza y caridad que habitualmente poseen las almas en el purgatorio; y la falta de este gozo pone como cierta duda de que puedan nunca conseguirlo. Es fácil que el Doctor místico no se detuviera en pesar el valor de esta opinión que habia leído en algunos autores, y como le venia muy a pelo para significar cómo afina y adelgaza Dios Nuestro Señor las purificaciones pasivas en algunas almas, de que viene tratando en este capítulo, lo terminó con esta razón de semejanza con las almas benditas del purgatorio. No cabe duda que la incertidumbre de su salvación, de existir, debe de tener una fuerza expiatoria incomparable, comoquiera que no puede imaginarse sufrimiento mayor para el alma buena. Naturalmente, hay que excluir del Santo todo sentido heterodoxo, y limitarle únicamente n este género de expiación para