2. Siéntese aquí el espíritu apasionado en amor mucho, porque esta inflamación espiritual hace pasión de amor. Que por cuanto este amor es infuso, es más pasivo que activo (2), y así en~ gendra en el alma pasión fuerte de amor. Va teniendo ya este amor algo de unión con Dios, y así participa algo de sus propiedades, las cuales son más acciones de Dios que de la misma alma, las cuales se sujetan en ella pasivamente; aunque el alma' lo que aquí hace es dar el consentimiento, mas al calor y fuer-* za (3), y temple y pasión de amor, o inflamación, como aquí la llama el alma, sólo el amor de Dios que se va uniendo con ella se le pega. El cual amor tanto más lugar y disposición halla 1 Asi la e. p. Los Códices no hacen división alguna.
2 E. p.: Que por cuanto este amor es infuso, concurre el alma aquí más a lo pasivo.
3 E. p.: "las cuales son más principalmente acciones de Dios que de la misma alma, recibidas en ella, dando sencilla y amorosamente su consentimiento. Aunque el calor y fuerza..."
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XI en el alma para unirse con ella y herirla, cuanto más encerrados, enajenados e inhabilitados le tiene todos los apetitos para poder gustar de cosa del cielo ni de la tierra.
3. Lo cual en esta oscura purgación, como ya queda dicho, acaece en gran manera, pues tiene Dios tan destelados ( 1 ) todos los gustos, y tan recogidos que no pueden gustar de cosa que ellos quieran. Todo lo cual hace Dios a fin de que apartándolos y recogiéndolos todos para sí (2), tenga el alma más fortaleza y habilidad para recibir esta fuerte unión de amor de Dios, que por este medio purgativo le comienza ya a dar, en que el alma ha de amar con gran fuerza de todas sus fuerzas y apetitos espirituales (3) y sensitivos del alma; lo cual no podía ser si ellos se derramasen en gustar otra cosa. Que por eso, para poder David recibir la fortaleza del amor de esta unión de Dios, decía a Dios: Mi fortaleza guardare para ti (4); esto es, toda la habilidad y apetitos y fuerzas de mis potencias, ni queriendo emplear su operación ni gusto fuera de tí en otra cosa.
4. Según esto, en alguna manera se podría considerar cuánta y cuán fuerte podrá ser esta inflamación de amor en el espíritu, donde Dios tiene recogidas todas las fuerzas, potencias y apetitos del alma, así espirituales como sensitivos, para que toda esta armonía emplee sus fuerzas y virtudes en este amor, y así venga a cumplir de veras con el primer precepto, que no desechando nada del hombre ni excluyendo cosa suya de este amor dice: Amarás a tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu mente, de toda tu alma, y de todas tus fuerzas (5).
5. Recogidos, pues, aquí en esta inflamación de amor todos los apetitos y fuerzas del alma, estando ella herida y tocada, según todos ellos, y apasionada, ¿cuáles podremos entender que serán los movimientos y digresiones (6) de todas estas fuerzas y apetitos, viéndose inflamados y heridos de fuerte amor y sin 1 A, B y M: desatados. La e. p.: pues tiene Dios tan destetadas las potencias y tan recogidas.
2 E. p.: apartándolas todas y recogiéndolas para si.
3 Sensuales, trasladó equivocadamente H.
4 Ps. LVHI. 10.
5 Deuter.. VI. 5.
6 E. p. aficiones.
la posesión y satisfacción de él, en la oscuridad y duda? Sin duda padeciendo hambre, como los canes que dice David rodearon la ciudad, y no ¿e viendo hartos de este amor, quedan ahullando y gimiendo. Porque el toque (1) de este amor y fuego divino, de tal manera seca el espíritu y le enciende tanto los apetitos (2) por satisfacer su sed de este divino amor, que da mil vueltas en sí y desea de mil modos y maneras a Dios, con la codicia y deseo del apetito. David da muy bien a entender esto en un salmo, diciendo: Mi alma tuvo sed de ti: cuan de muchas maneras se ha mi carne a ti (3); esto es, en deseos. Y otra translación dice: A\i alma tuvo sed de ti, mi alma se pierde o perece por ti.
6. Esta es la causa por qué dice el alma en el verso que «Con ansias en amores inflamada» (4). Porque en todas lascosas y pensamientos que en sí revuelve y en todos los negocios y casos que se le ofrecen, ama de muchas maneras, y desea y padece en el deseo también a este modo de muchas maneras en todos los tiempos y lugares, no sosegando en cosa, sintiendo esta ansia en la inflamada herida (5), según el profeta Job lo da a entender, diciendo: Así como el ciervo desea la sombra, y como el mercenario desea el fin de su obra, así tuve yo los meses vacíos, y conté las noches prolijas y trabajosas para mí. Si me recostare a dormir, diré: ¿cuándo me levantaré? Y luego esperaré la tarde, y seré lleno de dolores hasta las tinieblas de la noche (6).Hácesele a esta alma todo angosto, no cabe en sí, no cabe en el cielo ni en la tierra, y llénase de dolores hasta las tinieblas que aquí dice Job, hablando espiritualmente y a nuestro propósito; es un penar (7) y padecer sin consuelo de cierta esperanza de alguna luz y bien espiritual como aquí lo padece el alma (8). De donde 1 E. p. abrevia: "y sin satisfacción de él en obscuridad de él y duda? Sin duda padeciendo más hambre cuanto más experimentan de Dios. Porque el toque..."
3 Ps. LXII, 2.
4 H y Bz. añaden, el primero: y no dice con ansia en amor inflamada (omite esta ultima palabra en la frase anterior); el segundo: y no dice con ansia y en amor inflamada.
5 Así los Códices. E. p.: sintiendo esta ansia inflamada y herida.
6 Job.. VII. 2-4.
8 La e. p.: es un penar y padecer sin consuelo de esperanza cierta...LIBKO SEGUNDO. — CAP. XI el ansia y pena de esta alma en esta inflamación de amor es mayor, por cuanto es multiplicada de dos partes: lo uno, de parte de las tinieblas espirituales en que se ve, que con sus dudas y recelos la afligen; lo otro, de parte del amor de Dios, que la inflama y estimula, que con su herida amorosa, maravillosamente la atemoriza (1). Las cuales dos maneras de padecer en semejante sazón da bien a entender Isaías, diciendo: Mi alma te deseó en la noche (2); esto es, en la miseria.
7. Y ésta es la una manera de padecer de parte de esta noche oscura; pero con mi espíritu, dice, en mis entrañas hasta la mañana velaré a ti. Y ésta es ía segunda manera de penar en deseo y ansia de parte del amor en las entrañas del espíritu, que son las aficiones espirituales. Pero en medio de estas penas oscuras y amorosas siente el alma cierta compañía y fuerza en su interior, que le acompaña y esfuerza tanto, que si se le acaba este peso de apretada tiniebla, muchas veces se siente sola, vacía y floja. Y la causa es entonces, que como la fuerza y eficacia del alma era pegada y comunicada pasivamente del fuego tenebroso de amor que en ella embestía; de aquí es que cesando de embestir en ella, cesa la tiniebla y la fuerza y calor de amor en el alma (3).
DICE COMO ESTA HORRIBLE NOCHE ES PURGATORIO, Y COA\0 EN ELLA ILUMINA LA DIVINA SABIDURIA A LOS HOMBRES EN EL SUELO CON LA MISMA ILUMINACION QUE PURGA E ILUMINA A LOS AN-GELES EN EL CIELO (4).
1. Por lo dicho (5) echaremos de ver, cómo esta oscura noche de fuego amoroso, así como a oscuras va purgando, asi a oscuras va al alma inflamando. Echaremos de ver también, que así 1 Asi los Ms. E. p.: que la inflama y estimula con su herida amorosa y maravillosamente la atiza.
2 Isai., XXVI. 9.
3 H no copia las palabras: y la fuerza y calor de amor en el alma. 1 Capitulo y sumario son de e. p. Los Códices no hacen división.
5 E. p.: De lo dicho.
como se purgan los espíritus (1) en la otra vida con fuego tenebroso material, en esta vida se purgan y limpian con fuego amoroso, tenebroso espiritual. Porque ésta es la diferencia, que allá se limpian con fuego, y acá se limpian e iluminan sólo con amor. El cual amor pidió David, cuando dijo: Cor mundum crea in me, Deus, etc. (2). Porque la limpieza de corazón no es menos que el amor y gracia de Dios. Que los limpios de corazón son llamados por Nuestro Salvador bienaventurados; lo cual es tanto <x>mo decir enamorados, pues que bienaventuranza no se da por meiius que amor.
2. Y que se purgue iluminándose el alma con este fuego de sabiduría amorosa (porque nunca da Dios sabiduría mística sin amor, pues el mismo amor la infunde), muéstralo bien Jeremías donde dice: Envió fuego en mis huesos, y enseñóme (3). Y David dice que la Sabiduría de Dios es plata examinada en fuego, esto es, en fuego purgativo de amor (4). Porque esta oscura contemplación juntamente infunde en el alma amor y sabiduría, a cada uno según su capacidad y necesidad, alumbrando al alma y puurgándola, corno dice el Sabio, de sus ignorancias, como dice que lo hizo con él.
3. De aquí también inferiremos, que purga estas almas y las ilumina (5) la misma Sabiduría de Dios que purga los ángeles de sus ignorancias, haciéndoles saber, alumbrándolos en lo que no sabían (6), derivándose de Dios por las jerarquías primeras hasta las postreras, y de ahí a los hombres (7). Que por eso 2 Ps. L, 12.
3 Thren., I, 13.
4 Ps. CXI, 7.
5 Las palabras purga estas almas y las ilumina son de la e. p. Los Códices no las traen.
6 Faltan en e. p.: haciéndoles saber, alumbrándolos en lo que no sabían.
7 Frecuente es en las Escuelas la afirmación de que los ángeles inícriores son purgados c iluminados por los superiores. La ra2Ón la da Santo Tomás (Surnma. 1 part., q. 106, a. 1 ad 1) diciendo, que el porque o las razones de las obras divinas que en Dios se conocen como en su causa. Dios por cuanto se comprende totalmente a si mismo, en si mismo las ve; los demás que las ven en Dios, tanto las comprenden en mayor número, cuanto que le ven con más perfección. Y comoquiera que el ángel de inferior naturaleza vea en Dios más razones de sus obras divinas que el inferior, en ellas este ángel de inferior jerarquía es iluminado por el primero. Y lo mismo hay que decir con relación de los ángeles a los hombres.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XII todas las obras que hacen los ángeles e inspiraciones, se dice con verdad en la Escritura y propiedad hacerlas Dios y hacerlas ellos; porque de ordinario las deriva por ellos, y ellos también de unos en otros sin alguna dilación, así como el rayo del sol comunicado de muchas vidrieras ordenadas entre sí; que aunque es verdad que de suyo el rayo pasa por todas, todavía cada una le envia e infunde en la otra más modificado, conforme al modo de aquella vidriera, algo más abreviada y remisamente, según ella está más o menos cerca del sol.
4. De donde se sigue, que los superiores espíritus y los de abajo (1), cuanto más cercanos están de Dios, más purgados están (2) y clarificados con más general purificación; y que los postreros recibirán esta iluminación muy más tenue y remota (3). De donde se sigue, que el hombre que está el postrero, hasta el cual se viene derivando esta contemplación de Dios amorosa, cuando Dios se la quiere dar, que la ha de recibir a su modo, muy limitada y penosamente (4). Porque ¡a luz de Dios que al ángel ilumina, esclareciéndole y suavizándole en amor, por ser puro espíritu (5) dispuesto para la tal infusión, al hombre por ser impuro y flaco, naturalmente le ilumina, como arriba queda dicho, oscureciéndole, dándole pena y aprieto, como hace el sol al ojo enfermo (6), y le enamora (7) apasionada y aflictivamente, hasta que este mismo fuego de amor le espiritualice y sutilice, purificándole hasta que con suavidad pueda recibir la unión (3) de esta amorosa influencia a modo de los ángeles, ya purgado, como después diremos, mediante el Señor (9). Pero en el entretanto, 3 La e. p.: recibirán esta ilustración mas tenue y remota.
4 E. p. modifica estas frases asi: "De donde se sujue. que siendo el hombre inferior a los angeles, cuando Dio; le quiere dar esta contemplación, la ha de recibir a su modo, y más limitada y penosamente."
5 E. p.: encendiéndole en amor, como a puro espíritu.
6 Asi muchos Ms. y c. p. — II: Leyuñoso y enfermo. Bz.: impuro y enfermo.
7 Y le enamora, leen todos los Códices. A y la c. p.: y le alumbra.
8 Los Ms. A, ByM dicen: /a infusión.
9 E. p. añade: "Porque a!ni3'' hay que en esta vida recibieron más perfecta iluminación que los ángeles."
esta contemplación y noticia amorosa recíbela en el aprieto y ansia de amor que decimos aquí.
5. Esta inflamación y ansia de amor no siempre el alma la anda sintiendo. Porque a los principios que comienza esta purgación espiritual, todo se le va a este divino fuego más en enjugar y disponer la madera del alma que en calentarla; pero ya, andando el tiempo (1), cuando ya este fuego va calentando el alma, muy de ordinario siente esta inflamación y calor de amor. Aquí como se va más purgando el entendimiento por medio de esta tinicbla, acaece algunas veces que esta mística y amorosa teología juntamente con inflamarla voluntad, hiere también, ilustrando la otra potencia del entendimiento, con alguna noticia y lumbre divina, tan sabrosa y delgadamente (2), que ayudada de ella la voluntad se afervora maravillosamente, ardiendo en ella sin ella hacer nada (3), este divino fuego de amor en vivas llamas, de manera que ya al alma le parece vivo fuego por causa de la viva inteligencia que se le da. Y de aquí es lo que dice David en un salmo diciendo: Calentóse mi corazón dentro de mí, y cierto fuego, en tanto que yo entendía, se encendió (4).
6. Y este encendimiento de amor con unión de estas dos potencias, entendimiento y voluntad, que se unen aquí (5), es cosa de gran riqueza y deleite para el alma; porque es cierto toque en la divinidad y ya principios (6) de la perfección, de la unión de amor que espera. Y así, a este toque de tan subido sentir y amor de Dios no se llega, sino habiendo pasado muchos trabajos y gran parte de la purgación. Mas para otros muy más bajos que ordinariamente acaecen, no es menester tanta purgación (7).
7. De lo que habernos dicho aquí se colige, cómo en estos bienes espirituales, que pasivamente se infunden por Dios en el alma, puede muy bien amar la voluntad sin entender el entendimiento; así como el entendimiento puede entender sin que ame 1 La e. p. omite: andando el tiempo.
3 La e. p. omite: sin ella hacer nada.
4 Ps. XXXVIII, i.
5 Suprime la e. p.: que se unen aquí.
6 E. p.: porque es cierto que en esta escuridad tiene ya principios.
7 El párrafo que se sigue, lo omite la e. p.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XII la voluntad; porque, pues esta noche oscura de contemplación consta de luz divina y amor (1), así como el fuego tiene luz y calor, no es inconveniente que cuando se comunica esta luz amorosa, algunas veces hiera más en la voluntad inflamándola con el amor, dejando a oscuras el entendimiento sin herir en él con la luz; y otras, alumbrándole con la luz (2), dando inteligencia, dejando seca la voluntad (como también acaece poder recibir el calor del fuego sin ver la luz, y también ver la luz sin recibir el calor), y esto obrándolo el Señor, que infunde como quiere (3) DE OTROS SABROSOS EFECTOS QUK OBRA EN EL ALMA ESTA OSCURA NOCHE DE CONTEMPLACION (4).
1. Por este modo de inflamación podemos entender algunos de los sabrosos efectos que va ya obrando en el alma esta oscura noche de contemplación, porque algunas veces, según acabamos de decir, en medio de estas oscuridades es ilustrada el alma, y luce la luz en las tinieblas (5), derivándose esfa inteligencia mística al entendimiento, quedándose seca la voluntad, quiero decir, sin unión actual de amor, con una serenidad (6) y sencillez tan delgada y deleitable al sentido del alma, que no 1 B:. no copia las palabras- consta de luz divina y amor. Por error material traslada H. con esfa luz dwina y amor.
2 Bz. salta de esta palabra a la frase: y también i>er la luz...3 Trata el Santo y la renueva, así como en otros parajes de sus obras (Cántico, Can. XVII, verso segundo; Llama. Canc. III, verso tercero), una cuestión en que suelen andar a la greña filósofos y místicos. Los primeros, abroquelados en la génesis y desarrollo de la intelección (rcm prorsus ignotam omnino amare nullus potest, habia dicho Aristóteles, y el Nihil volitum, quin praecognitum, ya se sabe es principio corriente en la Escolástica), dicen que es imposible amar sin conocer, ni amar más a un objeto de lo que es conocido. Los segundos sueltan con facilidad estas dificultades, y a lo que creo, pisan terreno muy firme en el orden en que se mueven y discuten. (Un resumen de esta cuestión puede verse en la Médula Mística, trat. V, cap. IV, y en la Escuela de Oración, trat. XII, Duda V). Nuestros místicos especulativos la tratan, de ordinario, con alguna extensión.
4 De la e. p. Los Manuscritos no establecen división alguna.
5 Joan, I. 5.
6 La e. p.: "derivándose derechamente esta influencia mística al entendimiento y participando algo la voluntad con una serenidad..."
se le puede poner nombre, unas veces en una manera de sentir de Dios, otras en otra.
2. Algunas veces también hiere juntamente, como queda dicho, en la voluntad, g prende el amor subida, tierna y fuertemente; porque ya decimos que se unen algunas veces estas dos potencias entendimiento y voluntad, cuando se va más purgando el entendimiento tanto más perfecta y delicadamente cuanto ellas más ven (1). Pero antes de llegar aquí, más común es sentirse en la voluntad el toque de la inflamación, que en el entendimiento el toque de la inteligencia (2).
3. Pero parece (3) aquí una duda, y es: ¿por qué, pues estas dos potencias se van purgando a la par, se siente a los principios más comúnmente en la voluntad la inflamación y amor de la contemplación purgativa, que en el entendimiento la inteligencia de ella? A esto se responde, que aquí no hiere derechamente este amor pasivo en la voluntad, porque la voluntad es libre, y esta inflamación de amor más es pasión de amor que acto libre de la voluntad; porque hiere en la sustancia del alma este calor de amor, y así mueve las afecciones pasivamente. Y así, ésta antes se llama pasión de amor que acto libre de la voluntad; el cual en tanto se llama acto de la voluntad, en cuanto es libre. Pero porque estas pasiones y afecciones se reducen a la voluntad, por eso se dice que si el alma está apasionada con alguna afección, lo está la voluntad, y así es la verdad; porque de esta manera se cautiva la voluntad y pierde su libertad, de manera que la lleva tras sí el ímpetu y fuerza de la pasión. Y por eso podemos decir que esta inflamación de amor es en la voluntad, esto es, inflama el apetito de la voluntad; y así, ésta antes se llama, como decimos, pasión de amor que obra libre de la voluntad. Y por-, que la pasión receptiva del entendimiento sólo puede recibir la inteligencia desnuda y pasivamente (y esto no puede sin estar purgado), por eso, antes que lo esté, siente el alma 1 La e. p. no copia las palabras cuanto ellas más ven, que se leen en M y A. — H. B. Bz., Mtr., C y V: cuanto ellas más van. P: cuanto lo está más.
2 E p.: de la perfecta inteligencia. La e. p. no traslada el siguiente párrafo.
3 Asi H, M. Bz., Mtr. y V. Otras leen nace o en forma equivalente.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XII) menos veces el toque de inteligencia que el de la pasión de amor. Porque para esto no es menester que la voluntad este tan purgada acerca de las pasiones, pues que aun las pasiones le ayudan a sentir amor apasionado.
4. Esta inflamación y sed de amor, por ser ya aquí del espíritu, es diferentisima de la otra que dijimos en la noche del sentido. Porque aunque aquí el sentido también lleva su parte, porque no deja de participar del trabajo del espíritu, pero la raíz y el vivo de la sed de amor siéntese en la parte superior del alma, esto es, en el espíritu; sintiendo y entendiendo de tal manera lo que siente y la falta que le hace lo que desea, que todo el penar del sentido, aunque sin comparación es mayor que en la primera noche sensitiva, no le tiene en nada, porque en el interior conoce una falta de un gran bien, que, con nada ve se puede medir (1).
5. Pero aquí conviene notar, que aunque a los principios, cuando comienza esta noche espiritual, no se siente esta inflamación de amor por no haber empezado este fuego de amor a emprender, en lugar de eso (2), da desde luego Dios al alma un amor estimativo tan grande de Dios, que, como habernos dicho, todo lo más que padece y siente en los trabajos de esta noche, es ansia de pensar si tiene perdido a Dios y pensar si está dejada de él. Y así, siempre podemos decir que desde el principio de esta noche va el alma tocada con ansias de amor, ahora de estimación, ahora también de inflamación. Y vese que la mayor pasión que siente en estos trabajos es este recelo; porque si entonces se pudiera certificar que no está todo perdido y acabado, sino que aquello que pasa es por mejor, como lo es, y que Dios no está enojado, no se le daría nada de todas aquellas penas, antes se holgaría sabiendo que de ello se sirve Dios. Porque es tan grande el amor de estimación que tiene a Dios, aunque a oscuras sin sentirlo ella, que no sólo eso, sino que holgaría de morir (3) muchas veces por 2 E. p.: por no haber obrado este fuego de amor, en lugar de eso...3 E. p.: que holgaría mucho de morir.
satisfacerle. Pero cuando ya la llama ha inflamado al alma, juntamente con la estimación que ya tiene de Dios, tal fuerza y brío suele cobrar y ansia por Dios, comunicándosela el calor de amor, que con grande osadía, sin mirar en cosa alguna, ni tener respeto a nada, en la fuerza y embriaguez del amor y deseo, sin mirar lo que hace (1), haría cosas extrañas e inusitadas por cualquier modo y manera que se le ofrece, por poder encontrar con el que ama su alma.
6. Esta es la causa por qué a María Magdalena, con ser lan estimada en sí como antes era, no le hizo al caso (2) la turba de hombres principales y no principales, del convite (3), ni el mirar que no venía bien ni lo parecía ir a llorar y derramar lágrimas entre los convidados, a trueque de (sin dilatar una hora, esperando otro tiempo y sazón) poder llegar ante aquel de quien estaba ya su alma herida e inflamada. Y ésta es la embriaguez y osadía (4) de amor, que con saber que su amado estaba encerrado en el sepulcro con una grande piedra sellada y cercado de soldados (5), que porque no le hurtasen sus discípulos le guardaban, no le dió lugar para que alguna de estas cosas se le pusiese delante, para dejar de ir antes del día con los ungüentos para ungirle.
7. Y, finalmente, esta embriaguez y ansia de amor le hizo preguntar al que, creyendo que era hortelano, le había hurtado del sepulcro, que le dijese si le había él tomado dónde le ha-< bía puesto, para que ella lo tomase (6); no mirando que aquella pregunta, en libre juicio y razón, era disparate (7), pues que está claro que si el otro le había hurtado, no se lo había de decir, ni menos se lo había de dejar tomar. Porque esto tiene la fuerza y vehemencia del amor, que todo le parece posible, y 1 La c. p. suprime: en la fuerza y embriaguez del amor, sin mirar lo que hace.
2 E. p.; con ser tan noble no le hizo al caso.
3 La e. p. añade: que se hacia en casa del Fariseo, como dice S. Lucas, i H lee: sobra de amor.
5 Joan. XX. 1.
6 Joan. XX, 15.
7 E. p.: no era prudente.
LIBRO SEGUNDO. — CAP XIII todos le parece que andan en lo mismo que anda él; porque no cree que hay otra cosa en que n^die se deba emplear, ni buscar (1), sino a quien ella busca y a quien ella ama;> pareciéndole que no hay otra cosa que querer ni en que se emplear sino en aquello, y que también todos andan en aquello (2). Que por eso cuando la Esposa salió a buscar a su Amado, por las plazas y arrabales, creyendo que los demás andaban en lo mismo, les dijo que si lo hallasen ellas, le hablasen diciendo de ella (3) que penaba por su amor (¿i). Tal era la fuerza del amor de esta María, que le pareció que si el hortelano le dijera dónde le había escondido, fuera ella y le tomara, aunque más le fuera defendido (5).
8. A este talle, pues, son las ansias de amor que va sintiendo esta alma, cuando va ya aprovechada en esta espiritual purgación. Porque de noche se levanta (esto es, en estas tinieblas purgativas) según las aficiones de la voluntad. Y con las ansias y fuerzas que la leona u osa va a buscar sus cachorros cuando se los han quitado y no los halla, anda esta herida alma a buscar a su Dios. Porque, como está en tinieblas, siéntese sin él, estando muriendo de amor por él. Y éste es el amor impaciente en que no puede durar mucho el sujeto sin, recibir o morir, según el que tenía Raquel a los hijos cuando dijo a Jacob: Dame hijos; si no, moriré (6).
9. Pero es aquí de ver, cómo el alma sintiéndose tan miserable y tan indigna de Dios, como hace aquí (7) en estas tinieblas purgativas, tenga tan osada y atrevida fuerza para irse a juntar con Dios. La causa es, que como ya el amor le va dando fuerzas con que ame de veras, y la propiedad del amor sea quererse unir, juntar e igualar y asimilar a la cosa amada, 1 La e. p.: ni buscar otra.
2 La e. p. no copia y que también todos andan en aquello.
3 E. p.: que si lo hallasen, le dijesen de ella...4 Cant., V, 8.
5 En el sentido de impedir, poner obstáculos. En la misma acepción emplea Santa Teresa varias veces este vocablo.
6 Gen.. XXX. 1.
7 La e. p. por hace aquí, traslada se siente.
para perfeccionarse en el bien de amor; de aquí es, que no estando esta alma perfeccionada en amor, por no haber llegado a la unión, el hambre y sed que tiene de lo que le falta, que es la unión, y las fuerzas que ya el amor ha puesto en la voluntad con que la ha hecho apasionada (1), la haga ser osada y atrevida según la voluntad inflamada, aunque según el entendimiento, por estar a oscuras y no ilustrado (2) se siente indigna y se conoce miserable.
10. No quiero dejar de decir aquí la causa por qué, pues esta luz divina es siempre luz para el alma, no la da luego que embiste en ella luz (3), como lo hace después, antes lo causa las tinieblas y trabajos que habernos dicho. Algo estaba ya dicho antes de esto; pero a este particular se responde: que las tinieblas y los demás males que el alma siente cuando esta divina luz embiste, no son tinieblas ni males de la luz, sino de la misma alma, y la luz la alumbra para que las vea. De donde desde luego le da luz esta divina luz; pero con ella no puede ver el alma primero sino lo que tiene más cerca de sí, o por mejor decir, en sí, que son sus tinieblas o miserias, las cuales ve ya por la misericordia de Dios, y antes no las veía, porque no daba en ella esta luz sobrenatural. Y ésta es la causa por qué al principio no siente sino tinieblas y males; mas después de purgada con el conocimiento y sentimiento de ellos, tendrá ojos para que esta luz la muestre los bienes de la luz divina; y expelidas ya todas estas tinieblas e imperfecciones (4) del alma, ya parece que se van pareciendo los provechos y bienes grandes que va consiguiendo el alma en esta dichosa noche de contemplación (5).
11. Pues por lo dicho queda entendido, cómo Dios hace merced aquí al alma de limpiarla y curarla con esta fuerte lejía y amarga purga, según la parte sensitiva y espiritual de todas 1 E. p.: que la ha apasionado.
2 Suprime la e. p.: y no ilustrado.
3 Luz. Esta palabra no se lee en e. p.
5 E. p.: "tendrá ojos para que se le muestren los bienes de esta luz divina, y expelidas y quitadas todas estas tinieblas y imperfecciones del alma, ya parece que se van conociendo..."
LJRRO SEGUNDO. — CAP. XIII las aficiones tj hábitos imperfectos que en sí tenia acerca de lo temporal y de lo natural, sensitivo y (1) espiritual, oscureciéndole las potencias interiores, y vaciándoselas acerca de todo esto, y apretándole y enjugándole \as aficiones sensitivas y espirituales, y debilitándole y adelgazándole las fuerzas naturales dci alma acerca de todo ello (lo cual nunca el alma por sí misma pudiera conseguir, como luego diremos), haciéndola Dios desfallecer en esta manera a todo lo que no es Dios naturalmente (2), para irla vistiendo de nuevo, desnudada y desollada ya ella de su antiguo pellejo (3). Y así, se le renueva, como al águila, su juventud, quedando vestida del nuevo hombre, que es criado, como dice el Apóstol, según Dios (4). Lo cual no es otra cosa sino alumbrarle el entendimiento con lumbre sobrenatural, de manera que de entendimiento humano se haga divino unido con el divino; y, ni más ni menos, informarle (5) la voluntad con amor divino, de manera que ya no sea voluntad menos que divina, no amando menos que divinamente, hecha y unidd en uno con la divina voluntad y amor; y la memoria, ni más ni menos; y también las aficiones y apetitos todos mudados y vueltos (6) según Dios, divinamente. Y así, esta alma será ya alma del cielo, celestial, y más divina que humana. Todo lo cual, según se ha ido diciendo (7), por lo que habernos dicho, va Dios haciendo y obrando en ella por medio de e>la noche, ilustrándola e inflamándola divinamente con ansias de solo Dios, y no de otra cosa alguna. Por lo cual muy justa y razonablemente añade luego el alma el tercer verso de la canción, que dice (8): i Oh dichosa ventura!
salí sin ser notada.
1 H añade: especulativo.
2 La e. p. no copia el adverbio.
3 E. p.: de su antigua piel.
4 Ephes.. IV. 24 5 Asi los Códices Mtr inflamarle. V y la e. p.: inflámale. f) La e. p. suprime, y vueltos.
7 E. p.: según se habrá echado de ver bien.
8 La e. p. añade " el tercer verso de la canción, que con los demás de ella pon dremos y explicaremos en el capiculo siguiente. " 3ü EN QUE SE PONEN Y EXPLICMN LOS TRES VERSOS ULTIMOS DE LA PRIMERA CANCION (1).
1. Esta dichosa ventura, fué por lo que dice luego en los siguientes versos, diciendo: Salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada,