sera necesario dar a entender en el siguiente capítulo, qué cosa sea ésta que llamamos unión del alma con Dios; porque, entendido esto, se dará mucha luz en lo que de aquí adelante iremos diciendo; y así, entiendo viene bien aquí el tratar de ella, como en su propio lugar. Porque, aunque se corla el hilo de lo que vamos tratando, no es luera de proposito, pues en este lugar sirve para dar luz en lo mismo que se va tratando (1), y asi, servirá el capitulo intrascriio como de paréntesis, puesto entre uno misma enliuiema (2), pue.N luego ñafiemos de venir a tratar en particular de las tres potencias del alma, respecto de fas tres virtudes teologales, acerca de esta segunda noche 1N OUE Sfc DECLARA OLI- CusA SI. A 1 NloN DLL ALA1A CON UIOS — PO-NE UNA COMPARACION (¿) 1 Por lo que atrás queda dicho, en alguna manera se da o entender lo que aqui entendemos poi unión del alma con Dios, y por eso se entenderá aqui mejor lo que dijéremos de ella. Y no es ahora mi intento tratar de las divisiones de 1 Lo que sigue hasta el fío, taita en los manuscrito- A y H 2 fuejfo entre una misma cntimemci. Usta Irasv no la t/ae la e p.
I Con razón acaba Ue decirnos el Sanio c;uc este capitulo lo pone aqui como pa réntesis necesario para la mejor inteligencia ile lo que ha dV explanar er, los capítulos sucesivos respecto de la purificación activa de las tres potencias del alma; porque conocido bien el fin a que tal puryación se ordena se empleen los medios conducentes a él con más lleno conocimiento Comienza el Santo por hacer merced al lector de la.< múltiples divisiones que dan los místicos de la unión con Diol. y se fija solo en la uiái conveniente al alma, que es la activa o adquirida con nuestras propias fuerzas y ayu da ordinaria de la gracia Es, ademas, la que mejor encuadra en este tratado de inten sa acción del alma en orden a la purgación de lo¡> seutiJos / potencias como medio necesario para la rran-.formación amaros.! en Dios, meta > termino de estos escritos del Santo. Para prevenir groseros en ores panteísticos, advertimos con el autor de la Médula Mística (trat. V, c. I. n. 2). que entiende el Santo por unión "un enlace y conjunción de dos cosas, las cuales cosas, aunque esten unidas, se han de conservar diversas, y cada una ha de conservar su naturaleza, como enseña Santo Tomás lili Pan., q. 2, a. 1). porque si no, ya no fuera unión, sino identidad. V asi, unión del alma con Dios, será un enlace y conjunción del alma con Dios y Dios con el alma, pues no puede estar unido el uno al otro, si el otro no está umdo con él. y de suerte que el alma se quede alma, y Dios se quede Dios Mas como cuando dos cosas se unen, la que más tuerza, mas virtud y actividad tiene, comunica a la otra sus propieella, ni de sus partes (1), porque seria nunca acabar si ahora rae pusiese a declarar cuál sea la unión del entendimiento, y cuál según la voluntad, y cuál también según la memoria, y cuál la transeúnte, y cuál la permanente en las dichas potencias; y luego cuál sea la total transeúnte y permanente según las dichas potencias juntas. De eso a cada paso iremos tratando en el discurso, ahora de lo uno, ahora de lo otro. Pues ahora no hace al caso para dar a entender lo que aquí habernos de decir de ellas, y muy mejor (2) se dará a entender en sus lugares, cuando, yendo tratando de la misma materia, tengamos el ejemplo vivo junto al entendimiento presente, y allí se notará y entenderá cada cosa, y se juzgará mejor de ella.
2. Ahora sólo trato de esta unión total y permanente sedades; de aquí es que. como Dios es de mayor fortaleza, virtud y actividad que el alma, comunica al alma las propiedades de Dios, y la hace como deifica, y la deja como divinizada, mas o meaos, conforme fuere mas o menos la unión entre los dos." Este concepto, que es básico en la mística cristiana, es el de S. Juan de la Cruz. De haberlo entendido así muchos escritores que de él han hablado, habrían evitado en sus obras numerosos dislates, ya asemejándole a los gnósticos y alumbrados, ya a los contempladores indostánicos, aspirantes al estúpido nirvana. El insigne Doctor de la Iglesia no tiene más que aplicar a la unión del alma con Dios, en forma condensada y vigorosa, las enseñanzas de la Teología católica, admirablemente concordes con las más firmes experiencias de la psicología del amor, que es uno de los grandes méritos del Santo, como, en general, de la mística española. Prescindiendo de la unión natural por esencia, presencia y potencia, que no hace al caso, y presupuesta la unión con Dios por medio de la gracia santificante, que se recibe en la substancia del alma, y es raíz de las virtudes infusas como la fe, esperanza y caridad y de los dones del Espíritu Santo, la cual unión habitual es compatible con pecados veniales e imperfecciones y defectos, habla en este capítulo de la unión actual activa, que nosotros podemos y debemos procurar, queriendo lo que Dios quiere, y aborreciendo lo que Dios aborrece.
Por no decir la única, diremos que es la que más interesa al alma. Ella procurada y lograda, fácilmente concede Dios Nuestro Señor todas sus riquezas Mística Por eso la encarece tanto Santa Teresa en las Moradas Quintas, capitulo III, por estas palabras: "La verdadera unión se puede muy bien alcanzar, coa el favor de Nuestro Señor, si nosotros nos esforzamos a procurarla, con no tener voluntad sino atada coa lo que fuere voluntad de Dios. |Oh, qué de ellos habrá que diganos esto, y nos parezca que no queremos otra cosa, y moriríamos por esta verdad, como creo ya he dicho I Pues yo os digo, y lo diré muchas veces, que cuando lo fuere, que habéis alcanzado esta merced del Señor, y ninguna cosa se os de de estotra unión regalada [habla de la fruitiva] que queda dicha." Creo que esta unión es la verdadera clave de bóveda del edificio perfecto en cuanto pende de la disposición humana. ¡Y que doctrina rao sana propenda en su corriente a Invadir el campo de los alambrados!
1 Ni de sus partes. Asi en Ale. A y B.
2 La e. p. resume así estas frases: "Y no es ahora nuestro intento declarar en particular cuál sea la unión del entendimiento y qué sea la de La voluntad, y cuál también la de la memoria, y cual la transeúnte y cuál la permanente ea las dichas potencias, que de eso Iremos tratando adelante, y muy mejor," etc.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. V gún la sustancia del alma y sus potencias en cuanto al hábito oscuro de unión; porque en cuanto al acto, después diremos, con el favor divino, cómo no puede haber unión permanente en las potencias en esta vida, sino transeúnte.
3. Para entender, pues, cuál sea esta unión de que vamos tratando, es de saber, que Dios, en cualquiera alma, aunque sea la del mayor pecador del mundo, mora y asiste sustancialmente. Y esta manera de unión (1) siempre está hecha entre Dios y las criaturas todas, en la cual les está conservando el ser que tienen; de manera que si de ellas de esta manera faltase, luego se aniquilarian y dejarían de ser. Y así, cuando hablamos de unión del alma con Dios, no hablamos de esta sustancial que siempre esta hecha (2); sino de la unión y transformación del alma con Dios (3), que no está siempre hecha, sino sólo cuando viene a haber semejanza de amor; y, por tanto, ésta se llamará unión de semejanza, así como aquélla unión esencial o sustancial. Aquélla natural; ésta sobrenatural. La cual es cuando las dos voluntades, conviene a saber, la del alma y la de Dios, están en uno conformes, no habiendo en la una cosa que repugne a la otra. Y asi, cuando el alma quitare de si totalmente lo que repugna y no conforma con la voluntad divina, quedará transformada en Dios por amor.
4. Esto se entiende no sólo lo que repugna según el acto, sino también según el hábito, de manera que no sólo los actos voluntarios de imperfección le han de faltar, mas los hábitos de esas cualesquier imperfecciones ha de aniquilar (4). Y por cuanto toda cualquier criatura y todas las acciones y habilidades de ella no cuadran ni llegan a lo que es Dios, por eso se ha de desnudar el alma de toda criatura y acciones y habilidades suyas, conviene a saber: de su entender, gustar y sentir, para que echa- 1 En la e p. se añadió: o presencia (que la podemos llamar de orden natural.)
2 Asi los códices. La e. p. cambia en esta manera la frase: no hablamos de esta presencia de Dios que siempre hoy en todas las criaturas.
3 Por amor, añade la e. p.
4 La e. p. abrevia: no sóio los actos voluntarios de imperfección le han de faltar, mas también los hábitos.
do todo lo que es disímil y disconforme a Dios, venga a recibir semejanza de Dios; no quedando en ella cosa que no sea vofuntad de Dios, y asi se transforma en Dios. De donde aunque es verdad que, como habernos dicho, esta Dios siempre en el alma dándole y conservándole el ser natural de ella con su asistencia (1), no, empero, siempre la comunica el ser sobrenatural Porque este no se comunica sino por amor y gracia, en la cual no todas las almas están; y las que están, no en igual grado, porque unas están en más, otras en menos grados de amor. De donde a aquella alma se comunica Dios más, que está más aventajada en amor; lo cual es tener más conforme su voluntad con la de Dios. Y la que totalmente la tiene conforme y semejante, totalmente está unida y transformada en Dios sóbrenaturalrnente. Por lo cual, según ya queda dado a entender, cuanto una alma mas vestida está de criaturas y habilidades de ella, según el afecto y el hábito, tanto menos disposición tiene para la tal unión, porque no da total lugar a Dios para que la transforme en lo sobrenatural. De manera que el alma no ha menester más que desnudarse de estas contrariedades y disimililudines naturales, para que Dios, que se le está comunicando naturalmente por naturaleza, se le comunique sobrenaturalmente por gracia (2).
5. Y esto es lo que quiso dar a entender San Juan, cuando dijo. Qui non ex sanguinibus, ñeque ex volúntate carnis, ñeque ex volúntate viri, sed ex Deo nati sunt (3). Como si dijera: Dio poder para que puedan ser hijos de Dios, esto es, se puedan transformar en Dios, solamente aquellos que no de las sangres, esto es, que no de las complexiones y composiciones naturales, son nacidos, ni tampoco de la voluntad de la carne, esto es, del albedrio de la habilidad y capacidad natural, ni menos de la voluntad del varón; en lo cual se incluye todo modo 1 E. p.: presencie.
2 La e. p. dice: "De manera que el alma ha menester desnudarse de estas contrariedades y desemejanzas naturales para que Dios, que asiste naturalmente en ella por esencia, se le comunique sobrenaturalmente por gracia en transformación de unión" (suprime luego las diecinueve lineas que siguen, y continúa), "que el estado de la perfección y renacer en el Espíritu Santo", etc.
3 Joan., I. 13.
y manera de arbitrar y comprender con el entendimiento. No dio poder a ningunos de éstos para poder ser hijos de Dios, sino a los que son nacidos de Dios, esto es, a los que, renaciendo por gracia, muriendo primero a todo lo que es hombre viejo, se levantan sobre si a lo sobrenatural, recibiendo de Dios la tal renacencia y filiación, que es sobre todo lo que se puede pensar. Porque como el mismo San Juan dice en otra parte: Nisi qui* renatus /ucrit ex agua, et Spiritu Sanctu, non potest viderr rrgnum Dei (!) Quiere decir; el que no renaciere en el Espíritu Santo, no podra ver este reino de Dios, que es el estado de perfección, y renacer en el Espíritu Santo en esta vida (2), es tener una alma simílima a Dios en pureza, sin tener en sí alguna mezcla de imperfección, y asi, se puede hacer pura transformación por participación de unión, aunque no esencialmente.
6 Y para que se entienda mejor lo uno y lo otro, pongamos una comparación. Estíl el rayo del sol dando en una vidriera. Si la vidriera tiene algunos velos de manchas o nieblas. ikj la podrá esclarecer y transformar en su luz totalmente como si estuviera limpia de todas aquellas manchas, y sencilla; antes tanto menos la esclarecerá, cuanlo ella estuviere menos desnuda de aquellos velos y manchas; y tanto más, cuanto más limpia estuviere (3), y no quedara por el rayo, sino por ella; tanto, que si ella estuviere limpia y pura del todo, de tal manera la transformara y esclarecera el rayo, que parecerá el mismo rayo y dará la misma luz que el rayo, aunque, a la verdad, la vidriera, aunque se parece al mismo rayo, tiene su naturaleza distinta del mismo fayo, mas podemos decir que aquella vidriera es rayo o luz por participación. Y así, el alma es como esta vidriera, en la cual siempre está embistiendo o, por mejor decir, en ella está morando esta divina luz del ser de Dios por naturaleza, que habernos dicho.
i loan.. 111. 5.
A y B.: perfectamente en esta vida.
En la e. p. faltan las palabras: tanto más, cnanto mas limpim titaviere 7. En dando lugar el alma (que es quitar de si todo velo y mancha de criatura, lo cual consiste en tener la voluntad perfectamente unida con la de Dios; porque el amar es obrar en despojarse y desnudarse por Dios de todo lo que no es Dios), luego queda esclarecida y transformada en Dios, y le comunica Dios su ser sobrenatural de tal manera, que parece el mismo Dios, y tiene lo que tiene el mismo Dios. Y se hace tal unión cuando Dios hace al alma esta sobrenatural ( 1 ) merced, que todas las cosas de Dios y el alma son unas en transformación participante; y el alma más parece Dios que alma, y aun es Dios por participación; aunque es verdad que su ser naturalmente tan distinto se le tiene del de Dios como antes, aunque está transformada; como también la vidriera le tiene distinto del rayo, estando de él clarificada.
8. De aquí queda ahora más claro, que la disposición para esta unión, como decíamos, no es el entender del alma, ni gustar, ni sentir, ni imaginar de Dios, ni de otra cualquier cosa; sino la pureza y amor, que es desnudez y resignación perfecta de lo uno y de lo otro sólo por Dios (2); y cómo no puede haber perfecta transformación, si no hay perfecta pureza; y cómo según la proporción de la pureza será la ilustración, iluminación y unión del alma con Dios, en más o en menos; aunque no será perfecta, como digo, si del todo no está perfecta y clara y limpia.
9. Lo cual también se entenderá por esta comparación. Está una imagen muy perfecta con muchos y muy subidos primores y delicados y sutiles esmaltes, y algunos tan primos y tan sutiles (3) que no se pueden bien acabar de determinar por su delicadez y excelencia. A esta imagen, el que tuviere menos clara y purificada vista, menos primores y delicadez echará de ver en la imagen; y el que la tuviere algo más pura, echará de ver más primores y perfecciones en ella; y si otro la tuviere aún más pura, verá aún más perfección; y, finalmente, el que más 2 La f p modifica: que la disposición para esta unión es la pureza a amor, que es resignación perfecta y desnudez total, sólo por Dios.
3 Y tan sutiles. Asi leen Ale. A y B La e. p. no lo irme LIBRO SEGUNDO. — CAP. V clara y limpia potencia tuviere, irá viendo más primores y perfecciones ( 1 ); porque en la imagen hay tanto que ver, que por mucho que se alcance, queda para poderse mucho más alcanzar de ella.
10. De la misma manera podemos decir que se han las almas con Dios en esta ilustración o transformación. Porque aunque es verdad que un alma, según su poca o mucha capacidad, jffuede haber llegado a unión, pero no en igual grado todas, porque esto es como el Señor quiere dar a cada una. Es a modo de como le ven en el cielo, que unos ven más (2), otros menos; pero todos ven a Dios y todos están contentos (3), porque tienen satisfecha su capacidad (4).
11. De donde aunque acá en esta vida hallemos algunas almas con igual paz y sosiego en estado de perfección, y cada una esté satisfecha, con todo eso podrá la una de ellas estar muchos grados más levantada que la otra, y estar igualmente satisfechas, por cuanto tienen satisfecha su capacidad (5). Pero la que no llega a pureza competente a su capacidad (6), nunca llega a la verdadera paz y satisfacción; pues no ha llegado a tener la desnudez y vacio en sus potencias, cual se requiere para la sencilla unión (7).
1 La e. p.: "y e! que la tuviere mas pura, echará de ver mas primores; y si otro la tuviere aún más pura, echará de ver aún más perfección; y, finalmente, el que más clara y limpia potencia tuviere, echará de ver más primores y perfecciones."
2 Más perfectamente, añade la e. p.
i Según el mayor o menor merecimiento, concluye la e. p.
5 La frase de los códices por cnanto tienen satisfecha so capacidad, la modifica asi la e. p.: cada ana según sn disposición y el conocimiento que de Dios tiene.
6 Competente a su capacidad. Así Ale, A y B. La e. p.; como parece que piden las ilustraciones y vocaciones de Dios.
EN QUE SE TRATA COMO LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES SON LAS QI'E HAN DE PONER EN PERFECCION LAS TRES POTENCIAS DEL ALMA, Y COMO EN ELLAS HACEN VACIO V TINIF.BLA LA.S DIO. AS VIRTUDES (1).
I. Habiendo, pues, de tratar de inducir las tres potencias del alma, entendimiento, memoria g voluntad, en esta noche espiritual, que es el medio de la divina unión, necesario es primero dar a entender en este capitulo, cómo las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, que tienen respecto a las dichas fres potencias como propios objetos sobrenaturales, y mediante las cuales el alma (2) se une con Dios según sus potencias, hacen el mismo vacío y oscuridad cada una en su potencia. La fe en el entendimiento, la esperanza en la memoria, g la caridad en la voluntad. Y después iremos tratando cómo se ha de perfeccionar el entendimiento en la tiniebla de la fe, g como la memoria en el vacío de la esperanza, y cómo también se he de enterrar (3) la voluntad en la carencia y desnudez de todo afecto para ir a Dios. Lo cual hecho, se verá claro cuanta necesidad tiene el alma, para ir segura en este camino espiritual, de ir por esta noche oscura arrimada a estas tres virtudes, que la vacian de todas las cosas y oscurecen en ellas. Porque, como habernos dicho, el alma no se une con Dios en esta vida por el entender, ni por el gozar, ni por el imaginar, ni por otro cualquier sentido; sino sólo por fe, según el entendimiento, y por esperanza, según la memoria, y por amor, según la voluntad (4).
1 La e p añade Decláranse al propósito dos autoridades, una de S. Laca» p otra de Isaías.
2 La e. p. abrevia, fe. esperanza y caridad, mediante ias cuales el alma.
3 Enterrar trasladan el de Ale. y B. El de Alba y la e. p.: entrar.
4 La e. p. cambia asi el texto de los códices "Por la esperanza, que se puede atribuir a la memoria (aunque ella esté en la voluntad), cuanto al vacio y olvido que causa de cualquiera otra cosa caduca y temporal, guardándose toda el alma para el sumo bien que espera, y por amor según la voluntad." Véase lo que dijimos en los orel ¡minares acerca de esta división de las potencias del alma.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. VI 2. Las cuales tres virtudes todas hacen, como habernos dicho, vacio en las potencias: la fe en el entendimiento, vacio y oscuridad de entender; la esperanza hace en la memoria vacio de toda posesión, y la caridad vacío en la voluntad y desnudez de todo afecto y gozo de todo lo que no es Dios. Porque la fe ya vemos que nos dice lo que no se puede entender con el entendimiento (1) Por lo cual San Pablo dice de ella ad Hebraeos de esta manera: Fides est sperandamm substantia rcrum, argumentum non apparentium (2). Que a nuestro propósito quiere decir, que la fe es sustancia de las cosas que se esperan; y aunque el entendimiento con firmeza y certeza consienta en ellas, no son cosas que al entendimiento se le descubren; porque si se le descubriesen, no seria fe. La cual, aunque le hace cierto al entendimiento, no le hace claro, sino oscuro,' 3. Pues de la esperanza no hay duda sino que también pone a la memoria en vacío y tiniebla de lo de acá y de lo de allá. Porque la esperanza siempre es de lo que no se posee; porque si se poseyese, ya no seria esperanza. De donde San Pablo dice ad Romanos: Spes, quae videtur, non est spes: nam quod vidct quis, quid sperat.0 Es a saber: la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que uno ve, esto es, lo que posee (3), ¿cómo lo espera? Luego también hace vacío esta virtud, pues es de lo que no se tiene, y no de lo que se tiene.
4. La caridad, ni más ni menos, hace vacío en la voluntad de todas las cosas, pues nos obliga a amar a Dios sobre todas ellas; lo cual no puede ser sino apartando el afecto de todas ellas, para ponerle entero en Dios. De donde dice Cristo (4) por San Lucas: Qui non renuntiat ómnibus quae possidet, non potest meas esse discipulus (5). Que quiere decir: El que no renuncia todas las cosas que posee con la voluntad, no puede ser mi disci- 1 La e p. añade: según su razón y luz natural.
2 Hebr.. XI. I.
3 Rom. VIII, 24. Ale. y e. p.: porque lo que uno ve. esto es lo posee, etc. A y B: porque si lo que uno ye. lo posee, etc.
4 A y B: Cristo Nuestro Señor. Ale. ye. p.: Cristo, solamente. Este caso se repite algunas veces.
5 Luc.. XIV. 33.
pulo. Y asi, todas estas tres virtudes ponen al alma en oscuridad y vacio de todas las cosas.
5. Y aqui debemos notar aquella parábola que nuestro Redentor dijo por San Lucas a los once capítulos en que dijo: Que el amigo había de ir a la media noche a pedir los tres panes a su amigo (1); los cuales panes significan estas tres virtudes. Y dijo que a la media noche los pedia para dar a entender que el alma a oscuras de todas las cosas, según sus potencias ha de adquirir (2) estas tres virtudes y en esa noche se ha de perfeccionar en ellas. En el capitulo sexto de Isaías leemos, que los dos serafines que este Profeta vio a los lados de Dios, cada uno con seis alas, que con las dos cubrían sus pies, que significaba cegar y apagar los afectos de la voluntad acerca de todas las cosas para con Dios; y con las dos cubrían su rostro, que significaba la tiniebla del entendimiento delante de Dios, y que con las otras dos volaban. Para dar a entender el vuelo de la esperanza a las cosas que no se poseen, levantada sobre todo lo que se puede poseer de acá y de allá, fuera Dios.
6. A estas tres virtudes, pues, habernos de inducir las tres potencias del alma, informando a cada cual en cada una de ellas, desnudándola y poniéndola (3) a oscuras de todo lo que no fueren estas tres virtudes. Y ésta es la noche espiritual que arriba llamamos activa; porque el alma hace lo que es de su parte para entrar en ella. Y así como en la noche sensitiva dimos modo de vaciar las potencias sensitivas de sus objetos sensibles según el apetito, para que el alma saliese de su término al medio, que es la fe; asi, en esta noche espiritual daremos, con el favor de Dios, modo cómo las potencias espirituales se vacien y purifiquen de todo lo que no es Dios, y se queden puestas en la oscuridad de estas tres virtudes, que son el medio, como habernos dicho, y disposición para la unión del alma con Dios.
1 Luc.. XI, 5. E. p. suprime las palabras a so amigo.
2 E. p.: ha de disponerse para la perfección de estas tres virtudes.
3 E. p.: "Informando al entendimiento con la fe, desnudando la memoria de toda posesión e informando a la voluntad con la caridad, desnudándolas y poniéndolas," etcétera.
LIBRO SEGUNDO — CAP. VI 7. En la cual manera se halla toda seguridad contra las astucias del demonio y contra la eficacia ( 1 ) del amor propio y sus ramas, que es lo que sutilísimamente suele engañar e impedir el camino a los espirituales, por no saber ellos desnudarse, gobernándose según estas tres virtudes; y asi, nunca acaban de dar en la sustancia y pureza del bien espiritual, ni van por tan derecho camino y breve como podrían ir.
8. Y hase de tener advertencia, que ahora especialmente voy hablando con los que han comenzado a entrar en estado de contemplación, porque con los principiantes algo más anchamente se ha de tratar esto (2) como notaremos en el libro segundo, Dios mediante, cuando tratemos de las propiedades de ellos.
CAPITULO VII EN EL CUAL SE TRATA CUAN ANGOSTA ES LA SENDA QUE GUIA A LA VIDA ETERNA (2), Y CUAN DESNUDOS Y DESEMBARAZADOS CONVIE-NE QUE ESTEN LOS QUE HAN DE CAMINAR POR ELLA. — COMIENZA A HABLAR DE LA DESNUDEZ DEL ENTENDIMIENTO.
1. Para haber ahora de tratar de la desnudez y pureza de las tres potencias del alma, era necesario otro mayor saber y espíritu que el mió, con que pudiese bien dar a entender a los espirituales cuan angosto sea este camino que dijo Nuestro Salvador que guia a la vida; para que persuadidos en esto, no se maravillen del vacio y desnudez en que en esta noche habernos de dejar las potencias del alma.
2. Para lo cual se deben notar con advertencia las palabras que por S. Mateo, en el capítulo VII, Nuestro Salvador dijo de este camino (4), diciendo asi: Quam augusta porta, et arda vía csi, 1 La e. p. Ice astucia.
2 Aqui termina el capitulo en A y B. Lo que sigue es del Códice de Alcaudete. La e. p., suprimiendo la cita que sigue, que no es exacta, continúa: como diremos cuando ¿Taráremos de /as propiedades de ellos.
3 Esta palabra no se lee en e. p.
4 La e. p. añade: ¡as cuales ahora declararemos de esta noche oscura y levantado camino de perfección.
quae ducit ad vitam, et pauci surtí, qui inveniurtt eam (1). Quiere decir: (Cuán angosta es la puerta y estrecho el camino que guia a la vida, y pocos son los que le hallan! En la cual autoridad debemos mucho notar aquella exageración y encarecimiento que contiene en sí aquella partícula Quam. Porque es como si dijera De verdad es mucho (2) angosta, más que pensáis. Y también es de notar, que primero dice que es angosta la puerta, para dar a entender que para entrar el alma por esta puerta de Cristo, que es el principio del camino, primero se ha de angostar y desnudar la voluntad en todas las cosas sensuales y temporales, amando a Dios sobre todas ellas; lo cual pertenece a la noche del sentido, que habernos dicho.
3. Y luego dice, que es estrecho el camine, conviene a saber, de la perfección, para dar a entender que para ir por el camino de perfección, no sólo ha de entrar por (3) la puerta angosta, vaciándose de lo sensitivo, más también se ha de estrechar, desapropiándose y desembarazándose puramente en lo que es de parte del espíritu. Y asi, lo que dice de la puerta angosta, podemos referir a la parte sensitiva del hombre; y lo que dice del camino estrecho, podemos entender de la espiritual o racional; y en lo que dice que pocos son los que le hallan, se debe notar la causa, que es porque pocos hay que sepan y quieran entrar en esta suma desnudez y vacío de espíritu. Porque esta senda del alto monte de perfección, como quiera que ella vaya hacia arriba y sea angosta, tales viadores requiere, que ni lleven carga que les haga peso cuanto a lo inferior, ni cos8 que les haga embarazo cuanto a lo superior: que pues es trato en que solo Dios se busca y se granjea, solo Dios es el que se ha de buscar y granjear.
4. De donde se ve claro, que no sólo de todo lo que es de parte de las criaturas ha de ir el alma desembarazada, mas también de todo lo que es de parte de su espíritu ha de caminar des- 1 Matth.. VII. 14.
3 El C. de Alba abade aquí; por el camino de la perfección, qxxe es, la puerta angosta, palabras que no se leen en ningún otro códice ni en la e. p.
LIBRO SEGUNDO. — CAP. VD apropiada y aniquilada. De donde instruyéndonos e induciéndonos Nuestro Señor en esto camino, dijo por San Marcos, capítulo VIII (1) aquella tan admirable doctrina, no se si diga tanto menos ejercitada do los espirituales cuanto les es más necesaria (2). la cual, por serlo tanto y tan a nuestro propósito, la referiré aquí toda, y declararé según el germano y espiritual sentido de ella. Dice, pues, asi: Si quis vult me sequi, drnegrt srmrtípsum: et (ollat crucrm suom, ei sequatur me. Qui enim voluerit animnm suam salvam faceré, perdet eam: qui autem perdiderií animam suam propter me...salvam faciet eam (3). Quiere decir Si alguno quiere seguir mi camino, niegúese a si mismo y tome su cruz y sígame Porque el que quisiere salvar su alma, perderla ha; pero el que por mi la perdiere, ganarla ha.
r>. i Oh, quién pudiera aqui ahora dar a entender y ejercitar y gustar que cosa sea este consejo (4) que nos da aquí Nuestro Salvador de negarnos a nosotros mismos, para que vieran los espirituales cuan diferente es el modo que en este camino deben (5) llevar, del que muchos de ellos piensan! Que entienden que basta cualquier manera de retiramiento y reformación en las cosas; y otros se contentan con, en alguna manera, ejercitarse en las virtudes, y continuar la oración, y seguir la mortificación, mas no llegan a la desnudez y pobreza, o enagenación o pureza espiritual (que todo es uno) que aquí nos aconseja el Señor, porque todavía antes andan a cebar y vestir su naturaleza de consolaciones y sentimientos espirituales (6), que a desnudarla y negarla en eso y esotro por Dios. Que piensan que basta negarla en lo del mundo, y no aniquilarla y purificarla en la propiedad espiritual. De donde les nace que en ofreciéndoseles algo de esto sólido y perfecto (7), que es la aniquilación de toda suavidad en Dios, en sequedad, en sinsabor, 1 Asi el C. de Ale. y la e p — A y B vanan un poco la redacción de esta linea 2 Lo que sigue hasta el texto latino de la Sagrada Escritura, falta en A y B.
3 Maro. VIII. 34-35.
4 La e. p. dice, y gustar lo que está encerrado en esta tan alta doctrina.
6 Sentimientos espirituales. Estas palabras de los Mss. se suprimen en la e. p 7 Perfecto. También suprime esta palabra la e. p.
SUBIDA DEL MONTE CABMELO en trabajo, lo cual es la cruz pura espiritual, y desnudez de espíritu pobre de Cristo, huyen de ello como de la muerte, y sólo andan a buscar dulzuras y comunicaciones sabrosas en Dios; y esto no es la negación de sí mismo, y desnudez de espíritu, sino golosina de espíritu. En lo cual, espiritualmente, se hacen enemigos de la cruz de Cristo; porque el verdadero espíritu antes busca k) desabrido en Dios, que lo sabroso, y más se inclina al padecer que al consuelo, y más a carecer de todo bien por Dios que a poseerle, y a las sequedades y aflicciones, que a las dulces comunicaciones, sabiendo que esto es seguir a Cristo y negarse a si mismo, y esotro, por ventura, buscarse a si mismo en Dios, lo cual es harto contrario al amor (1). Porque buscarse a sí en Dios, es buscar los regalos y recreaciones de Dios; mas buscar a Dios en sí, es no sólo querer carecer de eso y de esotro por Dios, sino inclinarse a escoger por Cristo todo lo más desabrido, ahora de Dios, ahora del mundo, y esto es amor de Dios.
6. i Oh, quién pudiese dar a entender hasta dónde quiere Nuestro Señor que llegue esta negación! Ella, cierto, ha de ser como una muerte y aniquilación temporal, y natural y espiritual en todo, en la estimación de la voluntad, en la cual se halla toda negación (2). Y esto es lo que aquí quiso decir Nuestro Salvador cuando dice: el que quisiere salvar su alma, ése la perderá. Es a saber: el que quisiere poseer algo o buscarlo para si, ese la perderá; y el que perdiere su alma por mi, ese la ganará. Es a saber: el que renunciare por Cristo todo lo que puede apetecer su voluntad y gustar, escogiendo lo que más se parece a la Cruz (lo cual el mismo Señor por San Juan lo llama aborrecer su alma), ese la ganará (3). Y esto enseñó Su Majestad a aquellos dos discípulos que le iban a pedir diestra y siniestra, cuando, no dándoles ninguna salida a la demanda de la tal gloria, les ofreció el cáliz que él había de beber, -corno cosa más preciosa y más segura en esta tierra que el gozar (4).
1 Faltan en A y B las palabras es harto contrario al amor.
2 Ale, A. B. C, D: negación. E. p.: ganancia. La ganancia es mas bien una secuela de la total negación de que viene hablando.
3 Joan.. XII, 25.
4 Matth., XX, 22.
LIBRO SEGUNDO.— CAP. VII