SigPhi · Juan de la Cruz

Subida del Monte Carmelo y Noche Oscura

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7. Este cáliz es morir a su naturaleza, desnudándola y aniquilándola, para que pueda caminar por esta angosta senda en todo lo que le puede pertenecer según el sentido, como habernos dicho, y según el alma (1), como ahora diremos; que es en su entender, y en su gozar y en su sentir. De manera que no solo quede desapropiada en lo uno y en lo otro, mas que con esto segundo espiritual no quede embarazada para el angosto camino, pues en él no cabe más que la negación (como da a entender el Salvador) y la cruz, que es el báculo para arribar (2) por él, con el cual grandemente la aligera y facilita. De donde Nuestro Señor por San Mateo dijo: Mi yugo es suave y mi carga ligera, la cual es la cruz (3). Porque si el hombre se deteimina a sujetarse a llevar esta cruz, que es un determinarse de veras a querer hallar y llevar trabajo en todas las cosas por Dios, en todas ellas hallará grande alivio y suavidad para andar (4) este camino asi desnudo de todo sin querer nada. Empero si pretende tener algo, ahora de Dios, ahora de otra cosa, con propiedad alguna, no va desnudo ni negado en todo; y asi, ni cabrá ni podrá subir por esta senda angosta hacia arriba (5).

8 Y así, querría yo persuadir a los espirituales, como •ste camino de Dios no consiste en multiplicidad de consideraciones, ni modos, ni maneras, ni gustos, aunque esto, en su manera, sea necesario a los principiantes; sino en una cosa sola necesaria, que es saberse negar de veras, según lo exterior e interior, dándose al padecer por Cristo, y aniquilarse en todo. Porque ejercitándose en esto, todo esotro y más que ello se obra y se halla en ello. Y si en este ejercicio hay falta, que es el total y la raiz de las virtudes, todas esotras maneras es andar por las ramas y no aprovechar, aunque tengan tan altas consideraciones y comunicaciones como los ángeles (6). Porque el aprovechar no se 2 Arribar por él trasladan A, B y Ale. La e. p. lo modifica asi estribar en él.

3 Matth., XI. 30.

4 Por equivocación traslada el C de Ale hallar.

5 La e. p. suprime por redundantes las palabras hacia arriba, que se leen en A. B y Ale.

6 La e. p. omite las palabras como los ángeles, que traen los Códices.

halla sino imitando a Cristo, que es el camino y la verdad y la vida, y ninguno viene al Padre sino por él, según El mismo dice por San Juan. Y en otra parte dice: Yo soy la puerta; por mi si alguno entrare, salvarse ha (1). De donde todo espíritu que quiere ir por dulzuras y facilidad y huye de imitar a Cristo, no le tendria por bueno.

9. Y porque he dicho que Cristo es el camino, y que este camino es morir a nuestra naturaleza en sensitivo y espiritual, quiero dar a entender cómo sea esto a ejemplo de Cristo; porque él es nuestro ejemplo y luz.

10. Cuanto a lo primero, cierto esta que él murió, a lo sensitivo (2), espiritualmente en su vida, y naturalmente en su muerte. Porque, como él dijo, en la vida no tuvo donde reclinar su cabeza y en la muerte lo tuvo menos.

11. Cuanto a lo segundo, cierto está que al punto de lo muerte quedó también aniquilado (3) en el alma sin consuelo y alivio alguno, dejándole el Padre asi en íntima sequedad (4), según la parte inferior (5). Por lo cual fué necesitado a clamar diciendo: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por que me has desamparado? (6). Lo cual fué el mayor desamparo sensitivamente que había tenido en su vida. Y así, en él (7) hizo la mayor obra que en toda su vida con milagros y obras había hecho, ni en la tierra ni en el cielo (8), que fué reconciliar y unir al género humano por gracia con Dios. Y esto fué, como digo, al tiempo y punto que este Señor estuvo más aniquilado en todo; conviene a saber: acerca de la reputación de los hombres; porque como le veían morir (9), antes hacían burla de él que le estimaban en algo; 3 E. p.: quedó también desamparado y como aniquilado.

1 Añade la e. p.. dejándole el Padre sin consuelo, en íntima sequedad.

5 Según la parte inferior. Estas palabras no se leen en e. p.

6 Matth.. XX Vil. 46.

7 La e. p. omite la linea anterior y en lugar de en él pone entonce*.

8 La e. p. suprime las palabras ni en la tierra ni en el cielo.

9 La e. p. añade: en un madero.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. VII y acerca de la naturaleza, pues en ella se aniquilaba muriendo, y acerca del amparo y consuelo espiritual (1) del Padre, pues en aquel tiempo le desamparó, porque puramente pagase la deuda y uniese al hombre con Dios, quedando así aniquilado y resucito (2) asi como en nada. De donde David dice de él: Ad nihilum reáactus surn.i t nescivi (3). Para que entienda el buen espiritual el misterio de la puerta y del camino de Cristo para unirse con Dios, y sepa que cuantu más se aniquilare por Dios, según estas dos partes sensitiva y espiritual, tanto más se une a Dios y tanto mayor obra hace Y cuando viniere a quedar resuelto en nada, que será la suma humildad, quedará hecha la unión espiritual (4) entre el alma y Dios, que es el mayor y más alto estado á que en esta vida se puede llegar. No consiste, pues, en recreaciones, y gustos, y sentimientos espirituales; sino en una viva muerte de cruz sensitiva y espiritual, esto es, interior y exterior 12. No me quiero alargar mas en esto, aunque no quisiera acabar de hablar en ello, porque veo es muy poco conocido Cristo (5) de los que se tienen por sus amigos; pues los vemos andar buscando en él sus gustos y consolaciones, amándose mucho a si (6), mas no sus amarguras y muertes, amándole mucho a él. De estos hablo, que se tienen por sus amigos; que esótros que viven allá a lo lejos, apartados de él, grandes letrados y potentes, y otros cualesquiera que viven allá con el mundo en el cuidado de sus pretensiones y mayorías, que podemos decir que no conocen a Cristo, cuyo fin por bueno que sea harto amargo será, no hace de ellos mención esta letra; pero hacerla ha en el día del juicio, porque a ellos les convenia primero hablar esta palabra de Dios, como a gente que Dios puso por blanco de ella según las letras y más alto estado.

13. Pero hablemos ahora con el entendimiento del espiri- ) Espiritual. La e. p. suprime esta palabra que traen los manuscritos 3 Ps. LXXII. 22.

1 Como en el caso de lo nota primera, la e. p. suprime la palabra espiritual.

5 La e. p. cambia la palabra Cristo de los Mas. por la de Jesucristo.

6 A si mismos, añade la e p.

tual, y particularmente de aquel a quien Dios ha hecho merced de poner en el estado de contemplación (porque, como he dicho, ahora voy particularmente con éstos hablando) (1), y digamos cómo se ha de enderezar a Dios en fe y purgarse de las cosas contrarias, angostándose (2) para entrar por esta senda angosta de oscura contemplación.

QUE TRATA EN GENERAL COMO NINGUNA CRIATURA NI ALGUNA NOTI-CIA QL'E PUEDE CAER EN EL ENTENDIMIENTO, LE PUEDE SERVIR DE PROXIMO MEDIO PARA LA DIVINA UNION CON DIOS.

1. Antes que tratemos del propio y acomodado medio para la unión de Dios, que es la fe, conviene que probemos cómo ninguna cosa criada, ni pensada, puede servir al entendimiento de propio medio para unirse con Dios; y cómo todo lo que el entendimiento puede alcanzar, antes le sirve de impedimento que de medio, si a ello se quisiese asir. Y ahora, en este capítulo, probaremos esto en general, y después iremos hablando en particular, descendiendo por todas las noticias que el entendimiento puede recibir de parte de cualquier sentido interior y exterior, y los inconvenientes y daños que puede recibir de todas estas noticias interiores y exteriores (3), para no ir adelante asido al propio medio, que es la fe.

2. Es, pues, de saber, que según regla de filosofía, todos los medios han de ser proporcionados al fin, es a saber: que han de tener alguna conveniencia y semejanza con el fin, tal que baste y sea suficiente para que por ellos se pueda conseguir el fin que se pretende (4). Pongo ejemplo. Quiere uno llegar a una ciudad; necesariamente ha de ir por el camino, que es el medio 1 Ahora voy particularmente. Así el C. de Ale. y la e. p. La frase falta en A y B.

2 Angostándose leen los códices y empleó antes el Santo. La e. p.: ciñ endose.

3 Omite la e. p. las palabras interiores g exteriores que traen los códices.

4 La e. p. cambia asi estas frases: proporcionados al fin. teniendo algún* conveniencia y semejanza con él, tal cual baste para que por ella, etc.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. VIII que empareja y junta con la misma ciudad. Otro ejemplo (1). Hase de juntar y unir el fuego con el madero; es necesario que el calor, que es el medio, disponga al madero primero con tantos grados de calor que tenga gran semejanza y proporción con el fuego. De donde si quisiesen disponer al madero con otro medio que el propio, que es el calor, así como con aire, o agua, o tierra, seria imposible que el madero se pudiera unir con el fuego, así como también lo seria llegar a la ciudad, si no va por el propio camino que junta con ella (2). De donde para que el entendimiento.se venga a unir en esta vida con Dios, según (3) se puede, necesariamente ha de tomar aquel medio que junta con él y tiene con él próxima semejanza.

3. En lo cual habernos de advertir, que entre todas las criaturas superiores ni interiores, ninguna hay que próximamente junte con Dios ni tenga semejanza con su ser. Porque aunque es veidad que todas ellas tienen, como dicen los teólogos, cierta relación a Dios y rastro de Dios, unas más, y otras menos, según su mas principal o menos principal ser, de Dios a ejla¿ ningún respecto hay ni semejanza esencial, antes la distancia que hay entre su divino ser y e! de ellas, es infinita; y por eso es imposible que el entendimiento pueda dar (4) en Dios por medio de las criaturas, ahora sean celestiales, ahora terrenas; por cuanto no hay proporción de semejanza. De donde hablando David de las celestiales, dice: No hay semejante a ti en los dioses, Señor (5); llamando dioses a los (6) ángeles y almas santas. Y en otra parte: Dios, tu camino está en lo santo; ¿qu¿ dios grande hay como nuesf.ro Dios? (7). Como si dijera: ei camino para venir a ti, Dios, es camino santo, esto es, pureza de 1 En vez de también que trae la e. p, el C. de Ale dice: Otro ejemplo. Hase. etcétera.

2 La e. p. suprime una línea entera en esta forma unir con el fuego; asi, pues, para que el entendimiento.

3 La e. p. añade- que en ella.

4 Perfectamente, añade la e. p. Véase lo que se di|o acerca de esto en los Preliminares.

5 Ps. LXXXV. 8.

7 Ps. LXXVI. 14.

fe. Porque ¿qué dios habrá tan grande? Es a saber: ¿qué ángel tan levantado en ser y qué santo tan levantado en gloria será tan grande, que sea camino proporcionado y bastante para venir a ti? Y hablando también el mismo David de los terrenales y celestiales juntamente, dice: Alto es el Señor y mira las cosas bajas, y las cosas altas conoce desde lejos (1). Como si dijera: Siendo El alto en su ser, ve ser muy bajo el ser de las cosas de acá abajo comparándole con su alto ser (2); y las cosas altas, que son las criaturas celestiales, vélas y conócelas estar de su ser muy lejos. Luego todas las criaturas no pueden servir de proporcionado medio al entendimiento para dar en Dios (3).

4. Ni más ni menos, todo lo que la imaginación puede imaginar y el entendimiento recibir y entender en esta vida, no es ni puede ser medio próximo para la unión de Dios Porque si hablamos naturalmente, como quiera que el entendimiento no puede entender cosa sino es lo que cabe y está debajo de las iormas y fantasías de las cosas que por los sentidos corporales se reciben, la* cuales cosas habernos dicho no pueden servir de medio, no se puede aprovechar de la inteligencia natural. Pues si hablamos de la sobrenatural (según se puede en esta vida, de potencia ordinaria) (4), no tiene el entendimiento disposición ni capacidad en la cárcel del cuerpo para recibir noticia clara de Dios; porque esa noticia no es de este estado, porque, o ha de morir, o no la ha de recibir. De donde pidiendo Moisés a Dios esa noticia clara, le respondió, que no le podría ver, diciendo (5) No me verá hombre que pueda quedar vivo; por lo cual, San Juan dice: A Dios ninguno jamás le vió, ni cosa que le parezca (6), que por eso San Pablo con Isaías dice: / 1 Ps CXXXVII. 6.

2 E. p.: siendo alto en su ser, ve ser muy bajo el ser de las cosas de la tierra comparado con su alto ser. B do traslada estas dos lineas.

3 E. p.: de proporcionado medio para dar perfectamente en Dios.

4 De potencia ordinaria. Estas palabras las trae únicamente el C. de Ale.

5 Exod., XXXIII, 20. La e. p suprime estas palabras, y se limita a decir: no /• ha de recibir, que por eso dijo Dios a Moisén: no me verá. etc.

6 Joan. 1, 18. Ni cosa que le parezca. Suprime la e. p. estas palabras de los Códices LIBRO SEGlfNDO. — CAP. VIII Ni le vio ojo, ni le oyó oido, ni cayó en corazón de hombre (1). Y ésta es la causa por qué Moisés, en la zarza, como se dice en los Actos de los Apóstoles (2), no se atrevía a considerar, estando Dios presente; porque conocía que no había de poder considerar su entendimiento de Dios como convenia, conforme a lo que de Dios sentía (3). Y de Elias, nuestro padre (4), se dice que en el monte se cubrió el rostro en la presencia de Dios, que significa cegar el entendimiento, lo cual él hizo allí, no se atreviendo a meter tan baja mano en cosa tan alta; viendo claro que cualquier cosa que considerara y particularmente entendiera, era muy distante y disímil a Dios.

5. Por tanto, ninguna noticia ni aprehensión sobrenatural, en este mortal estado, le puede servir de medio próximo para la alta unión de amor con Dios. Porque todo lo que pued* entender el entendimiento, y gustar la voluntad y fabricar la imaginación, es muy disímil y desproporcionado, como habernos dicho, a Dios. Lo cual todo lo dió a entender Isaías admirablemente en aquella tan notable autoridad (5), diciendo: ¿A qué cosa habéis podido hacer semejante a Dios? ¿O qué imágen le haréis que se le parezca? ¿Por ventura podrá fabricar alguna escultura J. oficial de hierro? (6). ¿O el que labra el oro, podrá fingirle (7) con el oro, o el platero con láminas de plata? Por el oficial del hierro se entiende el entendimiento, el cual tiene por oficio formar las inteligencias y desnudarlas del hierro de las especies y fantasías. Por el oficial del oro entiende la voluntad, la cual tiene habilidad de recibir figura y forma de deleite, causado del oro del amor (8). Por el platero que dice que no le figurará con las láminas de plata, se entien- 1 I ad Cor.. II, 9~I*ai. LXIV, i.

2 Act.. VII, 32.

3 Conforme a lo que Dios sentía. La e. p. cambia esta frase por la siguiente: aunque nacía esto del alto sentimiento que de Dios tenia.

4 III Reg., XIX, 13. Nuestro padre. Así Ale. y C. Los demás, no traes estas palabras.

5 En aquella tan notable autoridad. Estas palabras se leen solamente en el Códice de Alcaudcte.

6 El herrero, copian los demás manuscritos y ediciones.

de la memoria con la imaginación, la cual bien propiamente se puede decir que sus noticias y las imaginaciones que puede fingir y fabricar son como láminas de plata (1). Y asi es como si dijera: Ni el entendimiento con sus inteligencias podrá (2) entender cosa semejante a él, ni la voluntad podrá gustar deleite y suavidad que se parezca a la que es Dios, ni la memoria pondrá en la imaginación noticias e imágenes que le representen. Luego claro está que al entendimiento ninguna de estas noticias le pueden inmediatamente encaminar á Dios; y que para llegar a él antes ha de ir no entendiendo que queriendo entender; y antes cegándose y poniéndose en tiniebla, que abriendo los ojos para llegar más al divino rayo.

6. Y de aquí es, que la contemplación, por la cual el entendimiento tiene mas alta noticia (3) de Dios, llaman teología mística, que quiere decir sabiduría de Dios secreta; porque es secreta al mismo entendimiento que la recibe. Y por eso la llama San Dionisio rayo de tiniebla. De la cual dice el Profeta Baruc: No hay quien sepa el camino de ella, ni quien pueda pensar las sendas de ella (4). Luego claro está que el entendimiento se ha de cegar a todas las sendas que él puede alcanzar, para unirse con Dios. Aristóteles dice, que de la misma manera que los ojos del murciélago se han con el sol, el cual totalmente le hace tinieblas, así nuestro entendimiento se ha a lo que es más luz en Dios, que totalmente nos es tiniebla. Y dice más: que cuanto las cosas de Dios son en sí más altas y más claras, son para nosotros más ignotas y oscuras. Lo cual también afirma el Apóstol, diciendo: Lo que es alto de Dios, es de los hombres menos sabido.

7. Y no acabaríamos a este paso de traer autoridades y ra- 1 La e, p altera el orden de estas frases así: "se entiende la memoria con su imaginación, cuyas noticias e imaginaciones, que pueden fingir y fabricar, bien propiamente se puede decir son como láminas de plata.'

2 Podrá. El copista del C. de Aicaudete saltó de esta palabra a otra igual de la siguiente linea, omitiendo las palabras intermedias.

3 Tiene más alta noticia. C. de Ale. Los demás y la e. p.. se ilustra de Dios.

1 Baruch, III. 23. Omitiendo todas las palabras intermedias, pasó el copista de Aicaudete de la palabra sendas a la igual que viene en seguida.

LIBfiO SEGUNDO. — CAP. VIII 10!

zones para probar y manifestar cómo no hay escalera con que el entendimiento pueda llegar a este alto Señor, entre todas las cosas criadas, y que pueden caer en entendimiento; antes es necesario saber que si el entendimiento se quisiese aprovechar de todas estas cosas, o de algunas de ellas por medio próximo para la tal unión, no sólo le serian impedimento, pero aun le serian ocasión de hartos errores y engarros en la subida de este monte.

COMO LA FE ES EL PROXIMO Y PROPORCIONADO MEDIO AL ENTENDI-MIENTO PARA QUE EL ALMA PUEDA LLEGAR A LA DIVINA UNION DE AMOR ( 1 ).— PRUEBALO CON AUTORIDADES Y FIGURAS DE LA DIVINA ESCRITURA.

1. De lo dicho se colige, que para que el entendimiento esté dispuesto para esta divina unión, ha de quedar limpio y vacio de todo le que puede caer en el sentido, y desnudo (2) y desocupado de todo lo que puede caer con claridad en ei entendimiento íntimamente sosegado y acallado, puesto en fe, la cual es sóla el próximo y proporcionado medio para que el alma se una con Dios; porque es tanta ía semejanza que hay entre ella y Dios (3), que no hay otra diferencia sino ser visto Dios, o creído. Porque asi como Dios es infinito, asi ella nos!e propone infinito; y asi como es trino y uno, nos le propone ella trino y uno; y así como Dios es tiniebla para nuestro entendimiento, asi ella también ciega y deslumhra nuestro entendimiento (4). Y asi, por este solo medio, se manifiesta Dios al alma en divina luz, que excede todo entendimiento. Y, por tanto, cuanta más fe el alma tiene, más unida está con Dios (5).

1 Lo que sigue, se lee solamente en el C. de Ale. y en la e. p.

2 Desnado. Falta esta palabra en la e. p.

3 En la e. p. se omiten las palabras que traen los Códices: porque es tanta la semejanza entre ella g Dios.

4 Desde las palabras y asi como Dios es tiniebla. falta en la e. p.

5 En la e. p. se omiten las cuatro lineas siguientes, hasta las palabras porque debajo, etc.

Que eso es lo que quiso decir San Pablo en la autoridad que arriba dijimos, diciendo: Al que se ha de juntar con Dios, conviénele que crea (1). Esto es, que vaya por fe caminando a El, lo cual ha de ser el entendimiento ciego y a oscuras en fe sólo; porque debajo de esta tiniebla se junta con Dios el entendimiento, y debajo de ella está Dios escondido, según lo dijo David (2) por estas palabras: La oscuridad puso debajo de sus pies. Y subió sobre los querubines, y voló sobre las plumas del viento. Y puso por escondrijo las tinieblas y el agua tenebrosa (3).

2. En lo que dice que puso oscuridad debajo de sus pies, y que a las tinieblas tomo por escondrijo, y aquel su tabernáculo en derredor de él en el agua tenebrosa, se denota la oscuridad de la fe en que él está encerrado. Y en decir que subió sobre los querubines, y voló sobre las plumas de los vientos (4), se da a entender cómo vuela sobre todo entendimiento Porque querubines quiere decir inteligentes o contemplantes. Y las plumas de los vientos significan las sutiles y levantadas noticias y conceptos de los espíritus, sobre todas las cuales es su ser, al cual ninguno puede de suyo alcanzar.

3. En figura de lo cual leemos en la Escritura, que acabando Salomón de edificar el Templo, bajó Dios en tiniebla, e hinchó el Templo de manera que no podían ver los hijos de Israel, y entonces habló Salomón y dijo. El Señor ha prometido que ha de morar en tiniebla (5). También a /Woisés en el monte se le apareció en tiniebla, en que estaba Dios encubierto. Y todas las veces que Dios se comunicaba mucho, parecía en tiniebla, como es de ver en Job, donde dice la Escritura que habló Dios con él desde el aire tenebroso (6).

1 Hebr.. XI. 6 2 Ps. XVI!. 10.

3 La e p. hace la siguiente modificación en este lugar: "Y puso por escondrijo las tinieblas: en derredor de El puso su tabernáculo, que es el agua tenebrosa, entre las nubes del aire."

i Por distracción omitió el Códice de Alcaudete todo lo que sigue, hasta las palabras significan las sutiles, etc. Lo traen los demás manuscritos.

5 III Reg.. VIII. 12.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. IX Las cuales tinieblas todas significan la oscuridad de la fe en que está encubierta la Divinidad, comunicándose al alma; la cual, acabada que será, como cuando dice San Pablo (1), se acabare lo que es en parte, que es esta tiniebla de fe, y viniere lo que es perfecto, que es la divina luz. De lo cual también tenemos bastante figura en la milicia de Gedeón, donde todos los soldados se dice que tenían las luces en las manos y no ias veían; porque las tenían escondidas en las tinieblas de los vasos, los cuales quebrados, luego pareció la luz (2). Y asi, la fe, que es figurada por aquellos vasos, contiene en si la divina luz (3), la cual acabada y quebrada por la quiebra y fin de esta vida mortal, luego parecerá la gloria y luz de la Divinidad que en si contenía (4).

4. Luego claro está que para venir el alma en esta vida a unirse con Dios y comunicar inmediatamente con él, que tiene necesidad de unirse con la tiniebla que dijo Salomón, en que había Dios prometido de morar, y de ponerse junto al aire tenebroso en que fué Dios servido de revelar sus secretos a Job; y tomar en las manos a oscuras ¡as urnas de Gedeón, para tener en sus manos {esto es, en las obras de su voluntad) la luz, que es la unión de amor, aunque a oscuras en fe, para que luego en quebrándose los vasos de esta vida, que sólo impedían la luz de la fe (5), se vea cara a cara en la gloria.

5. Resta: pues, ahora decir en particular de todas las inteligencias y aprehensiones que puede recibir el entendimiento, el impedimento y daño que puede recibir en este camino de fe; y cómo se ha de haber el alma en ellas para que antes le sean provechosas que dañosas, así las que son de parte de los sentidos, como las que son del espíritu.

1 I ad Cor.. XIII, 10 La í p. ordeca así la frase: la cas! será acabada cuando, como dice San Pablo, etc.

2 Ind.. VII. 16.

3 A y e. p. añaden: esto es. la verdad de lo que Dios es en si.

4 Que en si contenía. Estas palabras faltan en la e. p.

5 La e. p. no copla las palabras que scWo impedían la luz de la fe. y prosigue: se pea a Dios, cara a cara, etc.

EN QUE SE HACE DISTINCION DE TODAS LAS APREHENSIONES E INTE-LIGENCIAS QUE PUEDEN CAER EN EL ENTENDIMIENTO.

1. Para haber de tratar en particular del provecho y daño que pueden hacer al alma, acerca de este medio que habernos dicho de fe para la divina unión, las noticias y aprehensiones del entendimiento, es necesario poner aqui una distinción de todas las aprehensiones, asi naturales como sobrenaturales, que puede recibir, para que luego por su orden más distintamente vayamos enderezando en ellas al entendimiento en la noche y oscuridad de la fe, lo cual será con la brevedad que pudiéremos.

2. Es, pues, de saber que por dos vías puede el entendimiento recibir noticias e inteligencias: la una es natural, y la otra sobrenatural. La natural es todo aquello que el entendimiento puede entender, ahora por via de los sentidos corporales, ahora por si mismo (1). La sobrenatural es todo aquello que se da al entendimiento sobre su capacidad y habilidad natural.

3. De estas noticias sobrenaturales, unas son corporales, otras son espirituales. Las corporales son en dos maneras: unas que por via de los sentidos * corporales exteriores las recibe; otras por via de los sentidos corporales interiores, en que se comprende todo lo que la imaginación puede comprender (2), fingir y fabricar.

4. Las espirituales son también en dos maneras: unas, distintas y particulares, y otra es confusa, oscura y general. Entre las distintas y particulares entran cuatro maneras de aprehensiones particulares, que se comunican aj espíritu, no mediante algún sentido corporal, y son: visiones, revelaciones, locuciones y sentimientos espirituales. La inteligencia oscura y general está en 1 E. p Ahora después de ellos por si mismo. Recuérdese lo dicho acerca de la ideogenia del Angélico, que es también la del Santo. A y B Ahora por ota de sí mismo. 3 E. p.: aprehender, que es el concepto que quiso expresar el Santo.

LIBRO SEGUNDO— CAP. X una sola, que es la contemplación que se da en fe. En ésta habernos de poner al alma, encaminándola a ella (1) por todas esotras, comenzando por las primeras, y desnudándola de ellas.

DKL IMPEDIMENTO Y DAÑO QUE PUEDE HABER EN LAS APREHENSIONES DEL ENTENDIMIENTO POR VIA DE LO QUE SOBRENATURALMENTE SE REPRESENTA A LOS SENTIDOS CORPORALES EXTERIORES, Y CO-MO EL ALMA SE HA DE HABER EN ELLAS.

1. Las primeras noticias que habernos dicho en el precedente capitulo, son las que pertenecen al entendimiento por vía natural. De las cuales, porque habernos ya tratado en el libro primero, donde encaminamos al alma en la noche del sentido, no hablaremos aquí palabra, porque allí dimos doctrina congrua para el alma acerca de ellas. Por tanto, lo que habernos de tratar en el presente capitulo, será de aquellas noticias y aprehensiones que solamente pertenecen al entendimiento sobrenaturalmente, por vía de los sentidos corporales exteriores, que son: ver, oir, oler, gustar y tocar. Acerca de todos los cuales pueden y suelen nacer (2) a los espirituales representaciones y objetos sobrenaturales (3). Porque acerca de la vista se les suelen representar figuras y personajes de la otra vida, de algunos santos y figuras de ángeles, buenos y malos, y algunas luces y resplandores extraordinarios. Y con los oidos oir algunas palabras extraordinarias, ahora dichas por esas figuras (4) que ven, ahora sin ver quién las dice. En el olfato sienten a veces olores suavísimos sensiblemente, sin saber de dónde proceden. También en el gusto acaece sentir muy suave sabor y en el tacto grande deleite (5), y a veces tanto, que parece que todas las médulas y huesos gozan 1 Lo que resta, que se lee en los demás manuscritos y en la t. p, falta en el Códice de Alcaudete.

4 E. p.: por esas personas.

5 Asi los Mss. La e. p. dice: en el tacto su manera de gozo y amavidad.

y florecen, y se bañan en deleite (1); cual suele ser la que llaman unción del espíritu, que procede de él a los miembros de las limpias almas (2). Y este gusto del sentido es muy ordinario (3) a los espirituales, porque del afecto y devoción del espíritu sensible les procede más o menos, a cada cual en su manera.

2. Y es de saber, que aunque todas estas cosas Dueden acaecer a los sentidos corporales por via de Dios, nunca jamás se han de asegurar en ellas ni las han de admitir, antes totalmente han de huir de ellas, sin querer examinar si son buenas o malas; porque asi como son más exteriores y corporales, asi tanto menos ciertas son de Dios (4). Porque más propio y ordinario (5) le es a Dios comunicarse al espíritu, en lo cual hay más seguridad y provecho para el alma, que al sentido, en el cual ordinariamente hay mucho peligro y engaño; por cuanto en ellas se hace el sentido corporal juez y estimador de las cosas espirituales, pensando que son asi como lo siente; siendo ellas tan diferentes como el cuerpo del alma, y la sensualidad (6) de la razón. Porque tan ignorante es el sentido corporal de las cosas espirituales, y aun más (7), como un jumento de las cosas racionales, y aun más.

3. Y asi, yerra mucho el que las tales cosas estima, y en gran peligro se pone de ser engañado; y, por lo menos, tendrá en si total impedimento (8) para ir a lo espiritual. Porque todas aquellas cosas corporales no tienen, como habernos dicho, proporción alguna con las espirituales. Y así, siempre se han de tener las tales cosas por más cierto ser del demonio que de Dios; el cual (9) en lo más exterior y corporal tiene más mano y más fácilmente puede engañar en esto que en lo que es más interior y espiritual.

1 Deleite, trasladan los Códices. La e. p.: se bañan en ella.

4 E. p.. así tanto menos cierto es ser de Dios.

5 La e. p. omite esta palabra.

6 Entiéndase sensibilidad.

7 Por haberse equivocado, dicen Ale. y A: de las cosa» racionales, y aún más, digo espirituales, etc.

8 E. p.: un gran impedimento.

9 El demonio, quiere decir.

LIBRO SEGUNDO. — CAP. XI 4. V estos objetos y forma? corporales, cuanto ellos son en si más exteriores, tanto menos provecho hacen al interior y al espíritu, por la mucha distancia y poca proporción que hay entre lo que es corporal o espiritual. Porque aunque de ellas se comunique algún espiritu, como se comunica siempre que son de Dios, es mucho menos que si las mismas cosas fueran más espirituales e interiores. Y asi, son muy fáciles y ocasionadas para criar error y presunción y vanidad en el alma, porque como son tan palpables y materiales, mueven mucho al sentido, y parécele al juicio del alma que es más por ser más sensible, y vase tras ello desamparando a la fe (1), pensando que aquella luz es la guia y medio de su pretensión, que es la unión de Dios, y pierde más el camino y medio, que es la fe, cuanto más caso hace de las tales cosas.

5. Y, demus de eso, como ve el alma que le suceden tales cosas y extraordinarias, muchas veces se le ingiere secretamente cierta opinión de si de que ya es algo delante de Dios, lo cual es contra humildad; y también el demonio sabe ingerir en el alma satisfacción de si oculta, y a veces harto manifiesta, y por eso el pone muchas veces estos objetos en los sentidos, demostrando (2) a la vista figuras de santos y resplandores hermosísimos, y palabras a los oídos harto disimuladas, y olores muy suaves, y dulzuras en la boca, y en el tacto deleite; para que, engolosinándolos por allí, los induzca en muchos males. Por tanto, siempre se han de desechar tales representaciones y sentimientos; porque dado caso que algunas sean de Dios, no por eso se hace a Dios agravio ni se deja de recibir el efecto y fruto que quiere Dios por ellas hacer al alma, porque el alma las deseche y no las quiera.

6. La razón de esto es, porque la visión corporal, o sentimiento en alguno de los otros sentidos, asi como también en otra cualquiera comunicación de las más interiores, si es de Dios, en 1 Asi los Mss. La e. p. suprime la frase: desamparando a la fe.

2 Demostrando, trasladas los Códices La e. p. enmienda mostrando.

csc mismo punto que parece o se siente, hace su efecto (1) en el espíritu, sin dar lugar a que el alma tenga tiempo de deliberación en quererlo o no quererlo. Porque así como Dios da aquellas cosas sobrenaturalmente sin diligencia (2) bastante y sin habilidad del alma, asi sin la diligencia y habilidad de ella hace Dios el efecto que quiere con las tales cosas en ella; porque es cosa que se hace y obra pasivamente en el espíritu (3); y asi, no consiste en querer o no querer, para que sea o deje de ser. Así como si a uno echasen fuego estando desnudo, poco aprovecharía no querer quemarse; porque el fuego por fuerza habia de hacer su efecto. Y asi son las visiones y representaciones buenas, que aunque el alma no quiera (4), hacen su efecto en ella, primera y principalmente que en el cuerpo. También las que son de parte del demonio (sin que el alma las quiera), causan en ella alboroto o sequedad, o vanidad o presunción en el espíritu. Aunque éstas no son de tanta eficacia en el mal (5) como las de Dios en el bien; porque las del demonio sólo pueden poner primeros movimientos en la voluntad (6). y no moverla a más, si ella no quiere; y alguna inquietud, que no dura mucho, si el poco ánimo y recato del alma no da causa que dure. Mas las que son de Dios, penetran el alma y mueven la voluntad a amar y dejan su efecto, el cual no puede el aima resistir aunque quiera, más que la vidriera al rayo del sol, cuando da en ella.

7. Por tanto, el alma nunca se ha de atrever a quererlas admitir, aunque, como digo, sean de Dios; porque si las quiere 1 Asi los Mss La e. p, qae parece hace so primer efecto.

2 Por descuido salta el C. de Ale. de esta palabra a otra igual de la siguiente linea. La e. p. Imprime: "Porque asi como Dios comienza en aquellas cosas sobreña turalmente sin diligencia activa ni habilidad dei alma," etc.

3 La edición de 1630 añade: sin libre consentimiento.

4 La e. p. omite estas palabras de los Mss.: qae aunque el alma no quiera.

5 B y Ale. trasladan equivocadamente alma por mal.

6 Asi se lee en los Mss. La e. p. lo expresa en esta forma: "porque las del demonio quédanse muy en primeros movimientos, y no puede mover a la voluntad." Sin duda, esta es la intención del Santo, en conformidad con la doctrina unánime de los teólogos y de la Iglesia, según la cual el demonio nada puede directamente en la voluntad humana, aunque por medie indirectos ejerza a veces funesta y seductora influencia. E! poder demoniaco se ejercita principalmente en los sentidos y en la imaginación.

LIBRO SEGUNDO — CAP. XI