tomando la metáfora del que, por hacer mejor su hecho, sale de su casa de noche y a oscuras, sosegados ya los de la casa, porque ninguno se lo estorbe. Porque como esta alma había de salir a hacer un hecho tan heroico y tan raro, que era unirse con su Amado divino, afuera, porque el amado no se halla sino solo afuera en la soledad, que por eso la Esposa le deseaba hallar solo, diciendo: ¿Quién te me diese hermano mío (2), que te hallase yo sola afuera y se comunicase contigo mi amor? (3), conviénele al alma enamorada, para conseguir su fin deseado, hacerlo también así, que saliese de noche, adormidos y sosegados todos los domésticos de su casa; esto es, las operaciones bajas (4), pasiones y apetitos de su alma adormidos y apagados por medio de esta noche, que son la gente de casa, que recordada siempre estorba al alma estos sus bienes, enemiga de que el alma salga libre de ellos. Porque éstos son los domésticos que dice Nuestro Salvador en el Evangelio, que son los enemigos del hombre (5). Y así convenia que las operaciones de éstos con sus mo- 1 Asi la c. p.. que modifica, además, las líneas que siguen: "La dichosa ventura que el alma canta en el primero de estos tres versos, fué por lo que dice en los dos que se le siguen, donde toma la metáfora..."
2 M, A y B trasladan: esposo mío, hermano mió.
3 Cant., VIH. 1.
■4 Viejas, copia por error el Hispalense. 5 Matth.. X. 36.
vimientos estén (1) dormid'.-s en esta noche, para que no impidan al alma los bienes sobrenaturales cié la unión de amor de Dios, porque durante la viveza y operación de éstos no puede ser (2). Porque toda su obra y movimiento natural (3), antes estorba que ayuda a recibir los bienes espirituales de la unión de amor, por cuanto queda corta toda habilidad natural acerca de los bienes sobrenaturales que Dios por tola infusión suya pone en el alma pasiva y secretamente y en silencio. Y así es menester que le tengan todas las potencias y se hayan pasivamente (¿I) para recibirle, no entremetiendo allí su baja obra y vil inclinación.
2. Pero fué dichosa ventura para esta alma, que Dios en esta noche le adormeciese toda la gente doméstica (5) de su casa, esto es, todas las potencias, pasiones, aficiones y apetitos que viven en el alma sensitiva y espiritualmente, para que ella, sin ser notada, esto es, sin ser impedida de estas afecciones, etc., (por quedar ellas adormidas y mortificadas en esta noche en que las dejaron a oscuras, para que no pudiesen notar ni sentir a su modo bajo y natural, y así impidiesen al alma el salir de sí y de la casa de su sensualidad) llegase (6) a la unión espiritual de perfecto amor de Dios (7).
3. ¡Oh cuan dichosa ventura es poder el alma librarse de la casa de su sensualidad! No lo puede bien entender si no fuere, a mi ver, el alma que ha gustado de ello. Porque verá claro cuan mísera servidumbre era la que tenía, y a cuántas miserias estaba sujeta cuando lo estaba a la obra (8) de sus potencias y apetitos, y conocerá cómo la vida del espíritu es verdadera libertad y riqueza que trae consigo bienes inestimables, 1 Asi los Códices. E. p.: estuviesen.
2 E. p.: no puede alcanzarse.
3 Omite esta palabra la e. p.
4 La e. p. suprime: y se hayan pasivamente.
5 Falta esta palabra en e. p.
6 Falta esta palabra en los Códices. Se lee en la e. p. La palabra no huelga.
7 Asi los Ms. La e. p. modifica y abrevia: "que viven en el alma sensitiva y espiritual, para que ella llegase a la unión espiritual de perfecto amor de Dios sin ser notada; esto es, sin ser impedida de ellas, por quedar adormecidas y mortificadas en esta noche, como está dicho."
8 La e. p.: cuando lo estaba al sabor de sus pasiones.
como iremos (1) notando algunos de ellos en las siguientes Canciones, en que se verá más claro cuánta razón tenga el alma de cantar (2) por dichosa ventura el tránsito de esta horrenda noche que arriba queda dicho.
PONESE LA SEGUNDA CANCION Y SU DECLARACION (3).
A oscuras y segura Por la secreta escala disfrazada, i Olí dichosa ventura! A oscuras y en celada, Estando ya mi casa sosegada.
DECLARACION 1. Va el alma cantando en esta canción todavía algunas propiedades de la oscuridad de esta noche, repitiendo la buena dicha que le vino con ellas. Dícelas, respondiendo a cierta objeción tácita, diciendo (4) que no se piense que por haber en esta noche y oscuridad pasado por tantas tormentas de angustias, dudas, recelos y horrores, como se ha dicho, corría por eso más peligro de perderse, porque antes en la oscuridad de esta noche se ganó; porque en ella se libraba y escapaba sutilmente de sus contrarios, que le impedían siempre el paso, porque en la oscuridad de la noche iba mudado el traje y disfrazada con tres libreas y colores que después diremos; y por una escala muy secreta, que ninguno de casa la sabía, que, como también en su lugar notaremos, es la viva fe, por la cual salió tan encubierta y en celada, para poder bien hacer su hecho, que no podía dejar de ir muy segura; mayormente estando ya en esta noche purgativa los apetitos, aficiones y pasiones de su ánima 3 Así la e. p. Los Códices dicen sólo: Canción segunda. A y B no dicen nada, LIBRO SEGUNDO.— CAP. XV adormidos, mortificados y apagados, que son los que estando despiertos y vivos no se lo consintieron (1). Sigúese, pues, el verso, y dice asi: A oscuras y segura. CAPITULO XVI EXPLICASE COMO YENDO EL ALMA A OSCURAS VA SEGURA (2).
1. La oscuridad que aquí dice el alma, ya habernos dicho que es acerca de los apetitos y potencias sensitivas, interiores y espirituales, porque todas se oscurecen de su natural lumbre en esta noche, porque purgándose acerca de ella, pue'dan ser ilustradas acerca de lo sobrenatural; porque los apetitos sensitivos y espirituales están dormidos y amortiguados sin poder gustar (3) de cosa, ni divina ni humana; las aficiones del alma oprimidas y apretadas, sin poderse mover a ella ni hallar arrimo en nada; la imaginación atada sin poder hacer algún discurso de bien; la memoria, acabada; el entendimiento entenebrecido, sin poder entender cosa (4), y de aquí también la voluntad seca y apretada, y todas las potencias vacías e inútiles (5), y, sobre todo esto, una espesa y pesada nube sobre el alma, que la tiene angustiada y como ajenada de Dios (6). De esta manera «A oscuras», dice aquí el alma (7) que iba «segura».
1 Asi H, Bz. v P. La e p. y otros Ms.: co- sin ie an.
2 Tomado de la e. p.
3 E. p. añade aquí sabrosamente.
4 Suprime la e. p.: sin poder ntender cosa.
5 No copia la e. p.: e inúíi es.
6 Algo exagerado en la desc ipcion de esta obscuridad han hallado algunos al Doctor místico, perc d:be tenerse presente que no a todas las almas se prueba lo mismo, y el Santo habla de aquellas que apuran hasta las heces el cáliz ie la amargura, por la eminente santidad a que Dios quiere levantarlas. Léanse a gunos párrafos del capitulo XXV cié la Autobiogra fía de Sta Teresa y el capitulo prime o de las M r das Sextas y se vera cuán discreto y reportado tá aqui el experimentado Maestro de esespiritu. Por otra parte nv se vidó Santo de prevenirnos (lib I, cap. XIV n. 5). que esta purgación " o pasa en todos de una manera...porque esto va medido por la voluntad de Dios, conforme a lo más o menos que cada uno tiene de mperfección que purqar; y también conforme al o de amor de unión a que Dios la quiere vantar, la humilla:.. mas o menos intensamente, o más o menos tiempo."
7 Aqui el alma. La e. p. no traslada estas palabras.
2. La causa de esto está bien declarada; porque, ordinariamente, el alma nunca yerra sino por sus apetitos o sus gustos, o sus discursos, o sus inteligencias, o sus aficiones; porque de ordinario en éstas excede o falta, o varía o desatina, y de ahí se inclina a lo que no conviene. De donde, impedidas todas estas operaciones y movimientos, claro está que queda el alma segura de errar en ellos; porque no sólo se libra de si, sino también de los otros enemigos, que son mundo y demonio, los cuales, apagadas las aficiones y operaciones del alma, no le pueden hacer guerra por otra parte ni de otra manera.
3. De aquí se sigue, que cuanto el alma va más a oscuras y vacía de sus operaciones naturales (1), va más segura. Porque como dice el Profeta (2): la perdición al alma solamente le viene de sí misma, esto es, de sus operaciones y apetitos interiores y sensitivos (3); y el bien, dice Dios, solamente de mí. Por tanto, impedida ella así de sus males, resta que le vengan luego los bienes de la unión con Dios en sus apetitos y potencias, en que las hará divinas y celestiales. De donde en el tiempo de estas tinieblas, si el alma mira en ello, muy bien echará de ver cuán poco se le divierte el apetito y las potencias a cosas inútiles y dañosas; y cuán segura (4) está de vanagloria, y soberbia y presunción, vano y falso gozo, y de otras muchas cosas. Luego bien se sigue que por ir a oscuras, no sólo no va perdida, sino aun muy ganada, pues aquí va ganando las virtudes.
H. Pero a la duda que de aquí nace luego, conviene a saber, que pues las cosas de Dios de suyo hacen bien al alma y la ganan y aseguran, ¿por qué en esta noche le oscurece Dios los apetitos y potencias también acerca de estas cosas buenas, de manera que tampoco pueda gustar (5) de ellas, ni tratarlas como las demás, y aun en alguna manera menos? Respóndese, 1 La e. p. añade aquí: tanto.
2 Osee. XIII. 9.
3 No concertados, añade la e. p.
5 B y e. p.; gozar.
LIBRO SEGUNDO.— CAP. XVI que entonces conviene que tampoco le quede operación ni gusto acerca de las cosas espirituales, porque tiene las potencias y apetitos impuros, bajos y muy naturales; y asi, aunque se les dé el sabor y trato a estas potencias de las cosas sobrenaturales y divinas, no le podrían recibir sino muy baja y naturalmente, muy a su modo (1). Porque, como dice el Filósofo, cualquiera cosa que se recibe, está en el recipiente al modo del que la recibe. De donde porque estas naturales potencias no tienen pureza ni fuerza, ni caudal para recibir y gustar las cosas sobrenaturales al modo de ellas, que es divino, sino sólo al suyo, que es humano y bajo, como habernos dicho, conviene que sean oscurecidas también acerca de esto divino (2). Porque destetadas y purgadas y aniquiladas en aquello primero, pierdan aquel bajo y humano (3) modo de recibir y obrar, y así vengan a quedar dispuestas y templadas todas estas potencias y apetitos del alma, para poder recibir, sentir y gustar lo divino y sobrenatural (4) alta y subidamente, lo cual no puede ser si primero no muere el hombre viejo.
5. De aquí es que todo lo espiritual, si de arriba no viene comunicado del Padre de las lumbres sobre el albedrío y apetito humano, aunque más se ejercite el gusto y potencias del de hombre con Dios y por mucho que les parezca los gustan, no los gustarán divina y espiritualmente, sino humana y naturalmente, como gustan las demás cosas, porque los bienes no van del hombre a Dios, sino vienen de Dios al hombre (5). Acerca de lo cual (si éste fuera lugar de ello) pudiéramos aquí declarar, cómo hay muchas personas que tienen muchos gustos y aficiones y operaciones de sus potencias acerca de Dios o de cosas 1 Modifica ia c. p.. "que entonces la conviene mucho el vacio de su operacióo y gusto cerca de las cosas espirituales; porque tiene las potencias y apetitos bajos e impuros; y asi, aunque se les diese sabor y trato de las cosas sobrenaturales y divinas a estas potencias, no le podrían recibir sino bajamente."
2 La e. p. cambia: que es divino, sino al suyo; conviene que sean también escurecidas acerca de esto divino para perfecta purgación.
3 No copia la e. p.: y humano.
5 E. p. modifica y abrevia: "se ejercite el gusto y apetito del hombre y sus potencias con Dios; y por mucho que les parezca gustan de él. no le gustan en esta manera divina y perfectamente."
¿172 espirituales, y por ventura pensarán ellos que aquello es sobrenatural y espiritual, y por ventura no son más que actos y apetitos más naturales ( 1 ) y humanos, que, como los tienen de las demás cosas, los tienen con el mismo temple de aquellas cosas buenas por cierta facilidad natural que tienen en mover el apetito y potencias a cualquier cosa.
6. Si por ventura encontráremos (2) ocasión en lo restante, lo trataremos, diciendo algunas señales de cuándo los movimientos y acciones interiores del alma sean sólo naturales, y cuándo sólo espirituales, y cuando espirituales y naturales acerca del trato con Dios. Basta aquí saber que para que los actos y movimientos interioren del alma puedan venir a ser movidos por Dios divinamente, primero han de ser oscurecidos y adormidos y sosegados naturalmente (3) acerca de toda su habilidad y operación, hasta que desfallezcan.
7. Oh, pues, alma espiritual, cuando vieres oscurecido tu apetito (4), tus aficiones secas y apretadas, e inhabilitadas tus potencias para cualquier ejercicio interior, no te penes por eso, antes lo ten a buena dicha; pues que te va Dios librando de 1i misma, quitándote de las manos la hacienda; con las cuales, por bien que ellas le anduviesen, no obrarías tan cabal, perfecta y seguramente (a causa de la impureza y torpeza de ellas), como ahora, que tomando Dios la mano tuya, te guía a oscuras como a ciego, a donde y por donde tú no sabes, ni jamás con tus ojos y pies, por bien que anduvieras, atinaras a caminar.
8. La causa también por que el alma no sólo va segura, cuando así va a oscuras, sino aún se va más ganando y aprovechando, es porque comúnmente cuando el alma va recibiendo mejoría de nuevo y aprovechando, es por donde ella menos entiende, antes muy ordinario piensa que se va perdiendo. Porque, como ella nunca ha experimentado aquella novedad que la hace 4 Por descuido no copió el Hispalense la linca siguiente hasia la palabra inferior, inclusive.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVI salir y (1) deslumhrar y desaliñar de su primer modo de proceder, antes piensa que se va perdiendo que acertando y ganando, como ve que se pierde acerca de lo que sabia y gustaba, y se va por donde no sabe ni gusta. Así como el caminante, que para ir a nuevas tierras no sabidas (2), va por nuevos caminos no sabidos ni experimentados, camina no guiado por lo que sabía antes, sino en dudas y por el dicho de otros, y claro está que éste no podría venir a nuevas tierras, ni saber más de lo que antes sabia, si no fuera por caminos nuevos nunca sabidos, y dejados los que sabía; ni más ni menos, el que va sabiendo más particularidades en un oficio o arte siempre va a oscuras, no por su saber primero, porque si aquel no dejase atrás nunca saldría de él, ni aprovecharía en más; asi, de hi misma manera (3), cuando el alma va más aprovechando, va a oscuras y no sabiendo. Por tanto, siendo, como habernos dicho, Dios aquí el maestro y guia de este ciego del alma, bien puede ella, ya que lo ha venido a entender, con verdad alegrarse y decir: «A oscuras y segura».
9. Otra causa (4) también hay por qué en e^tas tinieblas ha ido el alma segura, y es porque ha ido padeciendo; porque el camino de padecer es más seguro y aun más provechoso que el de gozar y hacer; lo uno, porque en el padecer se le añaden fuerzas de Dios, y en el hacer y gozar ejercita el alma sus flaquezas e imperfecciones; y lo otro, porque en el padecer se van ejercitando y ganando las virtudes y purificando el alma y haciéndola más sabia y cauta.
10. Pero aquí hay otra más principal causa por qué aqui el alma (5) a oscuras va segura, y es de parte de la dicha luz o sabiduría oscura; porque de tal manera la absorbe y embebe 1 Faltan en la e. p.: salir y.
2 Sólo el M. añade aqui ni experimentadas. En cambio suprime: va por nuevos caminos no sabidos ni cxpcrim<. rifados, que se lee en los demás Mss.
3 E. p. enmienda: "Experimentados por el dicho de otro y no por lo que el se sabia, que claro está no podría venir a nuevas tierras sino por caminos nuevos nunca sabidos, y dejados los que sabia: asi, de la misma manera..."
4 H: otra cosa. Los demás: otra causa.
en sí esta oscura noche de contemplación, y la pone tan cerca de Dios, que la ampara y libra de todo lo que no es Dios. Porque, como está puesta aquí en cura esta alma, para que consiga su salud, que es el mismo Dios, tiénela Su Majestad en dicta y abstinencia de todas las cosas, estragado el apetito para todas ellas; bien así como para que sane el enfermo que en su casa es estimado, le tienen tan adentro guardado, que no le dejan tocar del aire ni aun gozar de la luz, ni que sienta las pisadas, ni aun el rumor de los de casa, y la comida muy delicada y muy por tasa y de substancia más que de sabor.
11. Todas estas propiedades (que todas son de seguridad y guarda del alma) causa en ella esta oscura contemplación, porque ella está puesta más cerca de Dios. Porque (1) cuanto el alma más a él se acerca, más oscuras tinieblas siente y mas profunda oscuridad por su flaqueza; así como el que más cerca del sol llegase, más tinieblas y pena le causaría su grande resplandor por la flaqueza e impureza (2) de sus ojos. De donde tan inmensa es la luz espiritual de Dios, y tanto excede al entendimiento natural, que cuando llega más cerca, le ciega y oscurece. Y ésta es la causa por qué en el salmo XVII dice David, que puso Dios por su escondrijo (3) y cubierta las tinieblas, y su tabernáculo enrededor de sí, tenebrosa agua en las nubes del aire (4). La cual agua tenebrosa en las nubes del aire, es la oscura contemplación y Sabiduría divina en las almas, como vamos diciendo. Lo cual ellas van sintiendo como cosa que está cerca de él, como tabernáculo donde él mora, cuando Dios a sí las va más juntando (5). Y asi, lo que en Dios es luzj y claridad más alta, es para el hombre tiniebla más oscura, como dice San Pablo, según lo declara luego David en el mismo Salmo, diciendo: Por causa del resplandor que está en su 3 Consejo, traslada distraídamente H.
4 Versículo 12 — El C. de Alba es el único que reproduce la autoridad en latín y romance.
5 E. p.: cuando Dios la va juntando más a sí.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. XVI presencia, salieron nubes y cataratas (1), conviene a saber, para el entendimiento natural, cuya luz, como dice Isaías en el capitulo V: Obtcncbrata cst in calígine cjus (2).
12. i Oh miserable suerte la de nuestra vida, donde con tanto peligro se vive y con tanta dificultad la verdad se conoce! Pues lo más claro y verdadero nos es más oscuro y dudoso, y por eso huímos de ello siendo lo que más nos conviene; y lo que más luce y llena nuestros ojos, lo abrazamos y vamos tras de ello, siendo lo que peor nos está y lo que a cada paso nos hace dar de ojos. ¡En cuánto peligro y temor vive el hombre, pues la misma lumbre de sus ojos natural con que se ha de guiar (3), es la primera que le encandila y engaña para ir a, Dios! ¡Y que si ha de acertar a ver por dónde va, tenga necesidad de llevar cerrados los ojos e ir a oscuras para ir segura de los enemigos domésticos de su casa, que -son sus sentidos y potencias!
13. Bien está, pues, el alma aquí escondida y amparada en esta agua tenebrosa, que está cerca de Dios. Porque así como al mismo Dios sirve de tabernáculo y morada, le servirá, ni más ni menos, al alma de otro tanto y de amparo perfecto y seguridad, aunque ella quede en tinieblas, en que está escondida (4) y amparada de sí misma, y de todos los daños (5) de criaturas, como habernos dicho; porque de las tales se entiende lo que también David dice en otro salmo, diciendo: Esconderlos has en el escondrijo de tu rostro de la turbación de los hombres; ampararlos has en tu tabernáculo de la contradicción de las lenguas (6). En lo cual se entiende toda manera de amparo, porque estar escondidos en el rostro de Dios de la turbación de los hombres, es estar fortalecidos con esta oscura contempacion contra todas las ocasiones que de parte de los hombres 1 Pe. XVII. 13.
2 V. 30.
3 E. p: con que se guía.
4 La c. p. enmienda "le servirá de otro tanto a ella, y de amparo perfecto y seguridad aunque en tinieblas donde está escondida..."
6 Ps. XXX. 21.
les pueden sobrevenir. Y estar amparados en su tabernáculo de la contradicción de las lenguas, es estar el alma engolfada en esta agua tenebrosa, que es el tabernáculo que habernos dicho de David. De donde, por tener el alma todos los apetitos y aficiones destetados y las potencias oscurecidas, está libre de todas las imperfecciones que contradicen al espíritu, así de su misma carne, como de las demás criaturas. De donde esta alma bien puede decir que va «a oscuras y segura».
14. Hay también otra causa no menos eficaz que la pasada, para acabar bien de entender que esta alma va segura a oscuras (1), y es por la fortaleza que desde luego esta oscura, penosa y tenebrosa agua de Dios pone en el alma. Que, al fin, aunque es tenebrosa es agua, y por eso no ha de dejar de reficionar y fortalecer al alma en lo que más le conviene, aunque a oscuras y penosamente. Porque, desde luego, ve el alma en sí una verdadera determinación y eficacia de no hacer cosa que entienda ser ofensa de Dios, ni dejar de hacer lo que le parees cosa de su servicio. Porque aquel amor oscuro se le pega con un rtiuy vigilante cuidado y solicitud interior de lo que hará o dejará de hacer por él para contentarle, mirando y dando mil vueltas si ha sido causa de enojarle; y todo esto con mucho más cuidado y solicitud que antes, como arriba queda dicho en lo de las ansias de amor. Porque aquí todos los apetitos y fuerzas y potencias del alma están recogidas de todas las demás cosas, empleando (2) su conato y f.ierza sólo en obsequio de su Dios. De esta mane a sale el alma de sí misma y de todas as cosas criadas a la dulce y deleitosa unión de amor de Dios, «A oscuras, y s gura» Por la secreta escala disfrazada.
2 E. p. y potencias del Ima. mo e tan recogidas e todas hs dem s tmptean.
LIRRO SEGl NDO.— CAP. XVII CAPITULO XVII EXPLICASE COMO ESTA OSCURA CONTEMPLACION SEA SECRETA (1).
1. Tres propiedades conviene declarar acerca de tres vocablos que contiene el presente verso. Las dos, conviene a saber: secreta y escala, pertenecen a la noche oscura de contemplación que vamos tratando; la tercera, conviene a saber, disfrazada, pertenece al alma por razón del modo que lleva en esta noche (2). Cuanto a lo primero, es de saber que el alma llama aquí en este verso a esta oscura contemplación por donde ella va saliendo a la unión de amor, secreta escala, por estas dos propiedades que hay en ella, es a saber, ser secreta y ser escala; y diremos de cada una de por sí (3).
2. Primeramente llama secreta a esta contemplación tenebrosa, por cuanto, según habernos tocado arriba, ésta es la teología mística, que llaman los teólogos sabiduría secreta (4), la cual dice Santo Tomás que se comunica e infunde en el alma por amor (5). Lo cual acaece (6) secretamente a oscuras de la obra (7) del entendimiento y de las demás potencias. De donde por cuanto las dichas potencias no lo alcanzan, sino que el Espíritu Santo la infunde y ordena (8) en el alma, como dice la Esposa en los Cantares, sin ella saberlo, ni entender cómo sea, se llama secreta. Y, a la verdad, no sólo ella no lo entiende, pero nadie, ni el mismo demonio; por cuanto el Maestro 1 De la e. p. Los Códices no establecen división.
2 E. p. enmienda: "pero la tercera, que es disfrazada, toca en el modo que lleva el alma en esta noche.'- 3 E. p. abrevia: que hay en ella, las cuales iremos declarando.
4 H sabiduría mística. Los demás sabiduría secreta.
5 "Proptcr lioc Greyorius (Hom. H in F.zech.) constittut vitam contemplativam in chántate Dei." y Summa Thcoloyica. 2.a, q 45, a. 2.
6 La e. p. corrige: "que se comunica y infunde en el alma más particularmente por amor. Y esto acaece. " N'Cf!.
que la enseña está dentro del a!m¡. s.^tancialmente, donde no puede llegar el demonio, ni el sciúido natural, ni el entendimiento (1).
3. Y no sólo por eso se puede llamar í.ecreta, sino también por los efectos que hace en el alma. Porque no solamente en la9 tinieblas y aprietos de la purgación, cuando esta sabiduría de amor (2) purga al alma es secreta, por no saber decir de ella el alma nada; mas también después en la iluminación, cuando más a las claras se le comunica esta sabiduría, le es al alma tan secreta para decir (3) y ponerle nombre para decirlo, que demás de que ninguna gana le da al alma de decirlo, no halla modo ni manera ni símil que le cuadre para poder significar inteligencia tan subida y sentimiento espiritual tan delicado (4). Y así, aunque más gana tuviese de decirlo, y más significaciones trajese, siempre se quedaría secreto y por decir (5). Porque como aquella sabiduría interior es tan sencilla, tan general y espiritual, que no entró al entendimento envuelta ni paliada con alguna especie o imagen sujeta al sentido (6); de aquí es que el sentido e imaginativa (como no entró por ellas ni sintieron su traje y color) no saben dar razón ni imaginarla para decir algo (7) de ella, aunque claramente ve el alma que en tiende y gusta aquella sabrosa y peregrina sabiduría. Bien así como el que viese una cosa nunca vista, cuyo semejante tampoco jamás vió, que aunque la entendiese y gustase, no la sabría poner nombre ni decir lo que es, aunque más hiciese, y esto con ser cosa que la percibió con los sentidos; cuánto menos, pues, se podrá manifestar lo que no entró por ellos. Porque esto tiene el lenguaje de Dios, que por ser él muy íntimo al alma y espiritual (8), que excede todo sentido, luego hace cesar y 1 La e. p. no traslada: donde no puede llegar el demonio, ni el sentido natural, ni el entendimiento.
3 Así los Códices. La e. p.. para discernir. 1 Y inf uso, añade l?. e. p.
5 La e. p. suprime: y por decir.
6 La e. p. añade: según algunas veces sucede.
7 E. p.- ni imaginarla, de manera que puedan decir bien algo.
8 E. p. enmienda: qu: cuando es muy intimo, infuso y espiritual.
enmudecer toda la armonía y habilidad de los sentidos exteriores e interiores.
4. De lo cual tenemos autoridades y ejemplos juntamente en la Divina Escritura. Porque la cortedad del manifestarlo y hablarlo exteriormente mostró Jeremias (1), cuando habiendo Dios hablado con él no supo qué decir, sino a a a. Y la cortedad interior (2) esto es, del sentido interior de la imaginación, y juntamente la del exterior acerca de esto, también la manifestó Moisés delante de Dios en la zarza (3), cuando no solamente dijo a Dios que después que hablaba con él no sabía ni acertaba a hablar; pero ni aun (según se dice en los Actos de los Apóstoles) (4) con la imaginación interior (5) no se atrevía a considerar, pareciéndole que la imaginación estaba muy lejos y muda, no sólo para formar algo de aquello que entendía en Dios, pero ni aun capacidad para recibir algo de ello. De donde por cuanto la sabiduría de esta contemplación es lenguaje de Dios al alma de puro espíritu a espíritu puro, todo lo que es menos que espíritu, como son los sentidos, no lo perciben, y así les es secreto y no lo saben ni pueden decir, ni tienen gana porque no le ven (6).
5. De donde podemos sacar la causa por qué algunas personas que van por este camino, que por tener almas buenas y temerosas querrían dar cuenta a quien las rige de lo que tienen, no saben ni pueden. De aquí tienen en decirlo grande repugnancia, mayormente (7) cuando la contemplación es algo más sencilla, que la misma alma apenas la siente; pues sólo saben decir que el alma está satisfecha y quieta y contenta, y decir que sienten a Dios y que les va bien, a su parecer; mas no hay!
1 I, 6.
2 E. p.: cortedad del interior.
3 Exod. IV. 10.
4 VII. 32.
5 Falta en c. p.: con la imaginación interior.
6 La c. p. abrevia y modifica: "estaba muy lejos y muda. Que como la sabiduría de esta contemplación es lenguaje de Dios al alma de puro espíritu, como no lo son los sentidos, no lo perciben, y asi les es secreto y no lo saben ni pueden decir."
7 E. p. Y así tienen en decirlo grande repugnancia, mayormente. A y B: De aquí nace la grande repugnancia que tienen en decirlo.
decir lo que el alma tiene ni la sacarán más que términos generales ( 1 ) semejantes a éstos. Otra cosa es cuando las cosas que el alma tiene son particulares, como visiones, sentimientos, etc., las cuales, como ordinariamente se reciben debajo de alguna especie en que participa el sentido, que entonces debajo de aquella especie se puede, o debajo de otra semejanza, decir. Pero este poderlo decir ya no es en razón de pura contemplación, porque ésta es indecible, como habernos dicho (2), y por eso se llama secreta.
6. Y no sólo por eso se llama y es secreta, sino porque también esta sabiduría mística tiene propiedad de esconder a! alma en sí. Porque demás de lo ordinario, algunas veces de tal manera absorbe al alma y sume en su abismo secreto, que el alma echa de ver claro que está puesta alejadísima (3) y remotísima de toda criatura; de suerte que le parece que la colocan en una profundísima y anchísima soledad, donde no puede llegar alguna humana criatura, como un inmenso desierto que por ninguna parte tiene fin; tanto más deleitoso, sabroso y amoroso, cuanto más profundo, ancho y solo, donde el alma se ve tan secreta cuanto se ve sobre toda temporal criatura levantada. Y tanto levanta entonces y engrandece este abismo de sabiduría el alma, metiéndola en las venas de la ciencia de amor, que la hace conocer, no solamente quedar (4) muy baja toda condición de criatura acerca de este supremo saber y sentir divino; sino también echa de ver cuán bajos y cortos y en alguna manera impropios son todos los términos y vocablos- con que en esta vida se trata de las cosas divinas, y cómo es imposible (5) por vía y modo natural, aunque más alta y sabiamente se hable en ellas, poder conocer y sentir de ellas como ellas son, sino con la iluminación de esta mística teología. Y asi, viendo el alma en la iluminación de ella esta verdad, de que no se 1 Asi H, C, G, Mtr.. P y V — Los demás omiten las palabras ni la sacarán.
2 E. p.: porque ésta apenas se puede decir.