SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

Spanish

Page 5 of 35

3 A. B, C. D y e. p.: figura. Refiérese en este pasaje al dibujo del Monte de Perfección, que viene al frente de este tratado, como en seguida indica el Santo.

4 E. p.: sensible.

5 El Santo no vuelve a mencionar estos versos. Aquí seguimos el orden con que vienen en el Códice de Alcaudete. algo diferente del en que están en el Monte.

6 E. p.: Para gustarlo todo.

LIBRO PRIMERO.— CAP. XIIl — Para venir a lo que no eres, has de ir por donde no eres.

MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO 12. — Cuando reparas en algo, dejas de arrojarte al todo; — Porque para venir del todo al todo, has de negarte (1) del todo en todo. — Y cuando lo vengas del todo a tener, has de tenerlo sin nada querer. — Porque si quieres tener algo en todo, No tienes puro en Dios tu tesoro.

13. En esta desnudez halla el alma espiritual su quietud y descanso; porque no codiciando nada, nada le fatiga hacia arriba, y nada le oprime hacia abajo, porque esta en el centro de su humildad; porque, cuando algo codicia, en eso mismo se fatiga (2).

EN EL CUAL SE DECLARA EL SEGUNDO VERSO DE LA CANCION (3).

Con ansias en amores inflamada.

1. Ya que habernos declarado el primer verso de esta canción, que trata de la noche sensitiva, dando a entender qué noche sea ésta del sentido y por qué se llama noche; y, también, habiendo dado el orden y modo que se ha de tener para entrar en ella activamente, sigúese ahora por su orden tratar de las propiedades y efectos de ella, que son admirables, los cuales se contienen en los versos siguientes de la dicha canción, los cuales yo apuntaré brevemente en gracia de declarar los di- 2 En eso mismo se fatiga y atormenta, terminan A y B.

3 Así el C. de Ale. E. p.: En que se declara el segundo verso de la sobredicha canción.

chos versos (1), como en el prólogo lo prometí (2), y pasaré luego adelante al segundo libro, el cual trata de la otra parte de esta Noche, que es la espiritual.

2. Dice, pues, el alma que «Con ansias en amores inflamada», pasó y salió en esta noche oscura del sentido a la unión del Amado. Porque para vencer todos los apetitos y negar los gustos de todas las cosas, con cuyo amor y afición se suele inflamar la voluntad, para gozar de ellas era menester otra inflamación mayor de otro amor mejor, que es el de su Esposo, para que teniendo su gusto y fuerza en éste, tuviese valor y constancia para fácilmente negar todos los otros. Y no solamente era menester para vencer la fuerza de los apetitos sensitivos tener amor de su Esposo, sino estar inflamada de amor y con ansias. Porque acaece, y así es, que la sensualidad con tantas ansias de apetito es movida y atraída a las cosas sensitivas, que si la parte espiritual no esta inflamada con otras ansias mayores de lo que es espiritual, no podrá vencer el yugo natural (3), ni entrar en esta noche del sentido, ni tendrá ánimo para quedarse a oscuras de todas las cosas, privándose del apetito de todas ellas.

3. Y cómo y de cuantas maneras sean estas ansias de amor que las almas tienen en los principios de este camino de unión, y las diligencias e invenciones que hacen para salir de su casa, que es la propia voluntad, en la noche de la mortificación de sus sentidos, y cuán fáciles y aun dulces y sabrosos (4) les hacen parecer estas ansias del Esposo todos ios trabajos y peligros de esta noche, ni es de decir de este lugar ni se puede decir; porque es mejor para tenerlo y considerarlo que para escribirlo, y así pasaremos a declarar los demás versos en el siguiente capítulo.

1 La e. p. suprime: en gracia de declarar los dichos versos.

2 Aqui se confirma lo que queda dicho en la nota 6.» de la pég. 14, de que el Santo considera al Argumento como parte del Prólogo. A y B no traen lo que resta de este párrafo.

LIBRO PRIMERO. — CAP. XV EN EL CUAL SE DECLARAN LOS DEMAS VERSOS DE LA DICHA CAN-CION (1).

¡Oh dichosa ventura I Salí sin ser notada, Estando ya mi casa sosegada.

1. Toma por metáfora el mísero estado del cautiverio, del cual el que se libra lo tiene por «dichosa ventura», sin que se lo impida alguno de los carceleros (2). Porque el alma, después del pecado original, verdaderamente está como cautiva en este cuerpo mortal, sujeta a las pasiones y apetitos naturales; del cerco y sujeción de los cuales tiene ella por «dichosa ventura» haber salido sin ser notada, esto es, sin ser de ninguno de ellos impedida ni comprendida.

2. Porque para esto, le aprovechó el salir en la «noche oscura», que es en la privación de todos los gustos y mortificación de todos los apetitos, de la manera que habernos dicho. Y esto «estando ya su casa sosegada», conviene a saber, la parte sensitiva que es la casa de todos los apetitos, ya sosegada por el vencimiento y adormecimiento de todos ellos. Porque hasta que los apetitos se adormezcan por la mortificación en la sensualidad, y la misma sensualidad esté ya sosegada de ellos, de manera que ninguna guerra haga al espíritu, no sale el alma a la verdadera libertad a gozar de la unión de su Amado.

FIN DEL LIBRO PRIMERO (3).

1 Aü el C de Ale. La e. p.: En que declara, los demás versos de la dicha canción. A. no pone aquí capitulo, sino que lo considera como terminación del anterior.

2 Carceleros trasladan A y B. La e. p. y C D, P y Ale. ponen prisioneros. La primera lectura es más propia, sin que por eso digamos que no cabe la segunda.

3 Asi terminan los Códices y la e. p.

DE LA «SUBIDA DEL MONTE CARMELO» (1).

t:n que se traía del medio próximo para ••ubir.1 la unión d<¿ Dios, que es la fe; y asi se trata de la segunda porte de esta noche que decíamos pertenecer al espíritu contenida en la segunda canción, que es la que se sigue (2).

CANCION ShGL'NDA CAPITULO PRIMERO (3).

A oscuras, y segura, Por la secreta escala disfrazada, ¡Oh dichosa ventura! A oscuras, y en celada, Estando ya rni casa sosegada (4).

1. En ebta segunda canción canta el alma la dichosa ventura que tuvo en desnudar el espíritu de todas las imperfecciones espirituales y apetitos de propiedad en lo espiritual; lo cual le fue muy mayor ventura, por la mayor dificultad que hay en sosegar esta casa de la parte espiritual, y poder entrar en esta os- 1 Asi viene eu todos los Códices y eu la e, p 2 E p: "Trata del medio próximo para llegar a la unión con Dios, que es la fe. y de la segunda noche del espíritu, contenida en la segunda Canción." Adviértase, con todo, que el Santo llama a este segundo libro segunda noche espiritual, como en la página 79 y en otras partes 3 Ale. y A ponen el capitulo desputs de las palabras Canción segunda. La edi ción principe después del quinto verso de la canción El Códice B y la edición de Toledo no traen aquí capitulo, sino que ponen el primero donde nosotros el segundo. A mas de conformarnos con Ale. y A. recuérdese que en el libro anterior, ia Declaración de la canción primera se computa como capitulo. Salvo la toledana, las ediciones han seguido a la principe 1 E. p añade aquí Er, que se decíate esta canción.

curidad interior, que es la desnudez espiritual de todas las cosas, asi sensuales, como espirituales, sólo estribando en pura fe (1) y subiendo por ella a Dios. Que por eso la ilama aquí «escala y secreta»; porque todos los grados y artículos que ella tiene son secretos y escondidos a todo sentido y entendimiento.,,Y así, se quedó ella a oscuras de toda lumbre (2) de sentido y entendimiento, saliendo de todo limite natural y racional para subir por esta divina escala de la fe, que escala y penetra hasta!o profundo de Dios. Por lo cual dice que iba «disfrazada», porque lleva el traje y vestido (3) y término natural mudado en divino, subiendo por fe. Y así era causa este disfraz de no ser conocida ni detenida de lo temporal, ni de lo racional, ni dal demonio; porque ninguna de estas cosas puede dañar al que camina en fe. Y no sólo eso, sino que va el alma tan encubierta y escondida y ajena de todos los engaños del demonio, que w-daderemente camina (como también aquí dice), «a oscuras y en celada», es a saber, para el demonio, al cual la luz de ia fe le es más, que tinieblas.

2. Y así el alma que por ella camina, le podemos decir que en celada y encubierta c Jemor.ic amina, como adelante se vera más claro. Por eso, dice que salió «a oscuras y segura», porque el que tal ventura tiene, que puede caminar por la oscuridad de la fe tomándola por guía de ciego, saliendo él de te dos los fantasmas naturales y razones espirituales, camina muy al seguro, como habernos dicho. Y así, dice que también salió por esta noche espiritual «estando ya su casa sosegada», es a sobóla parte espiritual y racional, de la cual, Cuando el alma llega a la unión de Dios, tiene sosegadas sus potencias naturales, y ios ímpetus y ansias sensuales (4) en la parte espiritual. Que por eso no dice aquí que salió con ansias, como en la primera noche del sentido. Porque para ir en la noche del sentido y desnudarse de 1 E. p.: En viva fe. Entre paréntesis se anadia: Que de este ooy hablando de ordinario, porque trato con personas que caminan a la perfección.

2 La e. p. añade: natural.

3 Vestido. Sólo en el de Alcaudete se lee esta palabra.

4 Falta esta palabra en el C. de Ale. pero la traen A y B. La e. p. traslada: sensibles.

lo sensible, eran menester ansias de amor sensible para acabar de salir; pero para acabar de sosegar la casa del espiritu, sólo se requiere negación ( 1 ) de todas las potencias y gustos y apetitos espirituales en pura fe. Lo cual hecho, se junta el alma con el Amado en una unión de sencillez y pureza y amor y semejanza.

3. Y es de saber, que la primera canción, hablando acerca de la parte sensitiva, dice que salió en «noche oscura»; y aquí, hablando acerca de la parte espiritual, dice que salió «a oscuras», por ser muy mayor la tiniebla de la parte espiritual, asi como la oscuridad es mayor tiniebla que la de la noche; porque por oscura que una noche sea, todavía se ve algo, pero en la oscuridad no se ve nada; y asi, en la noche del sentido todavía queda alguna luz, porque queda el entendimiento y razón, que no se ciega. Pero esta noche espiritual, que es la fe, todo lo priva, así en entendimiento como en sentido. Y por eso dice el alma en ésta, que iba «a oscuras y segura», lo cual no lo dijo en la otra. Porque cuanto menos el alma obra con habilidad propia, va más segura, porque va más en fe. Y esto se irá bien declarando por extenso en este segundo libro (2), en el cual será necesario que el devoto lector vaya con atención, porque en él se han de decir cosas bien importantes para el verdadero espíritu (3). Y aunque ellas son algo oscuras, de tal manera se abre camino de unas para otras, que entiendo se entenderá todo muy bien.

1 Afirmación se lee en A, B, C, D y e. p. Sólo el de Atcaudete traslada negación. El concepto es el mismo.

2 La e. p. cambia asi estas palabras del C- de AJc: En el cu»l pido al devoto lector atención benévola, porque en él, etc. A. B, C y D, no traen nada de esto.

3 A v B terminan aquí el capitulo Leense las lineas restantes en el C. de Ale. y en e. p.

LIBRO SEGUNDO.— CAP. II EN QüE SE COMIENZA A TRATAR DE LA SEGUNDA PARTE O CAUSA DE ESTA NOCHE, QUE ES LA FE. — PRUEBA CON DOS RAZONES COMO ES MAS OSCURA (1) QUE LA PRIMERA Y QUE LA TERCERA.

1. Sigúese ahora tratar de la segunda parte de esta noche, que es la fe, la cual es el admirable medio (2) que decíamos para ir al término, que es Dios, el cual decíamos era también para el alma naturalmente tercera causa o parte de esta noche. Porque la fe, que es el medio, es comparada a la media noche. Y asi, podemos decir que para el alma es más oscura que la primera, y, en cierta manera, que la terrera; porque la primera, que es la del sentido, es comparada a la prima noche, que es cuando cesa la vista de todo objeto sensitivo, y así no está tan remota de la luz como la media noche. La tercera parte, que es el ante lucano, que es ya lo que está próximo a la luz del día, no es tan oscuro como la media noche; pues ya está inmediata a la ilustración e información de la luz (3) del dia, y ésta es comparaba a Dios. Porque aunque es verdad que Dios es para el alma tan oscura noche como la fe, hablando naturalmente; pero, porque acabadas ya estas tres partes de la noche, que para el alma lo son naturalmente, ya va Dios ilustrando al alma sobrenaturalmente con el rayo de su divina luz (4), lo cuei es el principio de la perfecta unión que se sigue, pasada la tercera noche, se puede decir que es menos (5) oscura.

2. Es también más oscura que la primera, porque ésta penenece a la parte inferior del hombre, que es la sensitiva, y, por consiguiente, más exterior; y esta segunda de la fe pertenece a 1 E. p.; Prueba por dos tazones que es más oscura, etc.

2 E. p.: modo.

4 La e. p. añade estas palabras, que faltan en todos los códices: g con modo más alto, superior g experimentado.

5 Asi la e. p.. que corrige un error material del C. de Ale— A y B: oseara, sünleraente.

la parte superior del hombre, que es la racional, y, por el consiguiente, más interior g más oscura, porque la priva de la luz racional, o, por mejor decir, la ciega (1); y asi, es bien comparada a la media noche, que es lo más adentro y más oscuro de la noche.

3. Pues esta segunda parte de fe habernos ahora de probar cómo es noche para el espíritu, asi como la primera lo es para el sentido. Y luego también diremos los contrarios que tiene, y cómo se ha de disponer el alma activamente para entrar en ella. Porque de lo pasivo, que es lo que Dios hace sin ella para meterla en ella, allá diremos en su lugar, que entiendo sera el tercer libro (2).

1 Esta fué otra de las proposiciones qu<» algunos hallaron condenables en c?to« escritos, y la denunciaron al Santo Tribunal. Tiene, sin embargo, un sentido verisimo y por entero conforme a la doctrina católica. No afirma el Santo en estas palabra' que la fe destruya la naturaleza, o apague las lucs de la razón humana (S Thoma». Samma. 1.» Part.. q. 1. a. 8. rr alibi), lo que intenta significar es. que el conocimiento por fe. excluye simultáncamenre e¡ propio y natural modo de conocer de la razón, v en cuanto a esto sólo se dice privan al alma, en el acto de fe. de la luz racional y la dejan como ciega, para levantarla a otro más noble, sublime y muy diverso modo de conocimiento, que k)os de destruir la razón la perfecciona y dignifica Sabido es. en buena filosofía, que el propio y connatural obieto del entendimiento en esta vida, son las cosas visibles, materiales y corpóreas, como enseñan, con S. Tomás, comunmente los filósofos. El hombre por naturaleza propende a conocerlas con claridad y hasta con evidencia, si es posible, calidades que no puede intentar racionalmente en las cosas de fe. que de suyo son obscuras, corro ya lo diio S. Pablo en su célebre texto (ad Hebr..

XI, 1): Fides est sperandarum subttant'i rerum, ¿irgumentum non npparientinm. Este modo de hablar no es exclusivo de! Santo, sino propio de todo* los místicos y muy conforme a la doctrina teológica; y nadie mas celosos para defender los justos fueros de la razón humana que los místicos, y nadie ha formado tampoco concepto tan noble de la naturaleza del alma como ellos, según es de ver en todos sus escritos. (Cfr Respuesta, del P Basilio Ponce de León, y Dilucidatio. part. II. c. 2, entre otros muchos autores que esclarecen esta materia) Además, en el siguiente capítulo explica el Santo con la perspicuidad suficiente el alcance que da a estas palabras.

2 Aquí terminan el C. de Ale. y la e p.-A y B añaden: Como también habe mos dicho (/ prometido de decir de la pasiva de la primera en el segundo. Ya se ha dicho que hay cierta confusión en el Santo en algunas recensiones suyas. De las materias indicadas habla en U Noche Oscura.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. IH 7!

COmO LA FE F.S NOCHE OSCURA PARA EL ALMA. — PRUEBALO CON RA-ZONES Y AUTORIDADF5 Y FIGURAS DE LA ESCRITURA (1).

t. La fe, dicen los teólogos, que es un hábito del alma cierto y oscuro. Y la razón de ser hábito oscuro es porque hace creer verdades reveladas por el mismo Dios, las cuales son sobre toda luz natural, y exceden a todo humano entendimiento, sin alguna proporción (2). De aqui es que, para el alma, esta excesiva luz que se le da de fe le es oscura tiniebla, porque lo más priva y vence a lo menos, asi como 1p luz del sol priva otras cualesquier luces, de manera que nc parezcan luces cuando ella luce y vence nuestra potencia visiva. De manera que antes la ciega y priva de la vista que se la da, por cuanto su luz es» muy desproporcionada y excesiva a la potencia visiva. Así, la luz de la fe, por su grande exceso (3) oprime y vence la del entendimiento; la cual solo se extiende de suyo a la ciencia natural, aunque tiene potencia (4) para lo sobrenatural, para cuando Nuestro Señor la quisiere poner en acto sobrenatural.

2. De donde ninguna cosa de suyo puede saber, sino por via natural, lo cual es solo lo que alcanza por los sentidos (5).

1 Tal es el titulo que se lee en el C de Ale. y en e p — A y B traen sólo la primera parte 2 La e. p. omite: sin alguna proporción.

3 La e. p.: Por su gran exceso y por el modo que tiene Dios en comunicarla excede la de nuestro entendimiento.

4 E. p.: potencia obediencial. Asi se llama en el lenguaje de la Escuela. Para cuya inteligencia es de saber, que en filosofía se dan vanas divisiones de la potencia entre otras, en natural y obediencial. La primera es la que se ordena a un acto proporcionado a las fuerzas de la naturaleza, como el agua tiene potencia natural para enfriar, el fuego para calentar, etc. Obediencial es la que se ordena a un acto que excede las fuerzas naturales, al cual acto es inducida por Dios; y, pues esta fuera de las leyes de la naturaleza, puede obrar también fuera de su dominio. La potencia obediencial tiene mucha aplicación en teología mística, ya que ella es la que dispone las potencias del alma para los recibos sobrenaturales de la gracia, los cuales todos exceden la capacidad natural. Esta potencia se llama también receptiva o pasiva.

5 La e. p.. precisando el concepto Por via natural que comienza por los sentidos. Aqui expone el Santo la doctrina corriente en la filosofía escolástica, condensad» Para lo cual ha de tener los fantasmas y las figuras ( 1 ) de los objetos presentes en si o en sus semejantes (2), y de otra manera, no; porque, como dicen los filósofos: Ab objeto et potentia paritur notiiia. Esto es: Del objeto presente y de la potencia nace en el alma la noticia. De donde si a uno le dijesen cosas que él nunca alcanzo a conocer, ni jamás vio semejanza de ellas, en ninguna manera le quedaría más luz de ellas que si no se las hubiesen dicho. Pongo ejemplo. Si a uno le dijesen que en cierta isla hay un animal que él nunca vio, si no le dicen de aquel animal alguna semejanza, que él haya visto en otros, no le quedará más noticia ni figura de aquel animal que antes, aunque más le estén diciendo de él, Y por otro ejemplo más claro se entenderá mejor. Si a uno que nació ciego, el cual nunca vió color alguno, le estuviesen diciendo cómo es el color blanco o el amarillo, aunque más le dijesen, no entendería más así que asi; porque nunca vió los tales colores ni sus semejanzas para poder juzgar de ellos; solamente se le quedaría el nombre de ellos, porque aquello púdolo percibir con el oido, mas la forma y figura no, porque nunca la vió.

3. De esta manera (3), es la fe para con el alma, que nos dice cosas que nunca vimos ni entendimos en si, ni en sus semejanzas, pues no la tienen (4). Y asi, de ella no tenemos luz de ciencia natural, pues a ningún sentido es proporcionado lo que nos dice; pero sabérnoslo por el oido, creyendo lo que nos enseña, sujetando y cegando nuestra luz natural. Porque, como dice San Pablo: Fides ex auditu (5). Como si dijera: la fe no en el axioma filosófico: Nihil est in intellectu quin prius non fuerit tn sensu¿ doctrina discutida, como casi todas las grandes cuestiones filosóficas. Pero ya hemos dicho, que el Santo sigue, en la generalidad de los casos, la filosofía que mas reputación goza en la Iglesia, y siempre de indiscutida pureza ortodoxa. La adición de la e. p. está basada en la explicación que da la Escuela al axioma citado sobre la génesis del conocimiento humano. El propio Santo da aqui un curso de doctrina clasica en la materia y en alguno de los capítulos siguientes.

2 E. p.: en sus semejanzas.

3 La e. p. trae aqui este paréntesis: (aunque no semejante en todo).

4 En la e. p. se lee: ni en semejanzas suyas, que sin revelación nos pudieran ¡levar a su conocimiento.

5 Ad Rom., X. 17.

LfBRO SEGUNDO. — CAP. in es ciencia que entra por ningún sentido, sino sólo es consentimiento del alma de lo ( 1 ) que entra por el oído.

n. Y aun la fe excede mucho más de lo que dan a entender los ejemplos dichos. Porque no solamente no hace noticia y ciencia, pero, como habernos dicho, priva y ciega de otras cualesquier noticias y ciencia, para que puedan bien juzgar de ella (2). Porque otras ciencias con la luz del entendimiento se alcanzan; mas ésta de la fe, sin la luz del entendimiento se alcanza, negándola por la fe; y con la luz propia se pierde, si rio se oscurece. Por lo cual dijo Isaias: Si non credideritis, non intelligeiis (3) Esto es: Si no creyéredes, no entenderéis. Luego claro está que la fe es noche oscura para el alma, y de esta manera la da luz, y cuanto más la oscurece, más luz la da de si. Porque cegando da luz, según este dicho de Isaias: Porque si no creyéredes, esto es, no tendréis luz (4). Y asi fué figurada la fe por aquella nube que dividía a los hijos de Israel y a los egipcios al punto de entrar en el mar Bermejo, de la cual dice la Escritura que: rrat nubes tenebrosa, ct illuminans noctem (5). Quiere decir: Que aquella nube era tenebrosa y alumbradora a la noche.

5. Admirable cosa es que, siendo tenebrosa, alumbrase la noche. Esto era porque la fe, que es nube oscura y tenebrosa para el alma (la cual es también noche, pues en presencia de la fe, de su luz natural queda privada y ciega), con su tiniebla alumbre y dé luz a la tiniebla del alma, porque así convenia que fuese semejante al maestro el discípulo. Porque el hombre que esta en tiniebla, no podía convenientemente ser alumbrado sino por otra tiniebla, según nos lo enseña David, diciendo: Dees diei eruciat verbum et nos nocti indicat scienüam (6) Quiere 1 La c. p. modifica en esta manera la frase: la fe no es ciencia que entra por ningún sentido, sino luz superior que ctitra por el oído.

2 E. p.: Porque no solamente no hace evidencia o ciencia, sino, como habernos dicho, excede y sobrepuja otras cualesquier noticias y ciencia, para que puedan bien juzgar de ella en perfecta contemplación.

3 Isai., VII, 9. Así el C. de Ale La autoridad parece tomada de los Setenta, con la vanante de ñeque por non.

A Véase cómo la e. p. arregla esta autoridad: Si no creyéredes, esto es. os cegéredes. no entenderéis, esto es. no tendréis luz y conocimiento levantado y sobrenatural.

5 Exod., XIV. 20.

6 Ps. XVTII. 3 7a decir: El día rebosa y respira palabra al día, y la noche muestra ciencia a la noche. Que. hablando más claro, quiere decir: El día, que es Dios en la bienaventuranza, donde ya es de día a los bienaventurados ángeles y almas que ya son día, les comunica y pronuncia (1) la palabra, que es su Hijo, par8 que le sepan y le gocen. Y la noche, que es la fe en la iglesia militante, donde aun es de noche, muestra ciencia a la Iglesia, y, por el consiguiente, a cualquiera alma, la cual le es noche, pues esta privada (2) de la clara sabiduría beatifica; y en presencia de la fe, de su luz natural está ciega.

6. De manera que lo que de aquí se ha de sacar, es que la fe porque es noche oscura, da luz al alma, que está a oscuras, porque se venqa a verificar (3) lo que también dice David a este proposito diciendo:Et nox illuminatio mea in deliciis meis (4) Que quiere decir: La noche será mi iluminación en mis deleites (5). Lo cual es tanto como decir: en los deleites de mi pura contemplación y unión con Dios, la noche de la fe será mi guia. En lo cual claramente da a entender (6) que el alma ha de estar en tiniebla para tener luz para este camino.

TRATA EN GENERAL COMO TAMBIEN EL ALMA HA DE ESTAR A OS-CURAS EN CUANTO ES DE SU PARTE, PARA SER BIEN GDIAOA POR LA FF. A SUMA CONTEMPLACION.

1. Creo se va ya dando a entender algo cómo la fe es oscura noche para el alma, y cómo también el alma ha de ser oscura o estar a oscuras de su luz (7), para que de la fe se 1 í,a e. p. modifica esta frase de los Códices: fes comunica y descubre sn divina palabra.

2 Esta privada. Asi lo* Mas. La e. p.: aun no goza.

4 Ps.cxxxvni.ii.

5 Deleites se lee en Ale. ye. p. — A y B trasladan delicias.

6 La frase en lo cual claramente da a entender, que se lee en loa códices, se modifica en la e. p. por dando a entender. La que viene a continuación: para tener luz para este camino, la imprime: para tener luz y poder andar este camino.

LfBRO SEGl'VDO. — CUP IV deje guiar a este alto término de unión Pero para que eso ei alma sepa hacer, convendrá ahora ir declarando esta oscuridad que ha de tener el alma (! ) algo mas menudamente, para entrar en este abismo de la fe. Y así, en este capitulo hablaré en general de ella, y adelante, con el favor divino, iré diciendo más en particular el modo que se ha de tener para no errar en fila ni impedir a tal guía.

2 Digo, pues, que el alma, para haberse de guiar bien por la fe a este estado, no sólo se ha de quedar a oscuras según aquella parto que tiene respecto a las criaturas y a 'lo temporal, que es la sensitiva e inferior (de que habernos ya tratado), sino que también se ha de cegar y oscurecer según la parte que tiene respecto a Dio* y a lo espiritual, que es es la racional (2) y superior, de que ahora vamos tratando. Porque para venir un alma a llegar a la transformación sobrenatural, claro está que hs de oscurecerse y trasponerse a todo lo que contiene (3) su natural, que es sensitivo y racional. Porque sobrenatural, eso quiere decir que sube sobre el natural, luego el natural, abajo queda. Porque como quiera que esta transformación y unión es cosa que no puede ca<T en sentido y habilidad humana, ha de vaciarse de todo lo que puede caer (4) en ella perfectamente y voluntariamente, ahora sea de arriba, ahora de abajo, según el afecto, digo (5), y voluntad, en cuanto es de su parte, porque n Dios ¿quién le quitará que él no hagíi fo que quisiere en el alma resignafla, aniquilada y desnuda? Pero de todo se ha de vaciar como sea cosa que puede caer (6) en su capacidad, de manera que (7) aunque más cosas sobrenaturales vaya teniendo, siempre se ha de quedar como desnuda de ellas y a oscuras; asi como el ciego, arrimándose a la fe oscura, tomándola por guia y luz, y no arrimándose a cosa de las que entiende, gusta y siente e imagina.

I K. p. omite el alma 1 Racional trasladan A. B. C. D y la e. p. Sólo en Ale. leemos ratón.

4 Ale.: caer. Los demás caber.

* La e. p. abrevia: lo que puede caber en ella de afición, digo.

6 Como en la nota 1.

7 E. p abrevia asi: Pero de todo se ha de vaciar, de manera que.

Porque todo aquello es tiniebla que la hará errar; y la fe es sobre todo aquel entender y gustar y sentir e imaginar. Y si en esto no se ciega, quedándose a oscuras (1) totalmente, no viene a lo que es más, que es lo que enseña la fe.

3. El ciego, si no es bien ciego, no se deja bien guiar del mozo de ciego, sino que por un poco que ve, piensa que por cualquiera parte que ve, por allí es mejor ir, porque no ve otras mejores; y así, puede hacer errar al que le guia y ve más que él; porque, en fin, puede mandar más que el mozo de ciego (2). Y así, el alma, si estriba en algún saber suyo, o gustar o sentir de Dios, como quiera que ello, aunque más sea, sea muy poco y disímil de lo que es Dios, para ir por este camino, fácilmente yerra o se detiene, por no querer quedarse bien ciega en fe, que es su verdadera guía.

4. Porque eso quiso decir también San Pablo cuando dijo: Accedentcm ad Dcum oporlet credere quod est (3). Quiere decir. Al que se ha de ir uniendo a Dios, conviénele que crea su ser. Como si dijera: el que se ha de venir a juntar en una unión con Dios, no ha de ir entendiendo ni arrimándose al gusto, ni al sentido, ni a la imaginación, sino creyendo su ser (4), que no cae en entendimiento, ni apetito, ni imaginación, ni otro algún sentido, ni én esta vida se puede saber (5); antes en ella, lo más alto que se puede sentir y gustar de Dios, dista en infinita manera de Dios y del poseerle puramente. Isaías y San Pablo dicen: Nec ocultis vidit, nec auris aadivit, nec in cor hominis asce ndit, quae praeparavit Deas iis, qui diligunt illum (6). Que quiere decir: Lo que Dios tiene aparejado pora los que le aman, ni ojo jamás lo vio, ni oído lo oyó, ni cayó en corazón ni pensamiento de hombre. Pues como quiera que el alma pretenda 2 La e. p. modifica: al que le gola, porque obra como si viese, g puede mandar más que ta mozo.

3 Hebr.. XI. 6.

4 E. p.: sino creyendo la perfección del ditrino ser.

5 Como es. añade la e. p.

6 IaaL. LXTV. 4; I ad Cor.. II. 9.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. IV unirse por gracia perfectamente en esta vida con aquello que por gloria ha de estar unida en la otra, lo cual, como aquí dice San Pablo, no vio ojo, ni oyó oído, ni cayó en corazón de hombre en carne (1), claro está que para venir a unirse en esta vida con ello por gracia y por amor perfectamente, ha de ser s oscuras de todo cuanto puede entrar por el ojo, y de todo lo que se puede recibir con el oido, y se puede imaginar con la fantasía, y comprender con el corazón, que aqui significa el alma. Y así, grandemente se estorba un alma para venir a este alto estado de unión con Dios, cuando se ase a algún entender, o sentir, o imaginar, o parecer, o voluntad, o modo suyo, o cualquiera otra obra o cosa propia, no sabiéndose desasir y desnudar de todo ello. Porque, como decimos, a lo que va, es sobre todo eso, aunque sea lo mas que se puede saber o gustar; y asi, sobre todo se ha de pasar al no saber.

5. Por tanto, en este camino, el entrar en camino es dejar •su camino; o, por mejor decir, es pasar al término y dejar su modo, es entrar en lo que no tiene modo (2), que es Dios. Porque el alma que a este estado llega, ya no tiene modos ni maneras, ni menos se ase ni puede asir a ellos. Digo modos de entender, ni de gustar, ni de sentir, aunque en si encierra todos los modos, al modo del que no tiene nada, que lo tiene todo. Porque teniendo ánimo para pasar de su limitado natural interior y exteriormente, entra en limite sobrenatural (3) que no tiene modo alguno, teniendo en sustancia (4) todos los modos. De donde el venir aquí, es el salir de allí, y de aqui y de allí saliendo de si muy lejos, de eso bajo para esto sobre todo alto.

6. Por tanto, trasponiéndose a todo lo que espiritual y naturalmente (5) puede saber y entender, ha de desear el alma con todo deseo venir a aquello que en esta vida no puede saber ni caer en su corazón. Y dejando atrás todo lo que temporal y es- 1 Ale. ye. p.: de hombre en carne. A y B: de carne.

2 Ale. y e. p.: es entrar en lo que no tiene modo. A y B es entrar en el término que no tiene modo.

3 E. p.: entra sin límite en lo sobrenatural.

4 Con eminencia traslada la e. p. en vez de en sustancia, que traen ios Códices.

piritualraente (1) gusta g siente, g puede gustar y sentir en esta vida, ha de desear con todo deseo venir a aquello que excede todo sentimiento y gusto. Y para quedar libre y vacía para ello, en ninguna manera ha de hacer presa en cuanto en su alma recibiere espiritual, o sensitivamente (como declararemos luego, cuando esto tratemos en particular), teniéndolo todo por mucho menos. Porque cuanto más piensa que es aquello que entiende, gusta e imagina, y cuanto más lo estima, ahora sea espiritual, ahora no, tanto más quita del supremo bien y más se retarda de ir a él; y cuanto menos piensa qué es lo que puede tener, por más que ello sea, en respecto del sumo bien, tanto más pone en él y le estima, y, por el consiguiente, tanto más se llega a él. Y de esta manera a oscuras grandemente se acerca el alma a la unión por medio de la fe, que también es oscura, y de esta manera la da admirable luz la fe. Cierto, que si el alma quisiese ver, harto más presto (2) se oscurecería cerca de Dios, que el que abre los ojos a ver el gran resplandor del sol.

7. Por tanto, en este camino, cegándose en sus potencias, ha de ver luz, según lo que el Salvador dice en el Evangelio, de esta manera: ¡n judicium veni in hunc mundum: ut qui non vident, videant, et qui vident, caeci fiant (3). Esto es: Yo he venido a este mundo para juicio; de manera, que los que no ven vean, y los que ven, se hagan ciegos. Lo cual, asi como suena, se ha de entender acerca de este camino espiritual, que al alma, conviene saber, que estuviere a oscuras (4), y se cegare en todas sus luces propias y naturales, verá sobrenaturalmente; y la que a alguna luz suya se quisiere arrimar, tanto más cegará y se detendrá en el camino de la unión.

8. Y pera que procedamos menos confusamente, paréceme 1 Asi el C. de Ak. La e p. espiritual g sensualmente. A y B: Lo que espiritual -mente gusta g siente.

2 Presto. Esta palabra se lee en Ale. y en la e. p„ pero no en A y B.

3 Joan., IX. 39.

i Las palabras que al alma, conviene saber, que estuviere a oscuras, que es como las trae el C. de Ale, vienen en A y B: que. conviene saber al alma que estuviere a oscuras. La e. p., «oprimiendo la autoridad evangélica, enlaza asi la frase anterior a ella con esta de que as— hablando: ha de ver luz. de manera que el alma que estuviere a oscuras.

LlBkO ShGUNDO. — CAP. IV